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Alarma de Raúl del Pozo ante "una generación enferma de rabia y odio. Estamos rodeados de psicópatas"

Dos conmociones recorren hoy la prensa. La muerte de Rita Barberá y la falta de humanidad de la banda de Iglesias. El PP tampoco se libra.

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El Mundo dice que "un sector del PP cuestiona el trato del partido a Barberá". "La familia pide que no vayan políticos al funeral aunque Rajoy asistirá". Este hombre no se entera. ¿Qué parte de la familia pide que no vayan políticos al funeral no ha entendido Rajoy? El editorial habla de los "excesos" tras la muerte. En primer lugar una más que merecida reprobación a Podemos, que nos dejó a todos sin habla. "La negativa de Podemos a guardar un minuto de silencio fue una indecencia". Una indecencia más, vaya. "La formación morada volvió a demostrar un sectarismo y una falta de la mínima cortesía política, sumado en este caso a la ausencia de humanidad, que produce escalofrío". Lo que produce escalofrío es que tengan cinco millones de votantes. Lo que no consiente es la crítica a los medios. "Los medios ejercen su responsabilidad cuando informan", bla, bla, bla. Se nota que ve poco La Sexta, los montajes sañudos de Al Rojo Vivo, los chistes sádicos de Wyoming… Más contundente se muestra con el PP. "Ayer no faltaron voces en el PP que traslucían una mala conciencia y criticaron la dureza con la que se la ha tratado estos meses". Arcadi Espada canta las cuatro verdades al PP. "Hace un mes el presidente Rajoy había dicho de ella, encogiéndose de hombros, 'ya no es del PP'" y Javier Maroto dijo que que "Rita no tiene dignidad". "Los dirigentes del PP no iban ayer llorando por Rita Barberá, sino por ellos mismos. Lo que les dolía no era el muerto, sino que el muerto les echara inexorablemente a la cara su contrastada falta de dignidad". Arcadi no tiene conmiseración con el pánico que se apoderó del PP porque "algún siniestro programa de La Sexta sacaba su cara clavada, cual mariposa podrida, cada vez que se hablaba de cualquier corrupción" y ahora lloran. Pues a llorar. Pero es la columna de Raúl del Pozo la que mejor refleja el terrorífico momento que vivimos. Los del PP "se apartaban de ella en los pasillos, le negaban el saludo como a una leprosa". Tenían miedo. Rita "sufrió escraches diarios", pero lo que ya da arcadas es el "infame acoso en las redes instantes después de su muerte. Ha sido impresionante la mala sangre que se ha desplegado en la cloaca social; estamos rodeados de psicópatas. Este país está enfermo de odio y esa patología se ha trasladado al Congreso y al Senado". No se ha trasladado, Raúl, lo han aupado cinco millones de compatriotas. Raúl del Pozo está realmente alarmado. Tenemos "una generación envenenada de rabia que no sufrió los horrores de la Guerra Civil ni de la posguerra", más bien ha vivido como Dios. "La justa lucha contra la corrupción se ha transformado en comité de falsos incorruptibles, no ya con la amenaza de la pena del telediario, sino con la guillotina de los platós. Cuando las televisiones, las redes y los periódicos convierten a alguien en chivo, la batida se semeja a la caza de brujas medievales, con la gente sintiendo el placer inmenso de presenciar cómo se lincha al prójimo". Sí, como te coja por banda Ferreras y compañía es como si te atacara una manada de lobos. Y la sangre ya se sabe, atrae a la audiencia, la audiencia da publicidad, la publicidad dinero… Y así.

El País se podemiza en el titular. "Rita Barberá muere mientras hacía frente a las sospechas de corrupción". Muy ruin mezclar Barberá y corrupción en el titular de su muerte sin haber sido juzgada. Un frío editorial, ni siquiera el principal, dice que "Pablo Iglesias y los diputados de Unidos Podemos volvieron a mostrar ayer su cara más oportunista". Hay que entender "la diferencia entre una muestra de humanidad, de respeto y de conmiseración hacia una persona fallecida y un homenaje a una personalidad política", dice como si estuviera regañando a un niño que ha cometido una chiquillada. Rubén Amón tampoco deja escapar al PP de sus responsabilidad. Rita "se había convertido en un estorbo" y Rajoy, "el gran líder no tuvo piedad. Había que sacrificarla y lo hizo". Y ahora quiere ir al funeral. Deberían echarlo a empujones sus familiares. Un poco de pudor.

