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Guerra abierta entre PP y Ciudadanos en Andalucía: las alcaldías de Granada y Almería, en juego

El caso almeriense revela la incertidumbre que provoca Ciudadanos en sus posibles socios.

(Sevilla)
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Tras la Operación Boabdil, en la que el PP no ha podido defender Granada, Ciudadanos parece dispuesto a seguir rompiendo sus alianzas con el PP andaluz en más capitales andaluzas. Acaba de anunciar su apoyo a la candidatura socialista a la Alcaldía de Granada y se fragua ahora la retirada del apoyo de Ciudadanos al alcalde popular de Almería y al de Roquetas de Mar. De momento, ponen como ejemplo su alianza con el PP en la Diputación de Málaga, si bien en la alcaldía malagueña los problemas crecen.

Ciudadanos, que tiene a tres personas vinculadas al PSOE al frente de asuntos claves de la actualidad política andaluza –Juan Marín estuvo coaligado con el PSOE en Sanlúcar de Barrameda durante años; el cabeza visible de Ciudadanos en Granada, Luis Salvador, fue senador socialista y amigo del ahora candidato socialista a la alcaldía de Granada, Francisco Cuenca, y Julio Díaz, exconcejal socialista de La Palma del Condado es presidente de la Comisión de Investigación del fraude de la formación en el Parlamento andaluz-, ha terminado anunciando su apoyo a Cuenca como futuro alcalde de Granada.

Lo ha hecho además de una forma inusual por cuanto ha logrado matar a tres pájaros populares de un tiro. Primero, el propio Juan Marín anunció que respetarían su pacto con el PP si salían el exalcalde José Torres Hurtado y su concejal Isabel Nieto. Posteriormente, salía asimismo del gobierno municipal el teniente de alcalde Sebastián Pérez, daño colateral de la lucha interna desatada por la gestión de la crisis realizada por Juanma Moreno. Cuando el PP se las prometía ya felices con nueva candidatura nombrada, Ciudadanos hizo la pirueta que ha terminado ahora con la ruptura de su acuerdo con el PP y su apoyo al PSOE, a pesar de las sombras que se ciernen sobre el candidato socialista y su equipo.

Cuando la tormenta del distanciamiento entre PP y Ciudadanos parecía amainar, apareció el chubasco de Mijas que siguió la senda de la desavenencia abierta entre ambos partidos, rompiéndose asimismo el pacto de gobierno y ahora, una nueva borrasca política se acerca a Almería.

Ciudadanos ya ha advertido que no podrá seguir apoyando al presidente del PP de Almería, alcalde de Roquetas de Mar y durante años presidente de la Diputación provincial, Gabriel Amat. A la lista de posibles caídos en las diferencias PP-Ciudadanos en Andalucía acaban de añadir al alcalde de Almería, Ramón Hernández Pacheco. Recuérdese que Almería es una provincia dominada desde los tiempos posteriores a la transición por el PP tras un moderado dominio socialista.

El caso almeriense revela la incertidumbre que provoca Ciudadanos en sus posibles socios. Como contó El Mundo, en junio del año pasado, todo estaba preparado en Almería para la investidura del socialista Juan Carlos Pérez Navas, pero la rectificación de última hora de la dirección nacional de Ciudadanos provocó la abstención de sus ediles, devolviendo la Alcaldía al PP de Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, la lista más votada.

Almería se sumaba así al acuerdo firmado entre el presidente provincial del PP almeriense, Gabriel Amat, y el coordinador provincial de Ciudadanos, Miguel Cazorla, para que el primero mantuviera la Alcaldía de Roquetas de Mar. El acuerdo entre Amat y Cazorla establecía la lucha contra la corrupción como objetivo.

Ahora, la investigación del juzgado 1 de Roquetas de Mar, que indaga desde 2012 si Amat consintió diversas adjudicaciones a 103 de empresas vinculadas a 53 familiares, puede acabar con el pacto PP-Ciudadanos en Almería, algo que conviene a Ciudadanos por la proximidad de la campaña electoral inminente para las elecciones generales del 26 de junio.

Que la capital también esté en juego parece deberse a que un informe de la Agencia Tributaria reveló que Amat; su esposa y dos de sus hijas coparon el 100% de una inmobiliaria que participaba en el canal Ondamar Almería, que recibió contratos municipales entre 2006 y 2009. El caso es que el Ayuntamiento de Almería también la contrató durante el mandato de Luis Rogelio Rodríguez Comendador.

El PP sospecha de un partido, Ciudadanos, que cree le tendió una trampa tras las autonómicas de marzo de 2015, cuando Juan Marín propuso a Juanma Moreno que se presentara a la investidura como posible alternativa a Susana Díaz para salir elegido con la abstención de Podemos. Como es sabido, al final se impuso la alianza de Ciudadanos con la lideresa socialista.

Tras la toma de Granada por Ciudadanos y PSOE, el PP ha sentido en sus carnes el efecto Boabdil, por no haber sabido defender inteligentemente la tercera ciudad de Andalucía y, sin embargo, haber llenado su partido en la provincia de cadáveres y divisiones.

Por su parte, Juan Marín ha desvelado que tenía un pacto con Juanma Moreno por el cual el ya exalcalde de Granada, José Torres, tenía que haberse ido en enero, si bien la dimisión no se produjo. Según fuentes del PP granadino, Torres nunca supo nada del acuerdo y no supo nada de su viejo amigo Javier Arenas que, en el momento de la crisis, ni le llamó.

Ahora, la renuncia a la candidatura a una concejalía de Granada por parte del Mariano Lorente, responsable de Deportes de la Diputación de Granada, condición impuesta por Ciudadanos para darle la alcaldía al PSOE, facilita la operación. Lorente será sometido a oral por presunto delito de prevaricación durante su etapa como alcalde de Iznalloz.

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