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El abogado belga de Puigdemont afirma que el expresidente no irá a la Audiencia Nacional

El letrado de ETA que asesora al expresidente de la Generalidad dice que impugnará una previsible orden de extradición.

(Barcelona)
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Paul Bekaert, el abogado belga conocido por defender a terroristas de ETA, ha desvelado parte de la estrategia del expresidente de la Generalidad, Carles Puigdemont. De momento no pedirá asilo en Bélgica, pero se impugnará una hipotética orden de extradición. Según Bekaert, Puigdemont no se presentará a declarar este jueves en la Audiencia Nacional.

Bekaert dijo a la agencia Associated Press que Puigdemont "no va a ir a Madrid". "He sugerido que le interroguen aquí, en Bélgica. Es posible", añadió. "Puede ser interrogado aquí, está previsto legalmente", aseguró a AP el abogado, que señaló que de momento no se ha emitido ninguna orden de arresto contra el presidente catalán destituido.

El anuncio se produce horas después de que los exconsejeros Joaquim Forn y Dolors Bassa regresaran a Barcelona, en cuyo aeropuerto fueron increpados e insultados por un grupo de personas. Puigdemont no está dispuesto a pasar por el trance del regreso y la comparecencia ante la juez Carmen Lamela. El martes pedía "garantías". Pesan sobre él y los trece exconsejeros del Govern la posibilidad de prisión provisional y la certeza de una fianza de 6,2 millones de euros.

Puigdemont se resiste. Busca desesperadamente una mediación internacional que no llega y las autoridades belgas le han dejado en la estacada. Su abogado descarta la petición de asilo, aunque afirma que se puede solicitar en cualquier momento. Sigue el show. Batallarán para impedir la extradición del president, una de las especialidades de Bekaert por las que Bélgica ha denegado las órdenes de detención de varios etarras con penas pendientes en España.

El problema belga

Los nacionalistas confían en que esa estrategia haga desistir a la justicia española y suscite un rechazo internacional. Bélgica tiene el problema que alentó su primer ministro, Charles Michel, al mostrar sus simpatías por los separatistas catalanes y su enérgica condena a la "violencia policial". El viceprimer ministro, Kris Peeters, puso el dedo en la llaga al afirmar: "Cuando llamas a la independencia y la declaras, lo mejor es permanecer junto a tu pueblo". El gobierno belga está formado por cuatro partidos en una situación de absoluta inestabilidad. El expediente Puigdemont ha tensado las relaciones partidistas también en Bruselas, a la que Puigdemont apela a la condición bruselense de capital de Europa, pero también lo es de Bélgica.

El resto de cesados del gobierno catalán ha optado, sin que nada se pueda descartar, por someterse al interrogatorio de la juez Lamela en la esperanza de que sus papeles en materia de rebelión y sedición puedan ser considerados menores. Oriol Junqueras tendrá ciertas dificultades al respecto. Durante los buenos tiempos, poco después de que comenzara la legislatura, se le encargó la organización del referéndum e hizo ostentación de ese papel de liderazgo "técnico", especialmente en las semanas previas al 1-O.

Puigdemont se prepara para una ardua pugna legal. No está dispuesto a rendir cuentas con la justicia hasta que no se le garantice impunidad. Su estrategia plantea dudas en amplios sectores separatistas, que no comprenden cómo es posible que sus líderes no hubieran previsto los actuales escenarios. Puigdemont se queda. Parece que sigue en Bruselas.

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