ABC dice que "la muerte de Rita Barberá sacude a la opinión pública". El editorial se centra más en criticar la "mezquindad" del Podemos. Barberá "fue sometida a una brutal campaña mediática de desprestigio personal, a condenas preventivas y penas de telediario abusivas. Sufrir un encarnizamiento emocional como el que ha padecido Barberá afecta a la calidad de vida de un ser humano, más aún cuando el linchamiento social del que ha sido víctima no guarda proporción alguna con la gravedad de la conducta que se le imputaba". No, hay asesinos y delincuentes mejor tratados. "Todos los partidos de bien expresaron ayer su pesar", salvo, como siempre, las víboras podemitas, "esa nueva tribu de la extrema izquierda populista experta en sembrar odio y rencor. Podemos quedó retratado por su conducta ruin, mezquina y ajena a la más mínima sensibilidad". ¿Sensibilidad? Por Dios, Bieito, Pablo se va a tronchar de risa. Isabel San Sebastián no se corta repartiendo tortas. "El fallecimiento de Rita Barberá ha desatado una oleada de infamias que abarcan desde el vómito de la jauría habitual en las redes sociales, hasta las lágrimas de cocodrilo de sus presuntos compañeros, pasando por la repugnante utilización política de esa muerte por las huestes de Pablo Iglesias para uno de sus numeritos mediáticos". No faltó de na. "Podemos y La Sexta la convirtieron en paradigma de la corrupción sometiéndola a un ataque diario absolutamente desproporcionado". No había más que ver ayer a la reportera valenciana Loreto Ochando gritando fuera de sí 'yo no he sido', 'yo no tengo la culpa'. Un día después de haber alcanzado el olimpo del plató de Ferreras, va y se te muere el maná informativo, qué mala suerte Loreto. En cuanto a los peperos, la "condenaron" a sentarse al lado de uno de Bildu en el grupo mixto procesado por ser de ETA, dice. Hombre, podía haberse marchado. Eso sí, los etarras no merecen "ni un reproche por parte de Podemos. Ahí está Otegi paseando por los platós sus manos ensangrentadas, sin que nadie se atreva a toserle". Qué asquito de país. Y Gistau, cronista del Congreso, cuenta que "no hay una jornada parlamentaria en la que Podemos no deje una muestra de su insoldable bajeza moral". Vamos, que más que el partido de la gente es el de la gentuza.

La Razón se limita a un "descanse en paz". El editorial de Marhuenda dice que Rita Barberá ha sido "victima de una justicia paralela impropia de un estado de derecho". Sí, la que le ha hecho la cadena del mismo grupo cuyos datos de audiencia exhibe Marhuenda con orgullo. Ya sabes de dónde vienen esos datos de audiencia. Y critica mucho al PP. Rita "tenía derecho a verse asistida por su partido, al que había dedicado su vida. El trágico acontecimiento de su muerte debe servir para que en el seno del PP se abra un proceso de reflexión sobre el error de no haberse enfrentado a los usos cainitas, a la manipulación torticera de los procedimientos judiciales a la insensibilidad partidista que han traído a la vida publica las nuevas formaciones populistas". Pero Marhuenda, si tu amigo Ferreras y sus chicos les tienen acojonados, ¿es que no lo ves? En cuanto a Podemos, "Iglesias y sus camaradas se retrataron ayer por si alguien no conocía todavía su talla moral. Tanto, que se quedaron solos en su fanatismo cruel (…) Iglesias y los suyos juzgaron y condenaron en vida a Rita Barberá con una justicia sumaria y profanaron su memoria en la hora de la muerte sin decencia alguna. Cabe esperar que los españoles tomen nota". Pues vistas algunas reacciones de ayer entre votantes de Podemos yo no albergaría esperanzas. Raúl del Pozo tiene razón. La gente está enferma.

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