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Los cazas y la Patrulla Águila dan color a un desfile descafeinado por la lluvia

Sólo han sobrevolado Madrid una decena de las 59 aeronaves previstas. La gran novedad, el helicóptero NH-90 Caimán, se ha quedado en tierra.

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Los cazas y la Patrulla Águila dan color a un desfile descafeinado por la lluvia
Desfile de las Fuerzas Armadas

El tradicional desfile militar ha vuelto a ser el protagonista del acto central de la Fiesta Nacional, aunque este año ha quedado un poco deslucido por la lluvia y el frío. Felipe VI, que ha presidido el acto vestido con el uniforme de capitán general del Ejército de Tierra, ha estado acompañado en la tribuna de autoridades por el resto de la Familia Real: la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía.

El acto se celebrado, por primera vez, en un clima político absolutamente extraño: con un gobierno en funciones y con el PSOE dirigido por una gestora. A lo que hay que sumar la espantada de los dirigentes políticos de Podemos y sus plataformas satélites, que no sólo han decidido no ir al acto principal del 12-O sino que llevan varios días calificando la fiesta de la Hispanidad, que se celebra desde 1918, como un acto franquista y que conmemora el genocidio de pueblos indígenas.

Especialmente llamativa es la ausencia de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que ha decidido no acudir para viajar a Colombia y Ecuador. Sus citas ineludibles son dos actos que más que cuestionable trascendencia: la Cumbre Mundial de Líderes Locales y Regionales en Bogotá y la tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible en Quito.

Los jefes del Estado han llegado a la plaza Cánovas del Castillo uno minutos después de las once de la mañana y allí han sido recibidos por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; el ministro de Defensa, Pedro Morenés; y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que portaba un llamativo paraguas rojigualda que ha causado furor entre el público asistente.

El acto central ha comenzado con el izado y homenaje a la bandera, protagonizado por la Agrupación de Honores de la Guardia Real, que ha dado paso a un sentido homenaje a los caídos por España. Tras colocar el Rey una corona de flores en recuerdo a los fallecidos de todos los tiempos, se ha entonado el canto de "La muerte no es el final", a lo que ha seguido una salva de honores. La Patrulla Águila ha dibujado entonces la bandera española en el cielo de la capital.

Tras el paso de la patrulla acrobática, ha dado comienzo el desfile aéreo o lo poco que ha quedado de esta parte del acto por culpa de la lluvia. De las 59 aeronaves previstas apenas han desfilado una decena de cazas. Exactamente, los Eurofighter Typhoon y los F-18 responsables de garantizar la seguridad aérea española, de tanta actualidad en las últimas semanas tras la intercepción de dos bombarderos rusos cerca de Bilbao.

En el desfile terrestre han participado unos 3.500 militares y guardias civiles junto a 43 vehículos (cinco menos que el año pasado). Los primeros en desfilar han sido los componentes de la sección de motos de la Guardia Real, a los que han seguido el mando del desfile, con el General Jefe de la Brigada de Infantería Acorazada 'Guadarrama XII', José Conde de Arjona, a la cabeza. A él le ha seguido el mando de la BRIAC XII, la unidad de veteranos de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil y la unidad de Reservistas Voluntarios.

La primera agrupación a pie ha estado compuesta por la escuadra de gastadores y la banda de música de la Guardia Real, un batallón de la Guardia Real y la compañía 'Monteros de Espinosa' del Ejército de Tierra

Tras ellos, otra de las novedades del desfile, las banderas de los países que forman parte de la Fuerza de Muy Alta Disponibilidad (VJTF) de la OTAN, creada para poder desplegar unidades militares en cualquier parte del planeta en cuestión de horas. Liderada por España en su primer año de existencia -las FAS españolas también aportan el grueso de los medios- tiene militares de Portugal, Albania, Bélgica, Croacia, Luxemburgo, Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Rumanía, Grecia, Hungría y Polonia, cuyas banderas han sido aplaudidas por el público asistente.

Las enseñas nacionales, en su modalidad de bandera o estandarte, con sus escoltas reglamentarias, han dado paso a un Escuadrón de alumnos del Ejército del Aire, al que han seguido un Batallón de alumnos del Ejército de Tierra, otro de la Armada y otro de la Guardia Civil.

La segunda agrupación a pie ha estado compuesto por un Batallón mixto de la Armada, un Escuadrón del Ejército del Aire, una Compañía del Batallón de Intervención en Emergencias número 1 (BIEM-I) de la UME y una Compañía del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil. En la tercera agrupación a pie, han desfilado un Batallón de la Brigada de Infantería Acorazada 'Guadarrama XII', un Batallón VJTF de la Brigada de Infantería Ligera 'Galicia VII' y de la Brigada Paracaidista 'Almogavers VI', además de un Batallón Mixto del Ejército de Tierra.

A continuación ha tocado el turno a las unidades con paso específico, unas de las más populares en estos desfiles. Con una cadencia de 160 pasos por minuto -la cadencia habitual es de 124 pasos por minuto- han desfilado los integrantes del Tercio Alejandro Farnesio de La Legión, que casualmente portaban la bandera en homenaje a Millán Astray, fundador de esta mítica unidad militar y a quien el ayuntamiento de Madrid quiere quitar la calle que tiene en la capital.

Junto a los legionarios, ha desfilado Miura, el carnero que ahora mismo es mascota de esta unidad, y que sustituye a Pepe, el carnero ya jubilado que ha fallecido en los últimos días. Su espectación ha sido menor que la despertada el año pasado por Pablo, la cabra macho que es mascota del Tercio don Juan de Austria, que levantó suspicacias por compartir nombre de pila con el líder de Podemos.

Tras la legión, apareció en escena el Tabor de Regulares, que destaca por su cadencia de paso lenta y por su llamativa vestimenta. A 80 pasos por minutos desfiló el Tabor Tetuán I/54. La faja azul de su uniforme indica que su base se encuentra en Ceuta. Los regulares de Melilla llevan esa misma faja de color rojo.

Como es tradición, la parada militar concluyó con el desfile de las unidades a caballo. La primera en entrar en escena fue la sección Hipomóvil de la Batería Real, cuyo llamativos caballos hispano-bretones tiraban de piezas Scheneider del calibre 75/28 del año 1.906. Después, y concluyendo el desfile miliar, un escuadrón de Caballería de la Agrupación de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil.

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