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El acto propagandístico de la disolución de ETA exige impunidad y amnistía para los asesinos

Se ha pedido una negociación política y equiparado las actuaciones de ETA y Estado de Derecho. PNV y Podemos lo han respaldado con su asistencia.

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Se ha pedido una negociación política y equiparado las actuaciones de ETA y Estado de Derecho. PNV y Podemos lo han respaldado con su asistencia.
Ortúzar y Otegui en el Cambo les Bains. | EFE

La pequeña localidad francesa de Cambo les Bains, ubicada a escasos kilómetros de la frontera con España, ha sido el escenario este viernes de la última gran representación mediática del final de la organización terrorista ETA. Profesionales de la mediación internacional que hacen caja económica en cualquier parte del mundo, políticos internacionales retirados, exterroristas irlandeses y políticos nacionalistas de País Vasco y Navarra, Podemos incluido, han formado parte del espectáculo.

El mensaje lanzado en el comunicado final, que ha sido leído en cuatro idiomas (euskera, francés, inglés y español, por orden de intervención), ha sido claro: impunidad para los terroristas que siguen huidos de la justicia, amnistía para los etarras que cumplen condena en centros penitenciarios de España y Francia, así como una negociación política para que la disolución del entramado asesino termine teniendo un rédito político.

"La disolución es una decisión histórica porque supone la desaparición del último grupo armado de Europa, pero aún están por resolverse asuntos importantes como los presos o las personas que están huidas. Queda mucho por realizar por todas las partes. Se requiere un diálogo político. Abogar solo por la prisión y la represión no lleva a ningún lado", dice documento leído en el palacete de Villa Arnaga, donde Edmon Rostand escribió la célebre obra Cyrano de Bergerac.

La lectura del comunicado final en sí, en los cuatro idiomas, no ha durado más de quince minutos, pero que ha estado precedida de un acto pomposo y lleno de protocolo en el que los mediadores internacionales han aplaudido y ensalzado el trabajo de supuesta mediación realizado por ellos mismos a petición del entorno de ETA durante los últimos años y en el que no han perdido la ocasión de equiparar los asesinatos de la banda terrorista con la actuación de un Estado de Derecho.

Ahí ha estado Brian Currin, el mediador más mediático, dando a entender que el supuesto conflicto político se mantendrá hasta que no haya un referéndum de autodeterminación en la entelequia de Euskal Herria y se solucione la cuestión de presos y huidos: "La reivindicación de la independencia seguirá adelante, pero por vías democráticas. El proceso de paz no culminará hasta que se solucionen todos los problemas".

En esa misma línea ha sido la intervención Gerry Adams, ex líder de la organización terrorista IRA (Ejército Republicano Irlandés, por sus sigla en inglés) y dirigente del Sinn Fein norirlandés: "En todas las guerras alcanzar la paz es el reto más difícil. Hace falta mucho tiempo para resolver conflictos políticos. Desde aquí, aprovecho para pedir a los gobiernos español y francés que se impliquen en el proceso".

Entre los dirigentes políticos españoles que han respaldado el acto con su presencia, ha destacado el dúo conformado por el presidente de la Ejecutiva del PNV, Andoni Ortúzar, y el máximo dirigente de Sortu, la sucesora de Batasuna, Arnaldo Otegi. Ambos se han sentado juntos en el interior de Villa Arnaga. A pocos metros de ellos, la parlamentaria vasca y miembro de la Ejecutiva regional de Podemos en el País Vasco, Eukene Arana.

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