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TV3 y la prensa subvencionada se vuelcan en batasunizar Cataluña

Los medios separatistas denuncian la dispersión de los etarras presos y los crímenes sin resolver de los GAL tras el último comunicado de la banda.

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Los medios separatistas denuncian la dispersión de los etarras presos y los crímenes sin resolver de los GAL tras el último comunicado de la banda.
Entrevista al etarra Josean Fernández | Imagen TV

"¿Cómo tenemos que llamar a ETA? ¿Banda, organización?". Esta fue una de las muchas preguntas que la presentadora del programa Preguntes Freqüents de TV3 le hizo a Josean Fernández, un "exactivista", según la terminología que se emplea en la televisión autonómica catalana, de ETA. En esa televisión, al igual que en Catalunya Ràdio y en los medios subvencionados del catalanismo, ETA es una "organización" que practicó la "lucha armada" por la "liberación" del pueblo vasco.

Ni siquiera el hecho de que Cataluña fuera un teatro de operaciones especialmente sangriento de la banda terrorista, con masacres como la de Hipercor o la casa cuartel de Vic, matiza el empático tratamiento que esos medios otorgan a la banda y su trayectoria. "¿No cree que el atentado de Hipercor o los asesinatos de Miguel Ángel Blanco y Ernest Lluch fueron un error?", preguntó también la presentadora de TV3. La réplica fue la siguiente: "Me resulta un poco difícil entrar en esas categorías, ¿no? Es un hecho que ocurrió y ya está. No le va a aliviar a nadie el que yo diga que es un error o que ha sido un acierto".

En la misma entrevista, emitida el pasado sábado por la noche, Fernández, asesino del comerciante Rafael Vega, a quien llegó a tildar de "chivato" en el curso de la conversación, dijo no arrepentirse de su pasado y no sentir ninguna necesidad de pedir perdón. El tono de la entrevistadora era cordial y cercano. Las respuestas no le suscitaban dudas ni repreguntas, por lo que el personaje se pudo extender a conciencia en su apología de la "lucha armada". Incluso suscitó los aplausos del seleccionado público de los platos de TV3, la mayoría con el omnipresente lazo amarillo, cuando dijo sentir "envidia" por la reacción del "pueblo de Cataluña" frente a la "represión" que sufre.

Los precedentes

La relación de los medios públicos de la Generalidad con el entorno etarra no es nueva. Arnaldo Otegi es un "referente de la paz en Euskadi" en TV3 y Catalunya Ràdio, que aprovechan todas sus visitas a Cataluña para entrevistas de agasajo con gran despliegue de publicidad. Tampoco es novedad que se entreviste a un etarra no arrepentido. Ya lo hizo Catalunya Ràdio, la emisora pública, con Aitor Elizaran, exjefe de la banda, que también dijo sentir "sana envidia" por el proceso separatista catalán.

El blanqueo de la banda también alcanza al terrorismo autóctono. Carles Sastre, fundador de Terra Lliure y condenado por el asesinato de José María Bultó, fue presentado en TV3 como un "gran reserva del independentismo" cuando encabezó un manifiesto en el que apostaba porque la CUP le diera el visto bueno a Mas. Ante las quejas de la familia, que alegaba que Bultó no murió de un ataque al corazón sino asesinado por el entrevistado, el presentador replicó: "El invitado –vinculado en su momento a la organización terrorista ya disuelta Terra Lliure, y habiendo abandonado la violencia y cumplida una condena judicial que finalizó hace veinte años actualmente es sindicalista y fue candidato por una formación política en las elecciones de 2012 al Parlamento de Cataluña– podía ofrecernos la visión de alguien que actualmente está implicado en la política por vías pacíficas y que aquel día era noticia a pesar de su pasado".

Es la consigna que rige en los medios nacionalistas catalanes para justificar el tratamiento que se otorga a exterroristas, estén arrepentidos o no. El "conflicto" catalán da pie a esa clase de trabajos periodísticos cuyo objetivo es denunciar el inmovilismo del Estado, la teórica falta de democracia, la supuesta represión y la presunta persecución de las ideas políticas. Otra de las consignas es que al PP y al PSOE no les conviene la disolución de ETA y que aplican en Cataluña los mismos métodos que en el País Vasco a pesar de la ausencia de violencia y como se demostraría con la "criminalización" de los Comités de Defensa de la República.

El odio a la Guardia Civil

La respuesta de los medios catalanistas a esa "demonización" del independentismo es dar cancha al discurso del entorno de la banda y combinar las entrevistas con terroristas con testimonios de víctimas de "ambos bandos". Las alusiones elogiosas al proceso de los nacionalistas vascos, incluidos los exterroristas, son especialmente agradecidas en tales tribunas. Después de años de indisimulada admiración por la "lucha armada" en una parte del nacionalismo catalán, tal corriente se ha vuelto mayoritaria en el catalanismo y forma parte sustancial del discurso mediático republicano.

La parafernalia en torno a los golpistas presos es otra de las señales de la "batasunización" de los medios y procedimientos separatistas, aliñada con el odio contra la Guardia Civil y la Policía Nacional, que son tratadas en esos medios como "fuerzas de ocupación" mientras se reponen constantemente imágenes seleccionadas de las cargas policiales del 1-O en toda clase de programas.

Señalamientos a hijos de guardias

La investigación de la Fiscalía sobre el señalamiento a hijos de guardias civiles en el instituto "El Palau" de San Andrés de la Barca, emplazado a pocos metros de una casa cuartel del Instituto Armado, evidencia también la radicalización de los medios catalanistas. Los profesores investigados están siendo sometidos a una persecución judicial y al acoso mediático del "unionismo", según los nacionalistas, porque sus nombres se han hecho públicos.

En cambio, que un digital, en este caso El món, publique datos de los hijos de un mando de la Guardia Civil que investiga el 1-O se considera normal, una pieza de valor "periodístico" porque los niños van a un centro escultista que según ese medio es considerado "terrorista" por su padre porque un exdirector figura en un informe del Instituto Armado como instigador de los CDR. El periódico "aporta" testimonios anónimos de otros padres alarmados ante la revelación de que sus hijos comparten actividades con hijos de un guardia civil.

En España

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