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Pedro Sánchez asume la victoria de Rajoy pero no descarta intentarlo

Espera "que Iglesias reflexione" por permitir una subida del PP, pero presume de ser la "primera fuerza del cambio".

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Pedro Sánchez salva los muebles. Contra todo pronostico y todas las encuestas, el líder del PSOE tuvo ayer una doble victoria: garantizarse su supervivencia enterrando el sorpasso -ni en votos ni en escaños-, y eliminar su principal amenaza en la permanencia del PSOE: el único sorpasso fue el del PP a Susana Díaz en Andalucía. El punto amargo, pese a haber superado las expectativas con Podemos, se cumplió en todo salvo en la suma. El batacazo de Pablo Iglesias no permite el gobierno de izquierdas que quería Sánchez, que ya asume que habrá un Gobierno del PP.

"Te lo dije", era la frase más escuchada en la noche del domingo en Ferraz, 70. El equipo de campaña sacaba pecho de una estrategia que "ha funcionado" y de unos presagios que ni Ferraz hacía cuando, en la recta final, reconocían un adelantamiento de Unidos Podemos al PSOE en porcentaje de voto pero auguraban que ganarían en escaños. Y acertaron en "rebajar la amenaza de las encuestas".

El PSOE certificó la derrota de Unidos Podemos, pese a haber perdido cinco escaños respecto al 20 de diciembre, aunque con cuatro décimas más en porcentaje de voto. "No estoy satisfecho; queríamos ganar y no lo hemos conseguido", dijo sin tapujos el líder del PSOE al filo de las doce de la noche, marcando distancias con el "resultado histórico" que proclamó el 20D pese a haber marcado el suelo del fracaso histórico del PSOE.

Insatisfacción porque, según se traslucía de sus palabras, es más que probable una reedición del Gobierno del PP. Primero, reconoció la victoria de Mariano Rajoy e informó de que le había llamado para felicitarle "y a todas las personas que le han votado". Y segundo, se adelantó a proyectar las culpas de ese posible nuevo Gobierno del PP: "Espero que el señor Iglesias reflexione sobre esos resultados. Tuvo en su mano poner fin al Gobierno del PP pero su interés personal ha permitido la mejora de resultados de la derecha".

Pese a todo, Sánchez sacó pecho por haber conseguido frenar lo que todas las encuestas daban por hecho: el sorpasso de Pablo Iglesias y la muerte política de un candidato del PSOE que resiste contra todo pronóstico: "Éste es el PSOE, el gran PSOE, de referencia para la izquierda. 137 años de historia", presumió Sánchez antes de agradecer a los ciudadanos haber votado a un PSOE que "pondrá estos resultados al servicio de sus intereses, de sus derechos y libertades".

Y añadió, erigiéndose ya en líder mayoritario de la oposición: "En diciembre y junio, los ciudadanos han reclamado un cambio político y el PSOE ha visto reconocida su condición como fuerza política más importante del cambio".

"Vamos a negociar"

Fuentes de la dirección socialista informaban a LD de que, de momento, esperarán a "que mueva ficha Rajoy", pero también advirtieron de que "no vamos a renunciar a negociar. Lo vamos a intentar". Sin embargo, fuentes de la Ejecutiva y del Comité Federal reconocían a su salida de Ferraz que "ya está, Rajoy cuatro años más".

De momento, "prudencia y cautela". Lo único que está claro de los planes del secretario general socialista es que, ésta vez, él no irá a una investidura a suicidarse con una victoria tan holgada del líder del PP. A diferencia de lo que pasó en diciembre, Pedro Sánchez esperará ahora su turno sabiendo que éste puede durar cuatro años porque "el PP va a sumar con Ciudadanos, PNV y CC". Como decía el propio Sánchez en campaña, a la tercera irá la vencida.

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