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Prisión preventiva para otros cuatro condenados por la agresión de Alsasua

La Audiencia Nacional decidirá si les impone medidas cautelares como a otros tres agresores que ingresaron hace año y medio en prisión.

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La Guardia Civil había detenido por orden judicial a cuatro de los ocho condenados por la brutal agresión a dos agentes del Instituto Armado y sus parejas en el bar Koxka de Alsasua (Navarra). La Fiscalía había solicitado el arresto por el alto riesgo de fuga derivado de la gravedad de las penas, que alcanzan los 13 años de prisión por delitos de atentado contra la autoridad, desórdenes públicos, lesiones y amenazas, y posteriormente el ingreso en prisión incondicional por los mismos motivos. Son Jon Ander Cob (nueve años), Julen Goikoetxea (nueve años), Aratz Urraizola (nueve años) e Iñaki Abad (13 años), que se han sometido a la comparecencia de cautelares en la Audiencia Nacional. El mismo Tribunal que enjuició el procedimiento ha acordado la cárcel preventiva sin fianza en todos los casos antes de que el Tribunal Supremo haga firme la sentencia.

Otros tres condenados cumplen esta medida en prisión desde hace un año y medio: Jokin Unamuno (12 años), Ohian Arnanz (13 años) y Adur Ramírez (12 años). De esta forma, solo queda en libertad sin cautelaresla única mujer condenada, Ainara Urquijo, cuyo castigo es el mínimo: solo dos años por amenazas y desórdenes.

La Sala consideró que no hubo terrorismo aquella madrugada del 15 de octubre de 2016 en el bar Koxka, pero sí una brutal agresión perpetrada, al menos, por los ocho acusados que, movidos por el odio ideológico y la animadversión a la Guardia Civil, abusaron de su superioridad numérica contra dos agentes y sus parejas. Es la sentencia de la Audiencia Nacional, que condena a los responsables a penas que oscilan entre dos y 13 años de prisión, lejos del abanico de hasta 62 años y medio de cárcel, con doce y medio de mínimo, que reclamaba el informe de la Fiscalía.

Por vía de responsabilidad civil, deberán indemnizar al teniente en 9.200 euros por lesiones; al sargento en 3.750 euros y a sus novias en 6.100 euros a cada una por las lesiones. Además, por las secuelas y daños morales, la Sala fija 45.000 euros para la novia del teniente y 25.000 euros para la novia del sargento.

La Sala aprecia las agravantes de abuso de superioridad y de odio. Explica que los acusados actuaron movidos por animadversión y menosprecio hacia la Guardia Civil y por motivos claramente ideológicos, pero entiende que no ha quedado plenamente acreditada la finalidad terrorista de su acción y tampoco su vinculación o pertenencia a ETA. No obstante, ante la gravedad de las conductas, impone las penas más altas previstas para estos delitos porque "no puede permitirse que, en el siglo XXI, y en un Estado democrático y de derecho, se prive a unas personas, solamente porque tengan la condición de agentes del Instituto Armado y a sus novias, de poder moverse en libertad por Alsasua, y que solamente pueden acudir a determinados lugares y no pueden salir por la noche a pasar un rato de ocio y diversión".

El relato de los hechos probados

La sentencia, cuya ponencia ha recaído en el magistrado Jesús Eduardo Gutiérrez Gómez, relata cómo la madrugada del 15 de octubre los dos gentes y sus parejas fueron al bar Koxka con la intención de tomar unas consumiciones. El teniente, al dirigirse a los baños, fue interceptado por uno de los acusados; Ohian Arnanz, que le increpó llamándole "madero". Se fue incrementando la tensión en el interior del bar, hasta que las cuatro víctimas fueron rodeadas por un grupo de unas 25 personas que les increpaban para que se fueran, con expresiones como "os vamos a matar por ser guardias civiles", "hijos de puta" "pikoletos", "cabrones" o "txakurras".

Ante los golpes y patadas, intentaron salir del establecimiento, "haciéndose como una especie de "pasillo" por donde pasaron los denunciantes y eran agredidos por los acusados antes mencionados que propinaban todo tipo de golpes, patadas y puñetazos, así como por otro número importante de individuos que se iban congregando y que no han llegado a ser identificadas totalmente".

La pelea continuó en la calle, hasta que llegó una Patrulla de la Policía Foral de Navarra. La situación de crispación y violencia llegó a un nivel tan elevado que los dos policías forales temieron por su integridad física y tuvo que acudir la Unidad de Intervención de Antidisturbios de la Policía Foral. El teniente permanecía inmóvil en el suelo porque una de las patadas le produjo la rotura de la tibia y el peroné. La sentencia describe cómo una de las acusadas, Ainara Urquijo, dirigiéndose a la novia del sargento y con el dedo en alto, en tono intimidatorio le dijo: "Esto os ha pasado por bajar al pueblo, cada vez que salgáis os va a pasar lo mismo".

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