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Absueltos los mosos del caso Quintana por contradicciones de la Generalidad

El juez ha reprochado a la consejería de Interior que defendiera una versión en la instrucción y la contraria en el juicio.

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Absueltos los mosos del caso Quintana por contradicciones de la Generalidad
Ester Quintana | EFE

Los dos hechos fundamentales del caso han quedado acreditados en el juicio oral: que Ester Quintana perdió un ojo mientras se manifestaba pacíficamente en la huelga general del 14 de noviembre de 2012 y que fueron los mosos de Escuadra quienes dispararon el proyectil que le causó las lesiones. Sin embargo, la falta de colaboración del Gobierno catalán, tal y como explica el juez en su resolución, y la insistencia de las defensas de los agentes han terminado con la absolución de los dos acusados: un subinspector y un escopetero de la Brigada Móvil.

El juicio comenzó el 11 de abril y antes de que arrancara, es decir, en la fase de investigación, la consejería de Interior había defendido un postulado: según el reconocimiento público que habría efectuado el comisario jefe de los mosos, Josep Lluís Trapero, "en el momento y lugar donde se produjeron los hechos no se había lanzado ningún proyectil policial".

Interior ha modificado frontalmente su versión durante la vista, defendiendo entonces que las lesiones producidas a Ester Quintana fueron provocadas por un proyectil policial. Tal y como sostiene la sentencia del juez, la postura inicial de los responsables de la consejería catalana condicionó y perjudicó, desde un primer momento, el análisis de los hechos: "Si la investigación se hubiera iniciado dando por buena la versión que de los mismos daba la víctima, la misma hubiera podido dar unos resultados más fructíferos".

Valoración de las pruebas

La sentencia recoge tres reflexiones sobre la valoración de las pruebas, una de ellas, relacionada con "la escasa credibilidad" del testimonio de los agentes. Sobre los policías acusados, la resolución dice que "sabían que estaban incumpliendo los protocolos establecidos para la utilización de dichas armas y no podían desconocer que las instrucciones establecidas en dichos protocolos precisamente tienen por objetivo evitar sucesos tal lamentables como el presente".

Sobre las detonaciones, la sentencia afirma que son dos consecutivas, ya que producen un sonido diferente y se constata una intensidad distinta: "Nos obliga a no descartar que las dos detonaciones fueran realizadas por dos armas diferentes", por lo que desvirtúa que fue el escopetero, Llorenç Benjumea, quien disparó dos pelotas de goma consecutivas.

Argumenta la imposibilidad de determinar si el proyectil que se disparó contra Quintana era una pelota de goma o una bala de foam y añade que "un agente de los mosos que no ha podido ser identificado, incumpliendo los protocolos por los que se rige la actuación de los agentes de la Brigada Móvil, disparó".

La última tacha de incomprensible que Interior dotase de un GPS a cada furgoneta policial y "sin embargo, el mismo resulte inhábil para determinar, con una cierta fiabilidad, el recorrido efectuado por cada uno de dichos vehículos cuando circulan por un entorno urbano".

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