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Puigdemont se queja de que el Gobierno no le da garantías de retirar el 155

El presidente de la Generalidad descarta la convocatoria electoral y acusa al Estado de "intención vengativa por su derrota del 1-O".

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"En estas últimas horas antes de que expire mi potestad de convocar elecciones he considerado tal posibilidad. Mi deber como presidente es agotar todas las vías para adoptar una solución dialogada y pactada. He estado dispuesto a convocar estas elecciones siempre que se dieran unas garantías para celebrarlas con normalidad. Mi deber era intentarlo para evitar el impacto sobre nuestras instituciones del artículo 155. Es una aplicación abusiva e injusta. No acepto esas medidas con intención vengativa de un Estado que se vio derrotado el 1-O. He intentado obtener esas garantías pero no he obtenido una vez más una respuesta responsable por parte del Partido Popular". Así arrancó Puigdemont su muy anunciada comparecencia.

Las elecciones quedan en suspenso. Puigdemont ha matizado que todavía no ha firmado ningún decreto, por lo que el Parlament tiene vía libre para debatir sobre la aplicación del artículo 155, tal como había previsto. La junta de portavoces aplazó hasta las seis el comienzo del pleno ordinario.

Puigdemont ha ampliado su margen de actuación unas horas. No será hasta que se sustancie el pleno del Senado que adopte una decisión. La intención del presidente de la Generalidad es que el PSOE continúe presionando al Gobierno y que las contradicciones entre socialistas y populares le faciliten una salida. Deja la puerta abierta hasta el último minuto. La maniobra consiste en atribuir al Gobierno la decisión última de aplicar el 155. La declaración de independencia parece, de momento, descartada.

Ante la presencia de manifestantes en la plaza de San Jaime y en la sede del PDeCAT frustrados por la actitud de Puigdemont, éste acabó su breve discurso con un llamamiento a la calma: "Es necesario que en estas horas el compromiso con la paz y con el civismo se mantengan más fuertes que nunca porque sólo de esa manera podremos ganar".

Puigdemont ofertaba una convocatoria electoral a cambio de que el Gobierno renuncie a la aplicación del artículo 155 y la Fiscalía rebaje la presión sobre los cargos separatistas del golpe de Estado. El presidente de la Generalidad buscaba una salida in extremis. Ha cancelado dos comparecencias, cambiado de ubicación un hipotético anuncio –del Parlament al Palau– y desde las cuatro de la tarde está reunido con Oriol Junqueras, que amenaza con dejar el gobierno catalán si Puigdemont se decanta finalmente por convocar elecciones.

El presidente catalán tiene cuatro peticiones para el Gobierno: retirada del 155, freno a la fiscalía, libertad de los Jordis y "retirada" de Cataluña de Policía Nacional y Guardia Civil, según avanzaba este jueves La Vanguardia. A medida que pasaban las horas, tres de esas peticiones se han caído de la agenda de Puigdemont, que ahora aspira a obtener garantías de que el Gobierno renuncia a la intervención vía 155 de la Generalidad.

Fuentes del gobierno autonómico difunden que los contactos abiertos con el Gobierno, con mediadores como los socialistas o el mismo lendakari, Íñigo Urkullu, son la causa de que Puigdemont haya tardado tanto en comparecer.

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