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Golpe en Sevilla de Rajoy y Maíllo: imponen un acuerdo entre ‘oficialistas’ y ‘arenistas’

El sector ‘arenista’, que temía perder, ha sido el gran beneficiado de la intromisión nacional.

(Sevilla)
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Moreno Bonilla y Rajoy | Tarek/PP

Frente a la imagen que el ‘arenismo’ sevillano ha pretendido dar en la prensa andaluza de que Juanma Moreno ha logrado pacificar vía acuerdo la ruptura de hecho y de sentimientos operada en el PP de Sevilla desde hace años, según los componentes del grupo que lidera Juan Bueno, donde se integran el ministro Juan Ignacio Zoido y el alcalde de Tomares, José Luis Sanz, la interpretación correcta es que Javier Arenas ha recurrido a Fernando Martínez-Maíllo y a Mariano Rajoy para impedir una derrota que tendría lugar en el congreso sevillano del PP.

Recuérdese que el que llaman los ‘arenistas’ el "sector Cospedal" fue públicamente maltratado por Mariano Rajoy cuando Juan Ignacio Zoido, entonces presidente del PP andaluz, propuso como sustituto José Luis Sanz, entonces secretario general del partido en Andalucía. Las maniobras orquestales de Jorge Moragas y Javier Arenas lograron que Mariano Rajoy ordenara que fuese Juanma Moreno el nuevo presidente desautorizando a su propia secretaria general y al hoy ministro Zoido.

El sector ‘arenista’ ha intentado por todos los medios que no se llegaran a celebrar las votaciones previas que exigen los Estatutos cuando hay más de un candidato a la presidencia del PP en una provincia. Lo curioso es que Martínez-Maíllo, que se presentó como partidario de la tesis de "un afiliado, un voto", se ha saltado a la torera sus principios por "el bien del partido".

Juanma Moreno, que no tiene autoridad moral ni política en el PP de Sevilla, ha ejercido las funciones de convidado de piedra, inclinado claramente hacia el arenismo, mientras la cúpula del PP nacional se ponía en contacto con unos y con otros para forzar el resultado de la reunión. Es más, este mismo miércoles sobrevoló la amenaza de suspender las votaciones y dar paso a una Gestora, una idea, al parecer la única, de Juanma Moreno, inmediatamente desechada por Génova.

Ha sido desde Génova 13, en concreto, desde los despachos de Mariano Rajoy y Fernando Martínez-Maíllo, desde donde se han adoptado las decisiones importantes que se han impuesto a los dos bandos. Una, que al congreso sevillano sólo puede ir un candidato/a, a pesar de que las posiciones sin irreconciliables. Dos, que en la lista única que se presente al congreso tienen que estar integradas las dos posiciones enfrentadas. Esto es, se aplaza la guerra y se da paso a la podredumbre paulatina.

Este miércoles tuvo lugar la última negociación, que terminó con la rendición de los bandos enfrentados ante el golpe nacional. En una parte de la mesa, Juan Bueno, actual presidente del PP de Sevilla. En la otra, estuvieron Beltrán Pérez y otros dos miembros del llamado sector ‘arenista’. La candidata, la polémica Virginia Pérez, sólo apareció al final.

Por los hechos, puede deducirse que el sector ‘arenista’, llamado crítico, ha querido por todos los medios evitar una derrota que hiciera evidente que su mentor, Javier Arenas, no controla su antiguo feudo político, el PP de Sevilla, algo que, naturalmente, debilitaría su posición nacional en el equipo de Mariano Rajoy donde comparte silla con María Dolores Cospedal.

Por una parte, se han usado artimañas electorales de altas de afiliados y militantes poco éticas. Según fuentes de los actuales dirigentes del PP sevillano, ha habido pueblos donde han aparecido fallecidos en las listas de votantes, incluso en una de ellas, Los Palacios, resulta haber más electores que afiliados. Es la explicación del sector de Juan Bueno al hecho de que Virginia Pérez haya presentado en unos días 700 electores más que el sector oficial. Es más, en Génova el equipo de Juan Bueno ha presentado una denuncia en la dirección nacional. Nadie más lo ha hecho.

Por la otra, se ha intentado impedir la evidencia de una derrota. Primero, quisieron anticipar el acuerdo al martes por la tarde. Se trató de retrasar las votaciones hasta después de la Feria de Sevilla, que finaliza el 7 de mayo. Finalmente, la dirección nacional ha impedido que se aplique un afiliado, un voto y el funcionamiento democrático normal.

De hecho, el acuerdo que ha impuesto significa que será presidente/a quien en la primera vuelta gane por un voto de diferencia. No habría pues segunda vuelta saltándose a la torera unos Estatutos que fijan que debe haber un 15 por ciento de diferencia. La candidatura ganadora no podrá nombrar al secretario general de la provincia, sino que deberá elegirlo de entre una terna presentada por la parte perdedora. Los demás puestos, se decidirán según los votos obtenidos.

A punto de comenzar la reunión, Juan Bueno, actual presidente del PP de Sevilla, recibió una llamada de Fernando Martínez-Maíllo, conminándole a la firma del acuerdo que, al parecer, ya había pactado en Génova con María Dolores Cospedal.

Según informó Juan Bueno a sus partidarios en las redes sociales que indica a las claras qué nivel se ha alcanzado en Sevilla: "Había sobre la mesa una decisión tomada de que si no firmábamos teníamos que posponer la votación a la semana que viene. Incluso se puso sobre la mesa una posible gestora. Lo he hecho desde la responsabilidad que creo que tengo. Forzar ese acuerdo se debe a que los que nos quieren quitar del medio han hecho todo lo posible para que esto ocurriera. Más que nunca la victoria es nuestra".

La guerra que no cesa

La guerra desatada hace cuatro años en Sevilla no sólo no cesa sino que se hace minuciosa como el odio de Borges. Según una interpretación, lo que ocurre es que durante la presidencia regional de Juan Ignacio Zoido el número de agraviados creció en Sevilla. De hecho, Virginia Pérez, una mujer de formas desabridas, aglomeró a su alrededor a muchos "cabreados", algunos de los cuales están ahora en la órbita de Juanma Moreno.

Por otra parte, estaba el núcleo duro del arenismo que acusaba al grupo de Zoido de haber impuesto un terror organizativo en favor de sus planes de la mano de Cospedal. Además de desear tener el poder real en Sevilla, que puede retrasar su final, hay quien especula con que Javier Arenas querría terminar su vida política como alcalde de Sevilla, algo que no conseguirá con los actuales dirigentes provinciales.

Ambos grupos son los que se han unido contra la candidatura de Juan Bueno, en cuyo frente militan los antiguos ex altos cargos provinciales de Zoido. La desconfianza es tal que se pidió que los negociadores dejaran fuera de la sala sus teléfonos móviles.

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