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Mas sobrevive a la asamblea de la CUP: 50% en contra, 50% a favor

Inaudito resultado en la "asamblea definitiva": 1.515 votos a favor, 1.515 en contra; la CUP convoca otra reunión para el 2 de enero.

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Inaudito resultado en la "asamblea definitiva": 1.515 votos a favor, 1.515 en contra; la CUP convoca otra reunión para el 2 de enero.
Dirigentes de la CUP durante la asamblea. | EFE

Así es la Cataluña política. Combate nulo, empate a 1.515. Artur Mas lo ha vuelto a conseguir. Sigue vivo en política, ha provocado un cisma en la CUP y los dirigentes antisistema se han emplazado a una reunión del "consejo político" para el próximo 2 de enero. El plazo para la investidura de Mas acaba el 9 del próximo mes, por lo que la situación todavía puede dar muchas vueltas. Tal como predijeron algunos referentes cuperos, la presión de Junts pel Sí y de los medios públicos y subvencionados de la órbita nacionalista ha logrado partir en dos mitades a la CUP. Por un lado, Poble Lliure, formación heredera del Moviment de Defensa de la Terra (MDT), brazo político del grupo terrorista de Terra Lliure. Estos son los partidarios de Mas. Por el otro, la formación Endavant (Adelante) y las juventudes de la CUP, acérrimos detractores de Mas.

Desde el 28 de septiembre, la CUP fue el centro de todas las miradas en la política catalana. De sus diez diputados, el grupo más pequeño de la cámara autonómica, dependía el futuro del nuevo gobierno catalán. Se negaron a investir a Mas y se emplazaron con Junts pel Sí a una negociación interrumpida por la campaña de las elecciones generales. Desde el primer momento, los dirigentes antisistema se remitieron a una asamblea extraordinaria para decidir su posición respecto a Artur Mas. Pidieron por activa y por pasiva un candidato alternativo, pero Junqueras y Romeva resistieron la tentación. La CUP logró un plan de choque contra la pobreza escasamente dotado. Fracasó en el intento de revertir las privatizaciones y alcanzó algunos objetivos de su programa electoral relativos a las leyes sobre desahucios, pobreza energética, aborto y renta mínima de inserción. Pero todo a cambio de votar a Mas. Entre medias, comunicados de asesinos confesos de Terra Lliure a favor de Mas y toda la presión del aparato mediático nacionalista sobre la CUP, una formación desbordada por su propio sistema de funcionamiento.

La CUP se rompe

Mas los ha roto, les ha creado un cisma, les ha provocado una escisión tal vez irreparable. Los cuperos dedicarán los próximos días a más y más asambleas, reuniones y debates. Ya no sólo estará en juego el futuro de Mas sino el de la propia organización separatista y antisistema. En la rueda de prensa que cerró la asamblea, Anna Gabriel, la dirigente contraria a Mas, pidió a Junts pel Sí un "esfuerzo" para encontrar una vía alternativa.

Sin embargo, ahora se abre una nueva fase que afecta directamente a la CUP. Antes del 2 de enero, los dirigentes deberán tomar el pulso a las agrupaciones locales y organizaciones asociadas de cara a tomar una decisión el antedicho 2 de enero. En Junts pel Sí consideran que todo su trabajo ya está hecho y que es la CUP quien debe aclararse.

En la "asamblea definitiva" de la CUP sobre la investidura de Artur Mas casi todo fue extraño, excepcional. De entrada, el voto secreto, que fue rechazado por la mayoría. Sin embargo, las reglas del cónclave extraordinario decían que si un 25% era partidario del voto secreto, se instalarían urnas. Preguntados en el momento de la inscripción, los partidarios del voto a mano alzada y a cara descubierta fueron el 57,63%, pero se impuso el voto en urna con un 42,37%.

En la primera votación los resultados fueron los siguientes:

Sí a Mas: 1359 votos, 45,17%; No a Mas: 1418 votos, 47,14%; Sí a Mas, no al plan de gobierno: 109 votos, 3,62%; No a Mas y no al plan: 103 votos, 3,42%. Total: 3040, 4 votos nulos y 15 en blanco.

En la segunda ronda:

Sí a Mas: 1482 votos, 48,71%; No a Mas: 1512 votos, 49,70%; Sí a Mas, no al plan, 28 votos, 0,92%. Total 3.042, 6 nulos, 14 en blanco.

Y en la definitiva se impuso el empate, tal cual. Se contabilizaron 1.515 votos a favor y 1.515 votos en contra, un total de 3.030 votos, una cifra distinta a la de la primera y la segunda votación. La interpretación de estos resultados y sus consecuencias se pueden desvelar en la rueda de prensa que el "secretariado nacional" había convocado para las ocho y media. Sin embargo, un cuarto de hora después los máximos dirigentes de la CUP seguían reunidos con su empate en la mano.

Los prolegómenos de la crucial reunión fueron favorables a Mas. El voto secreto facilitaba su investidura. Muchas intervenciones en un debate insustancial previo se inclinaron hacia el "pragmatismo" y la continuidad del proceso separatista, es decir a favor del president en funciones de la Generalidad. Sin embargo, en la primera y segunda votación ganó el no a Mas. Las votaciones fueron muy ajustadas al punto de que los medios favorables a Junts pel Sí y la vía Mas difundían un "empate técnico".

A diferencia de la anterior asamblea, la dirección de la CUP renunció a que los asistentes apagaran sus móviles y dispositivos electrónicos. Los periodistas estaban aislados en un centro cívico de Sabadell a cinco minutos a pie del pabellón de atletismo cubierto donde se celebraba el cónclave antisistema que al final acabó en tablas. 1.515 militantes y simpatizantes de la CUP son partidarios la opción B o 2: "Rechazar el Consejo de Presidencia encabezado por Artur Mas y, por tanto, la propuesta de acuerdo político. Agotar el plazo de negociación de una presidencia de consenso con plan de choque, hoja de ruta para la ruptura y proceso constituyente con el objetivo de ensanchar la base del proceso de creación de una República catalana. Asumir unas nuevas elecciones en caso de que Junts Pel Sí no presente una alternativa a la presidencia".

El mismo número son partidarios de la opción A o 1: "Aceptar la propuesta de acuerdo político con el objetivo de avanzar hacia la creación de una República catalana a partir de una hoja de ruta de desconexión institucional y de ruptura democrática, un plan de choque de emergencia social y un proceso constituyente popular y democrático que permita ensanchar la base del proceso. Y, en consecuencia, aceptar el Consejo de Presidencia encabezado por Artur Mas".

Lo imprevisto se ha vuelto a abrir paso en Cataluña. Un singular empate a 1.515 votos en una asamblea plagada de irregularidades y que podría ser impugnada por cualquiera de las dos partes en liza. Según Antonio Baños, el cabeza de la lista que presentó la CUP en las pasadas autonómicas, "las aritméticas son diabólicas". Anna Gabriel, en cambio, pidió un gesto a Junts pel Sí, dado que su propuesta "no tiene apoyo suficiente". Continuará...

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