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Raúl del Pozo: "Esto puede acabar como Yugoslavia. Esperemos que no haya sangre"

La actualidad va a ritmo de vértigo y hoy ya tenemos presidente del Congreso y presidente catalán.

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El Mundo dice que "Rajoy ofrece a Sánchez un plan de 'reformas por consenso'". Qué pesado es Rajoy. ¿Pero no te ha dicho ya que no, que no y que no? El editorial alaba el "gesto de inteligencia política de Rajoy" apoyando a Patxi López como presidente del Congreso en lugar de ponerse a patalear, que era su otra opción. El Mundo se muestra hoy comprensivo con el PSOE. "Es lógico y comprensible que Sánchez tenga reservas a la hora de forjar una alianza con el PP y también es cierto que una parte considerable de los votantes del PSOE está en contra de ese pacto. Pero, por encima de ello, está el interés común y los retos que exigen que España tenga un gobierno estable en los próximos tres o cuatro años". "Por tanto, el PSOE debe sumarse a ese gran pacto de Estado, que sus dirigentes pueden explicar perfectamente a las bases". ¿Sí? Inténtalo, ya verás lo que te dicen. Te van a llamar de todo menos bonito. Algunos no se enteran de que el primer mandamiento de un buen socialista es "odiarás al PP".

Casimiro García-Abadillo sólo ve dos soluciones. "PSOE, Podemos, IU y PNV o nuevas elecciones". Raúl del Pozo está seriamente preocupado por el "buitre insaciable" del separatismo. "Lo que está ocurriendo angustia a los ciudadanos porque no ven respuestas solventes ante el desafío. Los amotinados carecen de legitimidad democrática para la insumisión; ni en las elecciones falsamente plebiscitarias ni en las generales consiguiendo más del 50% de los votos. En plena incertidumbre, el Partido Socialista quiere formar una mayoría de gobierno con los propios separatistas y Podemos, el partido de Pablo Iglesias, que insiste en el derecho a decidir. Esto puede ser el inicio de una pesadilla que acabe como en Yugoslavia, donde se proclamaron seis repúblicas independientes. Esperemos que esta vez se prescinda de la costumbre de la sangre". Esperemos, sí. Y por si no teníamos bastantes frentes empieza el juicio de la infanta. Dice Federico Jiménez Losantos que "los abogados de Cristina deberían renunciar a la defensa, ya que ésta ha sido nacionalizada, es decir, estatatilizada o gubernamentalizada, por los que deberían desempeñar la acusación (...) Semejante alarde de corrupción institucional es el comienzo de la campaña de Rajoy para jugarse la Moncloa con Podemos: uno, abrazando el despotismo del Antiguo Régimen; otro, la guillotina. Ganará la cuchilla claro". Sangre, guillotinas, caramba cómo estamos hoy.

El País le hace el juego a Podemos. "PP, PSOE y Ciudadanos logran el primer acuerdo en el Congreso". A Pedro Sánchez le va a dar un infarto con este titular. Le consuela en el subtítulo. "Rivera actuó como pivote de un doble pacto en el que PSOE y PP no llegaron nunca a hablar". Son como niños. El editorial se encarga de dejar claro que "los partidos empiezan a leer de forma inteligente los mensajes lanzados por los ciudadanos en las urnas", pero no se hagan ilusiones, "el acuerdo no anticipa un acuerdo de gobierno". Incluso se permite ponerse irónico apremiando al PP para que vaya diciendo cómo piensa formar gobierno. "Puede ser que haya llegado a la conclusión de que le faltan votos o que se guarde ases en la manga". Para Pablo Iglesias sólo tiene reproches. "Han demostrado poca flexibilidad negociadora. Ha quedado claro que el margen interno para tomar decisiones es muy limitado, con cuatro formaciones que se van a vigilar mutuamente en todo momento. Una mala señal para Sánchez, que va a tener muy cuesta arriba cualquier intento de alcanzar acuerdos con Podemos". Bueno, en este país nunca se sabe.

ABC hace otra lectura. "PP y C's permiten a Patxi López presidir el Congreso mientras enfrentan a Podemos con el PSOE". Sí, menudo cabreo tiene Pablo Iglesias. Ha vuelto el déspota, chulo y amenazador podemita que conocíamos. ¿Qué habrá hecho con el Mimosín de la campaña? "Los tres del búnker empiezan a cabalgar, criticó ayer Pablo Iglesias al conocer el acuerdo que impedirá a la formación populista constituir los cuatro grupos parlamentarios que pretende". Claro, el niño quiere más grupos que nadie, más dinero que nadie, más tiempo que nadie y ojo como no se lo den.

El editorial constata que "la impostura nacionalista carece del más mínimo pudor y les libera del sentido del ridículo". Ya, y nos lo trasladan a los demás. "Gracias a esta desinhibición, son capaces de andar retirando retratos del Rey y banderas españolas de los edificios públicos y, al mismo tiempo, darse golpes de pecho porque la Casa del Rey haya adoptado el comportamiento institucional más adecuado frente a un presidente declaradamente separatista y anticonstitucional". Qué suerte tienen los nacionalistas. Hacer el payaso una y otra vez sin que se les suban los colores.

David Gistau consuela a Forcadell tras el disgusto que le ha dado el Rey. "No sólo le ha evitado un azaroso desplazamiento al corazón de las tinieblas mesetarias. Allí donde los diputados de ERC se sienten como paracaidistas arrojados en misión en territorio hostil que se comunican con Barcelona mediante mensajes cifrados dejados en lugares previamente convenidos. Es que la han dispensado incluso del mal trago de posar sonriente junto a un terrible señor con gorguera, el jefe de los invasores que bombardean Barcelona una vez por generación, que exigen la entrega anual de no menos de quince vírgenes catalanas para sacrificarlas a sus dioses paganos, y que constituyen un grado inferior de civilización". ¿Ves Forcadell? Si todos son ventajas.

La Razón roza la felicidad. "Ensayo de acuerdo entre PSOE, PP y C's en la Mesa del Congreso". Y "Podemos se aleja del PSOE por no apoyar que tenga cuatro grupos". ¿Ves, Pedro, qué fácil era hacer feliz a Marhuenda? El editorial viene a ser una copia de los de los últimos días. "La opción más realista y factible, la que asegura estabilidad y crecimiento, la que permitiría emprender reformas y conseguir amplios apoyos es la que agruparía a PP, PSOE y Ciudadanos. Rajoy planteó ayer de nuevo esa fórmula, pero con una sola condición: ceder en el programa de máximos". Rajoy no está en condiciones de poner condiciones. Marhuenda, no abras el cava todavía.

La Vanguardia dice que "Puigdemont elude la Constitución al tomar posesión". "Promete el cargo sin mencionar la Constitución ni la fidelidad al Rey". Sin embargo Marius Carol no le hace ni el más mínimo reproche por esta falta de cortesía. Con la que le cayó ayer al Rey por no tener el "gesto" de darle la oportunidad a Forcadelll de que le escupiera en la cara.

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