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La Guardia Civil detuvo a cerca de 9000 huidos de la justicia durante 2014

Cuatro de ellos estaban dentro de la lista de los diez más buscados del propio Instituto Armado.

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8.952 delincuentes. Ése es el número exacto de personas que se encontraban huidas de la justicia y con reclamaciones tanto nacionales como internacionales pendientes y que fueron detenidas por los agentes de la Guardia Civil durante el año 2014, según ha detallado este jueves el teniente coronel Luis Peláez, responsable de la Unidad Central Operativa (UCO) del Instituto Armado, quien ha especificado que en esta cifra no están incluidos los detenidos por terrorismo.

Un total de 8.860 personas tenían reclamaciones pendientes por parte de tribunales españoles, mientras que otros 84 detenidos estaban siendo buscados por las autoridades judiciales de diferentes países. Asimismo, se han llevado a cabo otras 8 arrestos en el extranjero, en las que se ha contado con la colaboración de servicios y agencias extranjeras, correspondientes a órdenes internacionales de detención emitidas por España.

Entre los detenidos durante el año recién concluido, se encontraban cuatro delincuentes que figuraban en la lista de los diez más buscados que la propia Guardia Civil había hecho pública el pasado mes de marzo y cuyos arrestos se han llevado a cabo en países tan dispares como Paraguay, Venezuela o Inglaterra, siendo en algunos casos de vital importancia tanto la colaboración de policías extranjeras como las colaboraciones ciudadanas.

Se trata de María Laura Espínola Ojeda (asesinó a una mujer cuyo cadáver apareció en la autovía A-3, en la provincia de Cuenca, envuelto en plásticos), Gabriel Alejandro Reyes Beltrán (traficante de drogas que traía cocaína a España desde Venezuela), Vasile Lupu (acusado de homicidio, tras dar una paliza mortal al dueño de una vivienda a la que entró a robar) y Juan Monteagudo Mármol (cometió un delito continuado de agresión sexual contra su propia hija desde que ésta tenía tan solo ocho años ).

De entre todos los detenidos destacan por su nacionalidad los originarios de Rumania (20 arrestados), Italia (8), Marruecos (6), Francia y Reino Unido (5 cada uno), Rusia (4) y Alemania (3). En cuanto a los países reclamantes de los detenidos, Francia es el país al que le corresponden más (15 arrestados), seguido por Rumanía (14), Italia (10), Estados Unidos (8), Alemania (7), Bélgica (6), Lituania (3), Reino Unido (3), Marruecos (2), Países Bajos (2), Polonia (2), Rusia (2), Suiza (2), Venezuela (2), Portugal (1), Bulgaria (1), Suecia (1), Dinamarca (1) y Hungría (1).

Los fugitivos han sido localizados en diferentes provincias entre las que destacan Madrid, Tarragona y Málaga (8 detenidos en cada provincia), Alicante (7 detenidos), Islas Baleares y Barcelona (5 en cada una). Los fugados suelen elegir la capital de España y provincias de la costa mediterránea, en las que residen grandes colonias de ciudadanos extranjeros, para ocultarse y en la mayor parte de los casos haciendo uso de una falsa identidad.

Entre las detenciones más destacadas de 2014, el teniente coronel Luis Peláez ha destacado cuatro operaciones. La primera, la denominada operación Manujano, en la que gracias a la colaboración con la DEA estadounidense se detuvo al narcotraficante mexicano Jaime Antonio Mandujano, que era el responsable de la recepción y distribución en Estados Unidos de 148 toneladas de cocaína, 150 toneladas de marihuana, y de 30 toneladas de efedrina para la producción de metanfetamina, todo procedente de Colombia. O el arresto de Dimitry Zavyalov, un ruso buscado en su país de origen por 33 asesinatos y un delito de asociación de malhechores.

Otras de las operaciones destacadas fueron las que permitieron los arrestos de Vadim Polyakov (operación CUSAK) y Conrad Toland (operación Valiria I). El primero, de nacionalidad rusa, estaba buscado en Estados Unidos por delitos de blanqueo de capitales, estafa y falsificación de tarjetas de crédito, por haber adquirido de forma ilegal más de 1000 billetes electrónicos que había vendido posteriormente por un valor de más de un millón de dólares.

El segundo, nacido en Inglaterra, era buscado por las autoridades belgas para cumplir una condena por delitos de pertenencia a una banda armada, contra la salud pública y blanqueo de capitales. El negocio principal de Conrad Toland era el tráfico de armas y la distribución de drogas para los "Ángeles del Infierno".

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