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Emocionadas ovaciones a los Reyes en Logroño: "¡Felipe, Felipe!"

Las Fuerzas Armadas se exhiben homenajeando a los distinguidos por su heroicidad.

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Los Reyes de España han presidido este sábado el acto central del Día de las Fuerzas Armadas, que este año ha realizado un guiño especial a aquellos militares que han destacado por acciones de especial valentía o heroicidad en las misiones en el exterior y que, por ello, han recibido en los últimos años la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo. Allí han estado una decena de ellos, representando a todos los militares y guardias civiles en activo que la han recibido.

El mismo ha tenido lugar en las calles de Logroño, confirmando que esta festividad militar deja de lado la austeridad de otros años, en las que por austeridad se había venido celebrando en Madrid, y que tímidamente se había iniciado el año pasado moviendo el acto central a Guadalajara. No en vano, el presupuesto para este día superaba los 700.000 euros, el doble que en 2017, pero muy lejos todavía de los más de 2 millones de euros que gastó la socialista Carmen Chacón en 2007.

El acto central ha comenzado unos minutos después del mediodía, con la llegada de los Reyes de España a la Tribuna Real, ubicada en las confluencia de la calle General Vara del Rey con la avenida Pio XII y la avenida de España. Tras recibir los honores militares protocolarios por parte de la Agrupación de Honores de la Guardia Real, ha llegado la bandera de España entre los aplausos del público asistente.

Unos aplausos que se han convertido después en vítores y ovaciones. No en vano, el público asistente ha coreado los nombres de Don Felipe y Doña Letizia durante varios momentos del acto, con especial insistencia al finalizar el mismo.

Izada y homenajeada la bandera, se ha dado paso a un sentido y emotido homenaje a los caídos por España, con un especial recuerdo al infante de marina Antonio Carrero Jiménez, que perdió la vida hace quince días en la misión de Mali. El Rey ha colocado una corona de flores acompañado por una decena de militares que han recibido la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo, por haber protagonizado actuaciones de valor o heroicidad durante un conflicto u operación en el exterior.

Ha sido momento entonces de escuchar los acordes y letra de La muerte no es el final y de la salva de honores. La Patrulla Águila ha realizado entonces su primera pasada del día dibujando la bandera nacional en el cielo de la capital riojana, dando inicio al desfile aéreo, en el que han participado 48 aeronaves de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil.

Han surcado el cielo los cazas de combate Eurofighter Typhoon y F-18 Hornet; los cazas de despegue vertical Harrier AV-8B; el nuevo avión de transporte A400-M; los aviones de transporte C-130 Hércules y C-295; así como los aviones de vigilancia marítima C-235 y P-3 Orion. También un A310 del Ejército del Aire y un D4 Vigma del Servicio Aéreo de la Guardia Civil.

Acto seguido han entrado en escena los helicópteros de los tres ejércitos y el Instituto Armado: Sikorsky S-76, helicópteros de ataque Tigre, EC-135, NH-90 Caimán yAS332 Super Puma; para completarse el desfile aéreo con la segunda pasada de la Patrulla Águila sobre el cielo de Logroño.

Por cuestiones de climatología no han podido participar en el desfile seis aeronaves: cuatro aviones apagafuegos Canadiar y dos de los cuatro helicópteros Sikorsky que estaban previstos.

En la parte terrestre han participado más de 2.500 militares y guardias civiles junto a 147 vehículos. Ha abierto esta parte, como es tradicional, la unidad de veteranos de las Fuerzas Armadas, a la que ha seguido la de reservistas voluntarios. Una novedad ha sido la aparición de un grupo representativo de las milicias universitarias, en el año en el que se cumple el 75 aniversario de la primera promoción que juró bandera.

La Agrupación motorizada se ha iniciado con los vehículos de cadenas del Ejército de Tierra, entre los que han desfilado carros de combate Leopardo, blindado de combate Pizarro, vehículos de Transporte Oruga Acorazado (TOA) y obuses autopropulsados ATP-155. Los vehículos de ruedas han abierto con VAMTAC y Piraña de la Armada, con buceadores y un UAV Scan Eagle; así como vehículos VAMTAC con misiles Mistral del Ejército del Aire.

Han pasado a continuación motocicletas, vehículos de tráfico y unidades especiales de la Guardia Civil; a los que han seguido vehículos de intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y una larga representación del Ejército de Tierra: blindado RG-31, el vehículo de reconocimiento de caballería Centauro, los antiminas Husky, los blindados Lince o diversas Mulas.

La primera agrupación a pie ha estado compuesta por un batallón de honores de la Guardia Real, a la que ha seguido un batallón mixto de la Armada, un batallón mixto del Ejército del Aire, un batallón de alumnos de la Guardia Civil -entre los que han desfilado alumnos de la Gendarmería francesa- y un batallón mixto del Ejército de Tierra, entre los que han destacado los efectivos del Regimiento de Cazadores de Montaña.

La segunda aprupación a pie ha estado compuesta por las unidades militares que desfilan con paso específico, unas de las más populares. Con su meteórica cadencia de 160 pasos por minuto, lo habitual es que sea de 124 pasos por minuto, han desfilado los militares del Tercio de la Legión. Junto a ellos, hubio muchos aplausos para la mascota de la unidad, una cabra.

Tras la legión, ha aparecido en escena el Tabor de Regulares, que destaca por su cadencia de paso lenta y por su llamativa vestimenta. A 80 pasos por minutos desfiló el Tabor I/54.

Como es habitual, el acto militar concluyó con el desfile de las unidades a caballo. La primera en entrar en escena fue la sección Hipomóvil de la Batería Real, cuyo llamativos caballos hispano-bretones tiraban de piezas Scheneider del calibre 75/28 del año 1.906. Después, y concluyendo el desfile miliar, un escuadrón de Sables de la Guardia Civil perteneciente a la Agrupación de Reserva y Seguridad (GRS).

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