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Crónica de una universitaria catalana: "La UAB es es el reino del terror"

Una estudiante de la Universidad Autónoma de Barcelona describe, bajo anonimato, el clima de coacción que ejercen los independentistas.

Libertad Digital
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Crónica de una universitaria catalana: "La UAB es es el reino del terror"
Las universidades de Cataluña celebraron una huelga el pasado miércoles | EFE

Un fantasma recorre Cataluña: el fantasma de la izquierdización. Todas las fuerzas independentistas catalanas se han unido en santa alianza para alabar a ese fantasma. ¿Qué partido o fuerzas de oposición no han sido boicoteados por estos energúmenos alguna vez? ¿A qué partido no se ha lanzado el epíteto hiriente de fascista?

De este hecho resulta una doble enseñanza:

  • Que los partidos de extrema izquierda se auto afianzan como un sector violento.
  • Que ya es hora de que se les empiece a señalar como lo que son, comunistas, algo tan grave como ser nazi o fascista; que ya es hora de que se expongan a la faz del mundo entero sus conceptos, sus verdaderos fines y sus tendencias, que opongan a la leyenda del comunista bienhechor sus verdaderos resultados.

Lo han vuelto a hacer. Han vuelto a coaccionar a aquel que no osa comulgar con su credo totalitario. Han vuelto a iniciar una persecución violenta contra todo aquel que no esté bajo su yugo dogmático.

En Cataluña llevamos bastantes meses contemplando un espectáculo circense cuyo cese parece tan lejano como el cese del procés. Estamos inmersos en el ojo del huracán y todo el mundo se ve arrastrado hacia el mismo. La gente podrá pensar que basta con mantenerse al margen de la política para no ser espectador de tal circo, pero eso es una mera utopía si se trata de un estudiante de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

Todo el mundo sabe que la UAB se caracteriza por ser la cuna del perroflautismo en España. A su lado, incluso el Campus de Somosaguas parece un lugar moderado. La UAB es el reino del terror, el reino del SEPC (Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes), este grupúsculo de infraseres se caracterizan por ser un oxímoron en sí mismos: nacionalistas y extrema-izquierda, todo en uno.

Ya no se trata de las pintadas grotescas que inundan el campus y que nos vemos obligados a contemplar cada día ni de los carteles que invaden la universidad atacando a todo aquel que ose cuestionar su ideología totalitaria. La causa de que este cáncer se haya convertido en metástasis es la misma UAB con su constante permisividad y su política de hacer oídos sordos, que se asemeja bastante al modus operandi del inepto que reside en La Moncloa.

Sin embargo, una vez que Mariano Rajoy decidió actuar, las funciones del circo se incrementaron en número. Es la segunda huelga que convoca esta panda de terroristas estudiantiles en octubre. Mientras que en el resto de universidades catalanas hay convocada únicamente un día de huelga, en la UAB son tres.

El día de hoy, miércoles 25 de octubre de 2017, tenía lugar el primer día de huelga. Por la mañana no paraban de inundar las redes sociales imágenes de estudiantes indefensos intentando entrar en clase, algunos de los cuales han llegado a ser agredidos físicamente. Y digo indefensos porque la universidad ya no es que no proteja a aquellos que quieren asistir a clase, sino que hace oídos sordos y no lleva a cabo ninguna medida para proteger al alumnado.

Cuando me disponía a acudir a clase de Derecho Procesal, me encontré con un grupo que cerraba el paso. Además, utilizaban contenedores para bloquear el acceso. Frente a la actitud dialogante de todos aquellos que son valientes para intentar ir a clase, pero no para hacerles frente, mi actitud es combativa. Me han llamado "facha", me han dicho que me vaya con "mi polito" a otra parte y cuando les he dicho que son la ETA universitaria, su respuesta ha sido que "la ETA universitaria bien, el problema es la ETA militar".

Nos han obligado a escuchar cómo leían un manifiesto que han repetido hasta la saciedad y, después, cuando la decana de Derecho les ha recriminado su actitud, le han respondido de forma descarada y soberbia. No obstante, lo que más me sorprende es con la familiaridad con la que hablan del franquismo, como si lo hubiesen vivido o como si hubiesen corrido delante de los grises. Qué deshonor para aquellos que encabezaron la resistencia que una panda de niños de papá que juegan a ser revolucionarios se apropien de su lucha.

Los Jordis son "presos políticos", pero Leopoldo López no. Todos los que nos oponemos a su modus operandi somos "fascistas", ellos que amedrentan al que piensa diferente no son totalitarios. España es una "dictadura", Venezuela es un paraíso, dicen.

Tienen el monopolio de la fuerza en la universidad y, al igual que los dementores se alimentan del miedo del resto de estudiantes para mantenerse, el sector juvenil de la extrema izquierda hace tiempo que ha implantado la semilla del terror en las universidades. Entre otros actos sin condena, destacan los constantes ataques a Sociedad Civil Catalana, los destrozos de su "huelga estudiantil" y todo ello desde su posición de dominio en las universidades, especialmente en su feudo, la UAB.

Ejercen la violencia cada vez que lo creen conveniente, sin consecuencia alguna. Se tiende a edulcorar e infantilizar estas conductas, incluso por parte de aquel sector del independentismo que dice no ser violento, por parte de aquellos que dicen formar parte de la revolta dels somriures (la revuelta de las sonrisas). La UAB es un ejemplo a pequeña escala de lo que puede llegar a ser un país cuyas instituciones y cuyos textos legales nazcan de sectores totalitarios. Porque no nos engañemos, no solamente hay que culpar a aquellos que ejecutan, sino a aquellos que con su silencio aceptan tácitamente estas conductas y les otorgan legitimidad, a aquellos que son sus socios y van con ellos de la mano hasta el borde del precipicio.

Las ideologías que incorporan la violencia como medio legitimador para conseguir sus objetivos la llevan hasta sus últimas consecuencias. Y, al final, se acaba derramando sangre en nombre de vete tú a saber qué sacrosanta causa. Siempre tienen algo contra lo que ir. Son contrarios a todo, al capital, a Occidente y a la misma idea de civilización.

Y son peligrosos, muy peligrosos. A pesar de que algunos no quieran verlo. A pesar de que a algunos les cieguen las ansias de poder y no quieran ver que construir con quien solo sabe destruir es imposible.

*La autora de este texto, estudiante de la UAB, prefiere mantener su nombre bajo el anonimato para evitar represalias.

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