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Aznar avisa de que aplicar la ley "no será una opción" ante el "estado de excepción" en Cataluña

Ante Casado, Aznar lamenta la inacción del Gobierno: "Con un Parlamento fragmentado como nunca antes debe preocuparnos el abandono de las reformas".

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Ante Casado, Aznar lamenta la inacción del Gobierno: "Con un Parlamento fragmentado como nunca antes debe preocuparnos el abandono de las reformas".
Aznar, en la clausura de los cursos de verano de FAES | David Mudarra.

José María Aznar volvió a ser rotundo en su diagnóstico sobre la situación política española. Y, con su contundencia, dejó en evidencia una vez más al Gobierno de Mariano Rajoy. "El desafío independentista en Cataluña es seguramente la prueba más seria a la que se va a someter nuestro sistema constitucional", dijo, para a renglón seguido ofrecer sus recetas. Escuchándole Pablo Casado, único representante del PP en la clausura de los cursos de verano de FAES, que tradicionalmente ofrecían la fotografía de Aznar y Rajoy juntos. Una instantánea que ya es historia.

Para el expresidente, "si el independentismo crea una situación irreductible, los medios legítimos de la Constitución y del Estado de derecho no serán una opción, sino el deber de las instituciones democrática de mantener la legalidad". Esto es, no se podrá mirar a otro lado ante el referéndum separatista. En opinión de Aznar, Cataluña sufre "un estado de excepción" al que hay que enfrentarse con "la normalidad de la ley". "Porque en democracia, la normalidad es la Constitución y la ley y lo excepcional y destructivo es desafiarlas", razonó. "Quien da una patada al tablero no puede pretender que siga el juego", insistió.

Pero, además, Aznar reclamó política y conformar una alternativa al separatismo."Hacer buena política en Cataluña significa sentar bases de entendimiento y sumar voluntades para articular una alternativa amplia al nacionalismo que refleje la pluralidad de la sociedad catalana y construya una opción plural pero consistente que saque a Cataluña de la trampa en la que el nacionalismo le ha arrasado", razonó. Cabe recordar, en este sentido, que Rajoy saca pecho de que, desde que se inició la legislatura, el Ejecutivo y el PP nacional están mucho más presentes en la comunidad. Tanto que Soraya Sáenz de Santamaría, clave en la interlocución con el Ejecutivo regional, estrenó despacho en la ciudad condal.

El expresidente omitió toda referencia a ello, y prosiguió: "Hacer política ahora es sentar las bases de una alternativa y decirlo claramente. Podemos lamentar la deslealtad de los independentistas o podemos trabajar democráticamente y en serio para que los desleales no sigan gobernándonos", afirmó. Y se revolvió contra "paréntesis tácticos" para reclamar un "cambio estratégico" que saque a los nacionalistas del poder.

"Hacer política en Cataluña es ganar votos, movilizar y fortalecer una sociedad civil que no quiere que el independentismo usurpe su sentimiento de identidad. Una sociedad que se niega a tener que decidir por la exclusión y a convertir a sus conciudadanos en extranjeros", se reafirmó Aznar. "La política ahora, como casi siempre, lo que nos propone es la tarea de hacer posible lo que es necesario", añadió.

Pide continuar con las reformas

No solo se refirió a Cataluña. Tras reconocer que el país vive "un buen momento económico en términos de creación de empleo y de crecimiento", recomendó al Ejecutivo que no se duerma en los laureles. "El buen comportamiento de estos indicadores no debería hacernos pensar que las reformas ya no son necesarias", destacó, a modo de primer aviso. Hubo más. "Persisten riesgos e incertidumbres. Riesgos como el de la deuda y la necesidad de unas cuentas públicas ordenadas y equilibradas porque el futuro no lo tenemos asegurado", advirtió.

"Por eso, con un Parlamento fragmentado como nunca antes, debe preocuparnos el abandono de las reformas que siguen siendo necesarias", afirmó a las claras, ante un Consejo de Ministros que apenas lleva nuevas medidas al Congreso ante el miedo de que se las tumben. "Si pensamos en lo que significan cuestiones como la transición energética, la garantía de sostenibilidad de las pensiones o el mercado laboral,es fácil darse cuenta de que estamos lejos de plantearnos qué debemos hacery cómo lo hacemos para que todo esto salga bien", denunció.

Ante la dureza del análisis, compartió culpas. "Aquí no cabe atribuir la responsabilidad exclusiva al Gobierno porque la fragmentación parlamentaria impone a todos los partidos razonables una responsabilidad que les exige cooperar, acordar y estar a la altura de las circunstancias", expuso. Y solicitó a Rajoy –sin mentarle– que reúna a sus principales interlocutores para llegar a grandes acuerdos de Estado. "La tarea de un futuro ya muy inmediato debe ser reunir fuerzas entorno a agendas ambiciosas", remató.

Un consenso, sostuvo, para parar los pies al populismo y el nacionalismo. "No son fuerzas de cambio, sino de regresión. De regresión institucional y económica y de regresión cívica. Nos quieren arrastrar hacia atrás porque el nacionalismo y el populismo se basan en la división y en la destrucción del marco de convivencia compartido y de las reglas del juego", sentenció. A sus ojos, toda una "batalla democrática" frente a fuerzas "que sólo han traído a la historia europea enfrentamiento y confrontación".

Antes de clausurar los cursos, el evento más importante del año para FAES, Aznar se cruzó con Juan Ignacio Zoido y Marimar Blanco, que participaban en otro foro también en El Escorial, Madrid. Se saludaron cordialmente y se distribuyeron fotografías del momento. Ya durante su intervención, la representación del PP fue la de Casado, muy próximo al expresidente. Durante la entrega de diplomas, Aznar le requirió en varias ocasiones que subiera a la tribuna y se ubicara junto a Ana Botella, Gabriel Elorriaga y Javier Zarzalejos.

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