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Ciudadanos se defiende de las críticas: "Nuestro patriotismo es el de Macron, no el de Le Pen"

España Ciudadana, una idea que se gestó tras la victoria de Macron, seguirá de gira tras el éxito de la presentación con Marta Sánchez.

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Marta Sánchez, durante la presentación el domingo de España Ciudadana. | EFE

España Ciudadana no es flor de un día. La plataforma presentada este domingo en Madrid por Albert Rivera tiene ya otra fecha fijada en el calendario, el 16 de junio en Málaga, para seguir enfatizando lo que une a los españoles y para que nadie "vuelva a pedir perdón" por exhibir los símbolos nacionales o por expresarse en la lengua común, como dijo Rivera ante un abarrotado Palacio de Congresos de Madrid. Todo ello como rampa de lanzamiento del asalto a La Moncloa con el que las encuestas le permiten soñar al líder naranja.

La idea surgió hace un año, tras la victoria de Emmanuel Macron frente a Marine Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia. La cabezas pensantes del partido naranja creyeron entonces que era el momento de replicar al sur de los Pirineos el proyecto En Marcha con el que el hoy inquilino del Elíseo ha revolucionado la política del país vecino.

Naturalmente, quedaba muy lejos un escenario tan propicio para ese objetivo como el actual. Aún había quien creía que los secesionistas no llevarían su desafío al Estado en otoño hasta las últimas consecuencias, y difícilmente alguien podía vaticinar que, tras el golpe del 1-O y la aplicación del artículo 155, Ciudadanos haría historia ganando por primera vez unas elecciones al nacionalismo en Cataluña.

"Patriotismo cívico" frente a "patrioterismo"

Sin embargo, el acto de presentación de la Plataforma en la capital de España no terminó de lucir como habría debido, según la opinión de algunos dirigentes naranja. Otros, en cambio, destacan que se vivieron momentos de emoción y que se cumplió el objetivo esencial.

Un objetivo que algunos definen como el de "arrebatarle al PP la última bandera que le quedaba" que no es otra que la defensa de la unidad nacional, un terreno en el que Rivera ha deslizado duras críticas en las últimas semanas a Mariano Rajoy, fundamentalmente por haber permitido la investidura de otro presidente separatista, al no haber recurrido el voto delegado de los dirigentes independentistas fugados de la Justicia.

Las críticas han cundido desde los rivales políticos, pero fundamentalmente desde el PP, cuyo portavoz parlamentario, Rafael Hernando, reprochaba este lunes a Rivera haber confundido "patriotismo con patrioterismo" al tiempo que le pedía "pudor" por, a su juicio, haber citado a Miguel Ángel Blanco sin recordar que el concejal asesinado por ETA en 1997 era del PP. "Todo el mundo sabe a qué partido pertenecía" replicaba Inés Arrimadas, quien afirmaba que la banda terrorista le arrebató la vida por ser "un demócrata".

La líder naranja en Cataluña se defendía de las críticas reivindicando el "patriotismo cívico" frente al supremacismo de los nacionalistas catalanes, ejemplificado en los asertos del investido presidente Quim Torra sobre los españoles. Una distinción, afirmaba, que no es necesario hacer en Europa pues nadie iguala a Macron con Le Pen pese a que los dos "hablan de Francia".

Lo cierto es que en el ánimo de la cúpula de Ciudadanos está reinvindicar una idea "moderna" e integradora de nación precisamente como contrapeso al separatismo catalán. Algunos dirigentes subrayan la presencia en el acto del domingo de un extranjero entre los ponentes, el científico cubano Eduardo Collazo, como ejemplo de esa pretensión. La gran estrella del acto, sin embargo, fue Marta Sánchez y su versión del himno nacional.

¿Un plagio de Obama?

Los reproches también se han hecho públicos desde Twitter por el discurso del propio Rivera, según algunos analistas sospechosamente parecido al de Barack Obama en la Convención Demócrata de 2004, cuando era un joven senador alejado aún de la carrera presidencial. Lo cierto es que el líder naranja nunca ha ocultado la influencia del ex presidente norteamericano, ni lo que aprendió de oratoria política hace casi una década en un curso en EEUU, donde pudo conocer a alguno de los asesores del líder demócrata.

Rivera eludió el domingo expresamente bajar a la arena de la más estricta actualidad, en un acto que se celebraba veinticuatro horas después de que Quim Torra manifestase su intención de nombrar de nuevo consejeros a varios dirigentes independentistas encarcelados por el golpe secesionista. Ni siquiera en sus invectivas contra los representantes del separatismo fue excesivamente directo, limitándose a alusiones veladas a quienes "quieren destruir nuestro país".

En definitiva, un aire más presidencial para el líder mejor valorado por los españoles y número uno de un partido que estaría ya disputando la victoria electoral en las próximas elecciones generales.

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