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La infanta dio el visto bueno al sueldo en negro del servicio doméstico

Una empleada del hogar de los exduques de Palma ha salpicado a doña Cristina. Por su parte, la asistenta de Urdangarin se desmarca de Aizoon.

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La infanta dio el visto bueno al sueldo en negro del servicio doméstico
La Infanta Cristina a la entrada del juzgado | EFE

Estuvo trabajando como señora de la limpieza durante tres años para los exduques de Palma en el domicilio familiar de Barcelona. Esta testigo del caso Nóos ha explicado este martes que tanto la infanta Cristina como Iñaki Urdangarin le ofrecieron pagarle en dinero negro por sus servicios domésticos: "Estaban presentes la infanta y el señor Urdangarin, los dos". La mujer aceptó y durante todo ese periplo ingresó su nómina en dinero B en efectivo.

Al parecer, esta trabajadora también figuró en la lista de empleados ficticios de la sociedad matrimonial Aizoon. Ha detallado que firmó un contrato como telefonista para la empresa compartida por Urdangarin y la infanta, pero que jamás ejerció esa labor: "No he trabajado en la empresa Aizoon, he trabajado en casa. En mi contrato figuraba que era telefonista pero hacía limpieza en casa, durante cuatro horas de lunes a sábado".

Órdenes de Urdangarin

En la vigésimocuarta jornada del juicio por el caso Nóos, la principal atracción ha recaído en la declaración como testigo de Julita Cuquerella. Empezó a trabajar en abril de 2007 como asistenta personal de Urdangarin a sueldo de Telefónica, la multinacional en la que el marido de la infanta era consejero: "Nunca he trabajado contratada por Aizoon", ha subrayado la declarante en la primera parte del interrogatorio.

Cuquerella ha descrito la zona de la vivienda familiar de los exduques de Palma reservada a las oficinas de Aizoon. Según su versión, se ubicaban en la primera planta y contaba con un despacho, una sala de reuniones, un salón y una cocina distribuidos en unos 250 metros cuadrados.

Ella se encargaba de la agenda, los viajes, las reuniones, las presentaciones y hasta los gastos de Iñaki Urdangarin. Cuquerella ha repetido que siempre se movía bajo las órdenes de su jefe, siempre con su consentimiento. También ha relatado que le propuso varios nombres para incorporar a personas a Aizoon, que más tarde se encargaría de aprovisionar de información al principal imputado.

¿Cómo es que Marco Antonio Tejeiro -contable del Instituto Nóos- le envía un correo a usted diciendo que hay que contratar a alguien para acumular Seguridad Socia? ¿Con qué capacidad?, ha preguntado el fiscal Pedro Horrach poniendo en duda los argumentos de Cuquerella, que se desmarcaba de cualquier toma de decisión. "Él era el contable del señor Urdangarin. Yo supuse que estaría bien pero para asegurarme contacté con él. Desde luego esto no lo voy a hacer sin su consentimiento".

Un hombre excesivamente confiado

La exsecretaria ha precisado que "con Urdangarin hablaba a la cara o por teléfono porque por correo nunca era rápido". Poco a poco ha ido aumentando el tono del interrogatorio de Horrach, hasta que el fiscal ha saltado en la cuestión relativa a los sobres de dinero para pagar a los empleados. "No sé de donde procedía el dinero ni con qué frecuencia se entregaba", iniciaba Cuquerella. "¡Si lo gestionaba usted todo, desde los tickets de cinco euros hasta le buscaba los trabajadores! ¡Y resulta que luego a la hora de pagar, no intervienen ni usted ni el señor Marco (Antonio Tejeiro)!, amonestaba incrédulo el fiscal.

Julia Cuquerella se ha defendido con voz indignada: "Yo no lo sé, si usted quiere que yo me invente un historia me la invento". En este punto, ha intervenido Samantha Romero, presidenta del Tribunal que juzga el caso Nóos: "No debe inventarse nada. Señor fiscal, no es necesario interrogar con esa agresividad".

Los polémicos gastos de Aizoon han centrado buena parte de la declaración. Entradas para el musical del Rey León, viajes, safaris por África, botas de señora, cursos de coaching para Cristina de Borbón y, en definitiva, conceptos que poco tienen que ver con el objeto social de la empresa. Cuquerella ha reconocido que se encargaba de discriminar las facturas entre las diferentes tarjetas de Urdangarin, de las que manejaba las claves aunque no el formato físico. Sin embargo, siempre lo habría hecho siguiendo el criterio marcado por su jefe.

"Fue bastante rápido. Las dos o tres primeras veces se sentaba conmigo y me ayudaba a discriminar y luego ya directamente yo. Tenga en cuenta que el señor Urdangarin era una persona excesivamente confiada. Yo me he quedado alucinada de las cosas que me ha confiado a mi esa persona".

La exsecretaria ha afirmado que utilizó la tarjeta visa de Aizoon a nombre de la infanta "sin ser consciente" de ello. La testigo ha asegurado que no tenía autorización de la hermana del rey para emplearla y que, en cualquier caso, Cristina de Borbón jamás le remitió una factura para cargarla entre los gastos de la sociedad.

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