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Rajoy pone el ojo en el votante de Rivera y le acusa de hacer suyo el ideario del PSOE

La dirección asume que está en campaña electoral y avisa al partido de que Rivera seguirá en la diana aunque Rajoy inicie los contactos.

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Mariano Rajoy, este lunes, a su llegada al Consejo Europeo de Bruselas. | EFE

Desde el pasado sábado, cuando protagonizó un mitin al uso en Salamanca, Mariano Rajoy está citando expresamente a los votantes de Ciudadanos para, a renglón seguido, alertar de que Albert Rivera ha decidido vincular su futuro político al de Pedro Sánchez asumiendo buena parte del ideario socialista. "Son socios", enfatizó este lunes en varias ocasiones, dando a entender que, incluso, podrían concurrir juntos si se celebran nuevas elecciones.

Una alianza con el PSOE que, a ojos de los estrategas del presidente en funciones, podría provocar un trasvase de votos de Ciudadanos al PP. "El pacto con Sánchez no gusta al votante de centro-derecha, a nuestro votante de siempre que en diciembre decidió irse con Rivera, y que ahora podría volver a casa", según un miembro de la dirección nacional. Este diario ya desveló esta estrategia la pasada semana. "Vamos a seguir dándole a Rivera porque, si no tenemos su apoyo, al menos intentaremos tener el de sus votantes", explicó un interlocutor directo de Rajoy.

La hoja de ruta quedó de manifiesto este fin de semana, y ha tenido continuidad este lunes en varias entrevistas y tertulias de radio y televisión. Los ataques a Ciudadanos han sido constantes. Más sibilinos en el caso de Rajoy y duros y contundentes si llegaban por boca de sus vicesecretarios. Sólo Pablo Casado ha renunciado a participar en dicha línea de acción, y ha aducido tanto en público como en privado que lo mejor sería tender puentes. "Mi relación con ellos es muy buena desde hace ocho años, cuando conocí a Rivera, Villacís o Girauta en tertulias", suele explicar cada vez que se le pregunta.

En el PP, en todo caso, ya están en modo electoral. Y creen que vincular a Ciudadanos con el PSOE acabará dándoles réditos electorales en caso de que en junio se celebren elecciones, cosa que dan prácticamente por descontado. "Estamos en campaña, el presidente y todos nosotros. Vamos a elevar el tono, aunque sin movernos de nuestra oferta, que es la gran coalición", según explicó un miembro de la dirección nacional, que se volverá a reunir el martes, toda vez este lunes el presidente en funciones tuvo que viajar a Bruselas para un nuevo Consejo Europeo.

Primero, Rajoy llamará a Pedro Sánchez para invitarle a un encuentro, previsiblemente en la Moncloa. Después, hará lo propio con Rivera, aunque su entorno desliza con malicia que "no es necesario" para la coalición, toda vez la suma de los diputados populares y socialistas basta. "Sus 40 diputados no valen nada", se escuchó desde el entorno del jefe del PP la pasada semana en el Congreso, tras la tensión vivida en el hemiciclo.

De esta forma, el líder popular intentará recuperar la iniciativa política, abrir de nuevo los telediarios y copar las portadas de los periódicos, aunque sea muy pesimista en el fondo, y no crea que el esfuerzo sirva para mucho. "Mi intención es llamar antes a Sánchez, voy a volver a intentarlo. Si quiere venir con su socio de hecho -Rivera-, tampoco se lo voy a impedir", contestó Rajoy este lunes en la Cope, ante la posibilidad que ese sea uno de los requisitos del mandatario socialista.

Durante toda la entrevista, el líder del PP puso el foco de atención en el partido naranja, aunque su tono no fuera tan duro como el de sus portavoces. "Espero recuperar los votos de Ciudadanos. Su voto ha sido utilizado para hacer candidato al PSOE, para volver a la memoria histórica", esgrimió. "¿Quién se podría pensar que Ciudadanos iba a pedir a Podemos la abstención para que el candidato del PSOE fuera presidente?", añadió.

En varias ocasiones, Rajoy ha recalcado que en lo personal no tiene ningún problema con Rivera, a quien le escribió una misiva en términos muy amables, pero los puentes políticos con él también parecen rotos. En Cope, le acusó de ser copartícipe de una contrarreforma que acabaría con todas las medidas aprobadas por el PP en el poder, incluidas las económicas. "Puedo entender al PSOE pero de Ciudadanos me cuesta entenderlo bastante más a no ser que lo que quiera es ir a elecciones con ellos", llegó a declarar. Dicho esto, consideró "un fraude" que Sánchez haga suyos más de 130 escaños cuando ambas formaciones concurrieron por separado en diciembre.

En síntesis, consignas claramente de campaña electoral, y que en la práctica parecen incompatibles con un posible pacto. "Ciudadanos ha abandonado el centro-derecha para arrimare a la izquierda", se escribe en los argumentarios internos, y así será repetido por los cargos del PP en este largo periodo que ahora se abre. Una estrategia que incluirá un respaldo cerrado a Rajoy, aunque un sector importante del partido considere que un recambio supondría un evidente revulsivo electoral.

Este lunes, una vez más, el presidente rechazó que nadie del PP o del poder económico le haya pedido que dé un paso atrás, aunque sea muy consciente de lo que se dice en las comidas y mentideros políticos. "Es algo que no me planteo en este momento", aseveró. Después, fue más concreto en sus intenciones: "Si mi partido quiere, mantengo mi voluntad de presentarme a las elecciones. Queda una tarea por cumplir y tengo fuerzas e ilusión", sentenció. Eso sí, no se celebraría un congreso, por lo que todo quedaría solventado mediante una Junta Directiva, órgano interno que controla.

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