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Pablo Iglesias habla de cambio pero se queda anclado en la Guerra Civil

El discurso del líder de Podemos, en el que ha incluido numerosas críticas al PSOE, aleja un posible entendimiento entre ambos tras el 5 de marzo.

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En su primera intervención desde la tribuna de oradores del Hemiciclo, Pablo Iglesias comenzó saludando en todas las lenguas oficiales del Estado. Tras ello, el líder de Podemos presumió de que representaban el "cambio" y el "futuro", aunque, durante su discurso, no hizo otra cosa más que dedicarse a hablar del pasado y resucitar la Guerra Civil y la Dictadura.

Dijo que él, "en realidad", se dirigía "a la gente" que está detrás de los medios de comunicación y no a los diputados. "Estamos aquí por la gente y para la gente", aseguró y rindió homenaje a los "que se enfrentaron a la dictadura". "Muchas gracias por ser un ejemplo para nosotros", aseguró Iglesias que recordó también a Puig Antich y a los trabajadores de Vitoria.

Con tono enfadado, continuaba su discurso diciendo que Podemos está ahí "para cambiar las cosas", y que todo lo que había visto en otros grupos ha sido "simulación, camuflaje y mestizaje". "La política no es pactar para que todo siga igual, sino para cambiar las cosas".

Vuelve al pasado

Aunque, tras hablar de "cambio", Iglesias no hizo nada más que volver al pasado en su discurso, ya que fueron muy pocas las propuestas de futuro que hizo el de Podemos.

Volvió al pasado para recordar al PP que es un "partido corrupto" porque fue fundado por "siete hijos de la dictadura". Y también, para cargar contra el PSOE, del que aseguró fue el partido "del crimen de Estado" y del "tráfico de influencias". "Desconfíe de quienes tienen su pasado manchado de cal viva", continuó Iglesias. Ya en su turno de réplica, apuntó directamente a Felipe González.

Tras ello, recordó una vez más al fundador del PSOE, el primer Pablo Iglesias, y le dijo a Sánchez, que "no le extrañe que cualquier día los trabajadores le pidan que entregue la S y la O del PSOE".

Acusaciones graves y numerosas que dinamitan, a día de hoy, cualquier posibilidad de entendimiento entre el PSOE y Podemos a partir del 5 de marzo.

Contra C's

Aunque los veinticinco minutos de discurso de Iglesias dieron para más. Tras PP y PSOE, dirigió sus cargas contra Ciudadanos. De Albert Rivera dijo que representaba "la peor de las tradiciones políticas españolas", aquella cuyo único objetivo es "la cercanía al poder", y que podía haber sido perfectamente "el jefe de escuadra" después de la Guerra Civil y "líder de komsomol", la organización juvenil del Partido Comunista de la extinta Unión Soviética.

Iglesias atacó el pacto del PSOE con Ciudadanos recordando que "lo defiende Alejo Vidal-Quadras, que es más de derechas que Millán Astray", a lo que añadió: "Ha sido citar a Millán Astray y Girauta se ha puesto nervioso".

Y sin dejar a Ciudadanos, avisaba a Sánchez: "Cuidado con la naranja mecánica", decía el de Podemos, porque en su opinión, "no dudará en irse con el PP en cuanto pueda".

Así las cosas, Pablo Iglesias puso fin a su discurso en el debate de investidura de Pedro Sánchez con el puño en alto, al grito de "libertad, justicia y democracia". Tras ello, saludo a sus compañeros e incluso beso en la boca en la al portavoz de En Comú, Xavier Domènech.

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