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La revista 'Germinans' descubre el 'crossover' del arzobispo Omella y al monaguillo de Ciudadanos

Omella, que prometió usar el transporte público, se desplaza en un Qashqai blanco y sólo va a pie al barbero.

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Omella, que prometió usar el transporte público, se desplaza en un Qashqai blanco y sólo va a pie al barbero.
El arzobispo Omella | Imagen TV3

La revista digital católica germinansgerminabit.org informa de los nuevos hábitos del arzobispo de la diócesis de Barcelona, Juan José Omella, que tras anunciar que utilizaría el transporte público a semejanza del papa Francisco cuando era obispo de Buenos Aires, se ha motorizado con un flamante Nissan modelo Qashqai en color blanco.

El propósito inicial de Omella era conocer la diócesis en Metro y así lo constata la citada revista: "Iría en transporte público humildemente vestido. Un humildísimo anorak cortavientos, en un rincón de un vagón compartiendo horizontes de mirada con los hijos de Dios del pueblo que Dios le ha encomendado. Y con hermosa sonrisa cautiva…".

Sin embargo, poco ha durado la experiencia suburbana de Omella. El mismo arzobispo comentó que se hacía un lío en el Metro. Así, el cronista de Germinans escribe: "Ahora don Juanjo prefiere el blanco Qashqai con el que se traslada a cumplir con sus obligaciones ministeriales, aunque solo se traslade a la parroquia de St. Llorenç (L. 1 parada Rocafort) donde vimos solícito al párroco Mn. González Padrós allanándole el aparcamiento tras la retirada de la correspondiente valla destinada a ese fin. ¡Qué bien luce el crossover episcopal!".

La publicación digital constata no obstante que Omella no ha perdido el hábito de andar. Por ejemplo y a diferencia de sus antecesores, el arzobispo no se corta el pelo en el Palacio episcopal sino que acude en persona a una barbería de la calle Sagristans, distante 250 metros de la residencia del obispo.

Un seminarista frustrado

En otra entrega del digital se descubre la particular peripecia adolescente de un concejal de Ciudadanos en el ayuntamiento del Hospitalet del Llobregat. Se trata de Jesús Amadeo Martín González, quien votó a favor de expulsar al párroco de la Inmaculada Concepción, Custodio Ballester, por haber celebrado una misa encargada por familiares de los caídos de la División Azul y permitir que la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios procesione con el Cristo de la Buena Muerte por las calles aledañas a la parroquia.

El joven Martín González (24 años), edil en la segunda ciudad más poblada de Cataluña, fue monaguillo del sacerdote Ballester al punto de que se planteó su ingreso en el seminario menor para gran regocijo de su madre, que le acompañaba en todos los oficios. Sin embargo, Martín González finalmente no entró en el seminario. Pocos años después, no ha tenido ningún empacho en someterse a la voluntad del partido naranja en la ciudad catalana y contribuir con su voto al linchamiento moral de quien fuera su preceptor espiritual.

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