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Las misiones de las Fuerzas Armadas en el exterior costaron 1.080 millones en 2017

Cospedal dice que el nuevo ciclo inversor será para un marco de 15 ó 20 años y que su diseño todavía no está terminado.

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Cospedal dice que el nuevo ciclo inversor será para un marco de 15 ó 20 años y que su diseño todavía no está terminado.
Una patrulla de legionarios en la provincia de Badghis, en Afganistán | Ángel Manrique / Ejército de Tierra

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha hecho públicas este miércoles las cifras sobre coste económico que han supuesto para las arcas públicas las misiones en el exterior que desempeñan las Fuerzas Armadas, en las que han estado desplegado de manera permanente entre 2.500 y 3.000 militares (con las rotaciones pertinentes) en 17 misiones en cuatro continentes. La cuantía total ascendió a 1.081,7 millones de euros.

La misión más costosa fue la desarrollada en Líbano bajo bandera de las Naciones Unidas. Allí hay desplegados unos 600 militares que custodian la delicada Blue Line y supuso un gasto para la hacienda española 136. La segunda más costosa fue la de Irak, en el marco de la coalición internacional que lucha contra Estado Islámico, donde 540 militares y guardias civiles están adiestrando al ejército y policía iraquí. Supuso 123 millones de euros.

En lo que se refiere al despliegue en África, a Operación Atalanta, que lucha contra la piratería en el Océano Indico, tuvo un coste de 74,2 millones de euros. Allí las Fuerzas Armadas españolas tienen un contingente aéreo permanente en Yibuti y un par de buques (con las rotaciones correspondientes) de la Armada. Un poco menos fue el dinero destinado para la misión de la UE de adiestramiento en Mali, que ascendió a 72,9 millones de euros.

La misión de la Unión Europea en Somalia para adiestrar a militares locales que puedan dar estabilidad al país tuvo un coste de 3,4 millones. Un poco más la misión en República Centroafricana, donde el gasto ascendió hasta los 8,3 millones. Los despliegues aéreos permanentes en Senegal (apoyo a la misión Barkhane en el Sahel) y Gabón (apoyo a la misión UE en RCA) costaron 36,4 y 22,1 millones de euros, respectivamente.

Otros 5,3 millones han sido los gastados en la denominada Diplomacia de Defensa en África, destinada a realizar labores puntuales de asesoramiento y adiestramiento con fuerzas armadas de países la ribera atlántica africana. Por ejemplo, durante 2017 se realizaron misiones de este tipo en Mauritania, Senegal o Cabo Verde.

En lo que a misiones en el ámbito europeo se refiere, el estrenado despliegue en Letonia de un contingente de unos 300 militares que incluye por primera vez carros de combate generó una factura de 63,4 millones de euros. En el vecino del norte, en Estonia, el despliegue aéreo de la misión OTAN de Policía Aérea en el Báltico costó 48,7 millones.

La operación Sophia de la UE que lucha contra las mafias de la inmigración en el Mediterráneo supuso un gasto de 84,3 millones, mientras que la misión equivalente de la OTAN (Sea Guardian) tuvo un coste de 27,1. Formar parte de las Fuerzas Navales Permanentes de la OTAN tuvo un coste de 84,1 millones de euros. También se mantiene una mínima presencia en Bosnia-Herzegovina, con sólo tres militares, lo que costó 0,4 millones.

En Asia, además de en Líbano e Irak, las Fuerzas Armadas mantuvieron su despliegue en Turquía y Afganistán. La presencia de una batería antiaérea en la base turca de Adana generó un coste de 38,3 millones. La misión en Afganistán, donde apenas había una veintena de militares pero que en 2018 se quintuplicará hasta casi el centenar, supuso un gasto de 6,7 millones de euros.

La presencia de militares, policías y guardias civiles en Colombia, donde bajo mandato de la ONU supervisan el acuerdo de paz en el país, tuvo un coste de 3,5 millones de euros.

A estas misiones, se añade el gasto de otras aportaciones internacionales. Así, a la Fuerza de Respuesta Rápida (NRF, por sus siglas en inglés) de la OTAN supuso un gasto de 149,4 millones de euros. El Plan Permanente de la Defensa Aérea de la Alianza Atlántica tuvo un coste de 20,2 millones de euros. Además, se gastó 71,9 millones en los Batlle Groups de la Unión Europea.

Nuevo ciclo inversor

La ministra ha señalado que el objetivo del nuevo ciclo inversor es "garantizar la seguridad de los militares" españoles y evitar que el material sea obsoleto. "El compromiso se tiene que ir asumiendo porque tarda un periodo importante en desarrollarse. Ejemplo de ello son las fragatas. Si esperamos siete u ocho años la situación será mucho peor. Estos programas no son cosa de ir a la tienda y comprarlos", ha explicado.

En esta línea, ha comentado que ahora mismo "se están poniendo las bases para este nuevo ciclo inversor", pero no está completado porque "luego las necesidades pueden cambiar y evolucionar a lo largo de los años. Son ciclos inversores a 15 ó 20 años".

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