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Urkullu y Barkos apuestan por premiar la disolución de ETA con un acercamiento de presos

Apuestan por crear un grupo de trabajo sobre política penitenciaria que incluya a sus dos gobiernos regionales y al Ejecutivo central.

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Apuestan por crear un grupo de trabajo sobre política penitenciaria que incluya a sus dos gobiernos regionales y al Ejecutivo central.
Barkos y Urkullu, durante su comparecencia ante los medios. | EFE

El lehendakari vasco, Íñigo Urkullu, y la presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, han comparecido juntos en la tarde de este viernes en el Palacio de Bertiz, en el norte de Navarra, para valorar el anuncio de disolución de la organización terrorista ETA. En un documento conjunto han apostado por premiar la desaparición de los terroristas con un acercamiento de sus presos a centros penitenciarios próximos a ambas regiones.

Para ello, se han comprometido a promover un grupo de trabajo sobre política penitenciaria entre el Gobierno de Navarra, el Gobierno Vasco y el Ejecutivo central que ponga en marcha un proceso de acercamiento de los presos a cárceles "próximas a sus lugares de residencia", a aplicar "con criterio humanitario las posibilidades que ofrece el ordenamiento jurídico tanto para presos enfermos o con menores a su cargo, como septuagenarias".

En esta línea, también proponen una "política de reinserción" con "itinerarios viables cuando el riesgo de reincidencia ha desaparecido fehacientemente y definitivamente". Como punto de partida, han detallado en su intervención, se emplaza a los presos de banda terrorista ETA a "desarrollar las vías legales penitenciarias sobre la base de los principios de reconocimiento del daño causado y reinserción".

Ambos presidentes regionales han leído una declaración institucional en la que han destacado que el fin de ETA, "aunque llegue muy tarde, tiene carácter histórico porque permite empezar a cerrar definitivamente una etapa negra de nuestra historia" y se han comprometido a asumir compromisos para "consolidar la convivencia". Así, proponen una "reflexión crítica global sobre el pasado que, incluyendo explícitamente la violencia de ETA, sea compartida por todas las fuerzas políticas".

ETA y la "violencia" en nombre del pueblo vasco

En su intervención, el lehendakari, Íñigo Urkullu, ha expresado su "alegría" porque "ETA ya no estará presente en nuestras vidas como una amenaza, ya no utilizará ilegítimamente la violencia en nombre del pueblo vasco". Un "hecho histórico", ha destacado Urkullu, que ha compartido "los profundos sentimientos de alivio y alegría que siente la inmensa mayoría de la sociedad".

Ha expresado su compromiso de "seguir trabajando por la convivencia" y ha destacado que los Ejecutivos navarro y vasco "tenemos un proyecto de futuro y esperanza con un objetivo central: el encuentro social". "Hoy ha terminado algo muy importante. Tenemos la firme determinación de no parar. Seguimos trabajando por una convivencia normalizada", ha manifestado.

Por otro lado, ha remarcado que "ETA desaparece como amenaza pero no como triste recuerdo" ya que "queda la memoria de todo el injusto daño generado". En este sentido, ha criticado que ETA "no ha sido capaz de expresar una palabra de rectificación dirigida a todas las víctimas". "Utilizar la violencia y la violación de derechos humanos como arma política fue un radical error humano, ético, político y democrático", ha sentenciado.

"Convertir la tragedia en esperanza"

La presidenta navarra, Uxue Barkos, ha destacado que el comunicado de disolución de la banda terrorista ETA "marca un nuevo tiempo" que "nos sitúa en un nuevo escenario en el que nuestra responsabilidad es la de convertir la tragedia del pasado en esperanza de futuro a partir" de una memoria "justa y verdadera".

Ha reiterado el compromiso del Ejecutivo foral "en favor de la convivencia" y ha afirmado que seguirá impulsando políticas públicas centradas en el "reconocimiento y la reparación del dolor provocado por el terrorismo y la violencia, en el derecho de las víctimas a la verdad y la justicia, y en la transmisión a las futuras generaciones de una cultura de paz, porque algo tan trágico nunca debió producirse y ahora debemos consolidar las bases para que nunca vuelva a repetirse".

La presidenta navarra ha resaltado que la disolución de ETA "pone fin a un periodo histórico oscuro" en el que "la convivencia pacífica quedó rota en nuestra sociedad por quienes acudieron a la violencia y practicaron el terrorismo". "ETA nunca debió existir porque nunca nadie debió creer que podía tomar las armas para atacar a otras personas en la supuesta defensa de una idea o proyecto", ha defendido.

Asimismo, ha criticado que el comunicado de ETA "no ha proyectado una mirada ética y crítica a las consecuencias de su acción, reconociendo la injusticia del daño causado a las víctimas, a todas ellas sin excepción". En esta línea, ha abogado por "avanzar en una memoria crítica del pasado que reconozca el carácter injusto e injustificable de la violencia". Una memoria que "recupera del pasado el relato de lo acontecido para que recordemos, para que no olvidemos", pero que, a su vez, es "una cuestión de futuro" para que las futuras generaciones "no olviden lo ocurrido" y para que las víctimas "no caigan en el olvido".

"La memoria es la base sobre la que construir una convivencia pacífica en una sociedad más ética, más justa y más democrática que dé respuesta a la reparación integral a la que tienen derecho las víctimas", ha concluido.

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