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Rajoy impone discreción en su ronda de contactos para confusión del propio PP

El presidente impone la discreción, y a Génova apenas llega información: "Puede que ya haya llamado a Sánchez y no se entere nadie".

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Rajoy, en las instalaciones de Moncloa. | EFE

Mariano Rajoy se encerró este jueves en su despacho y empezó a descolgar el teléfono. En principio, una mera toma de contacto con sus interlocutores para cotejar agendas y comprobar la posibilidad de reunirse con ellos, de uno en uno, la próxima semana en Moncloa. Pero, también, para testar el estado de ánimo de los mismos. "Lo está llevando él directamente", deslizaron desde su entorno para explicar la ausencia de información. "Lo va a hacer discretamente y a su manera", ratificaron.

La única llamada confirmada fue al presidente autonómico canario y líder de Coalición Canaria, Fernando Clavijo. Se informó de ella pasadas las doce de la tarde en medio de una gran confusión, hasta el punto de que un portavoz autorizado confundió ante la prensa el nombre del interlocutor de Rajoy. Fue una conversación breve que sirvió para cerrar un despacho el martes próximo, según desveló después Ana Oramas, diputada electa de CC.

En Moncloa se limitaron a confirmar la conversación, y no dieron más detalles. Tampoco sobre las intenciones de Rajoy con respecto al resto de líderes políticos. Hasta dos miembros de la dirección nacional confirmaron que la información desde Presidencia salía a cuenta gotas. "Puede que ya haya llamado a Pedro Sánchez y no se entere nadie", soltaba un cargo muy próximo al líder popular. "Aquí no nos llega nada. Está siendo un poco caótico", reconoció una fuente habitual de la sede nacional. Otros se limitaron a jugar con la hipótesis de "un Pedro de los nervios, sin parar de mirar el teléfono".

En principio, Rajoy quería tener cerrado un calendario de reuniones antes del fin de semana. Pero sin ser radiado a los medios de comunicación, cosa que él detesta, como se ha encargado de repetir en los últimos tiempos. A los contactos de PSOE y Ciudadanos en los meses posteriores al 20D lo llamó "la teatralización de la política", y aseguró que jamás iba a participar en ella. "Va a ir llamando poco a poco a todos, a su ritmo", fue lo más que se filtró desde su entorno.

En todo caso, lo sustancial no cambia. Aunque se anunció que Sánchez sería el primero de la lista -puede que así lo sea cuando comiencen las reuniones-, para Rajoy lo importante es que tenga voluntad de entendimiento. "Si no, no quiero pensar lo que pueda ocurrir", avisó a navegantes el miércoles desde Bruselas. "Escucharé lo que planteen los demás y veremos las posibilidades. Lo más importante es tener la voluntad de dar salida a esta situación", reiteró, también en relación a Albert Rivera, otro de los actores clave.

Si Sánchez cede, Rajoy está dispuesto a hablar prácticamente de todo, tal y como ya avanzó este diario. Alfonso Alonso fue clarísimo y reconoció en Radio Euskadi que está dispuesto a reformar la Constitución. "Si se sientan con voluntad de acuerdos, nosotros la tendremos", dijo ante las preguntas de Dani Álvarez. Hay más cuestiones que podrían estar encima de la mesa: la posibilidad de un vicepresidente socialista, la presidencia de las Cortes, retocar la reforma laboral…

Alonso, que también abogó por pactar con el PNV, dibujó una de las pocas líneas rojas que están nítidas para el PP: "La presidencia de Rajoy no se negocia, Rajoy es el que va a negociar y ejercer ese liderazgo", zanjó. Y, un día más, todo el partido se lanzó a cerrar filas alrededor de su líder, que se ve más fuerte que nunca tras los casi ocho millones de votos y 137 escaños conseguidos el 26J. "Las elecciones han legitimado al PP muchísimo más de lo que estaba", en palabras de Fernando Martínez-Maíllo, que se dedicó a meter presión al resto de partidos. "España no puede esperar, en septiembre se tienen que aprobar los Presupuestos", apremió desde Zamora.

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