Menú

"En la fuente donde Machado se citaba con su amante, Sánchez y Torra se dieron los móviles"

La reunión entre Torra y Sánchez transcurrió como se esperaba, con Sánchez abrazando un lazo amarillo.

El Mundo dice que "Torra se enroca en el procés y Sánchez lo tilda de 'constructivo'". Aunque el racista le hubiera arreado una bofetada y le hubiera tildado de bestia en la cara, Sánchez lo hubiera considerado un chico estupendo. Para Francisco Rosell, los más preocupante es que Sánchez admitiera "por un lado que el reto independentista es un problema político que requiere un solución política y, por otro, que España es una nación de naciones". "Fue una escenificación cosmética que no deja satisfechos ni a los constitucionalistas que asisten con creciente preocupación a las maniobras de Sánchez ni a los separatistas". "Si ya es grave que Torra mantenga su amenaza al orden constitucional, aun lo es más que Sánchez traicione sus propias palabras explorando acuerdos con quien sigue dispuesto a quebrar la legalidad. Un Estado de derecho no dialoga ni negocia con golpistas. La ciudadanía tiene derecho a saber cuál es el precio de sostener a Sánchez en La Moncloa". Sobre todo la ciudadanía tiene derecho a votar al presidente de su país. Arcadi echa en cara a Sánchez su mayor desvergüenza. Mientras la mitad de Cataluña se parte la cara quitando lazos supremacistas e insultantes, "Sánchez aceptó a recibir a un hombre que llevaba un lazo amarillo en la solapa". Si el presidente puesto en Moncloa por separatistas y podemitas tuviera algo de "inteligencia y dignidad política hubiese hecho desviar la cita de Moncloa hasta la sede del PSOE en Ferraz", que es el sitio adecuado para arrastrarse, no la Moncloa. Raúl del Pozo advierte a Sánchez. "Un presidente del Gobierno de España no puede ceder la soberanía sin exponerse a que estalle un motín en el Estado". Que está la cosa calentita.

El País continúa en su nueva línea de dorar la píldora al Sánchez al que antes cubría de improperios. "Sánchez y Torra abren una etapa de diálogo pese a sus diferencias". La nueva directora Soledad Gallego dice en el editorial que siente un gran "alivio". La reunión fue "positiva", un "primer paso, normal y útil, para recuperar el diálogo institucional, reducir la tensión acumulada y explorar vías mediante las que afrontar las tareas para reconducir la cuestión catalana. Un encuentro de dos horas y media puede serlo todo, menos trivial y solo protocolario. Es más que la nada a la que nos tenía acostumbrados el pasado reciente", dice apuntándose a la indecencia del presidente de culpar al anterior gobierno del golpe en Cataluña. Por cierto, ni palabrita del lacito amarillo del presidente lazy. Carlos E. Cué, de vuelta del exilio a la política nacional y el último contertulio fichado por Ferreras, comenta que "la fuente de Machado sella el cambio de tono". "En un mes y medio la relación entre Sánchez y Torra ha pasado de un enfrentamiento total cuando el socialista le llamó racista a un clima de respeto institucional". ¿Porque Pedro ha cambiado de opinión en la cercanía?, se preguntarán. Pues no, es que "ante la subida de Ciudadanos, el líder del PSOE endureció el discurso en mayo". Vamos, un vivales nada de fiar.

ABC anuncia que "Sánchez viajará a Barcelona para negociar más concesiones". Bieito Rubido se pregunta en su Astrolabio "la razón por la cual tenemos que pedir perdón a unos sediciosos. Sánchez sabe desde el principio que no puede ceder ante Torra en nada". Y además, "no debemos olvidar que está donde está sin que lo hayan votado los ciudadanos". No, si no lo olvidamos. Y que tampoco lo olvide él. En el editorial resta importancia a la reunión que "solo sirvió para crear un clima de distensión virtual en el que las felicitaciones mutuas por recuperar el diálogo son inservibles". Gestitos, que es lo único que ha demostrado que sabe hacer Sánchez. Una "operación cosmética de propaganda para simular que Sánchez es capaz de avanzar donde nunca quiso hacerlo Rajoy". Eso sí, como dice Luis Ventoso, "la inmensa mayoría de los españoles sentimos ayer una mezcla de desazón, vergüenza ajena y enojo al ver al presidente de nuestro país recibiendo en La Moncloa con gran afabilidad a un mandatario que portaba en su solapa el lazo amarillo", que "denigra a la mitad de los catalanes y simboliza la solidaridad con los golpistas". Si Sánchez le hubiera arrancado el lazo a Torra y se lo hubiera hecho tragar gana las elecciones que nunca ha logrado ganar de calle. "Sánchez nos humilla", dice Ventoso. Nos humillaría si fuera un presidente salido de las urnas, como no lo es, sólo se humilla a sí mismo.

La Razón titula "Desglaç". Dice Marhuenda que "no hubo por parte de la Generalitat ni un mínimo gesto de rectificación". "La Generalitat tiene dos vías: o acepar las reglas del juego o persistir en el delito de saltarse las leyes, con las consecuencias ya conocidas. No anima nada al optimismo que Torra anunciase que no invitaría al Rey al homenaje a las víctimas por los atentados de Barcelona y Cambrils, lo que compromete seriamente a Pedro Sánchez". El Rey debió de sentirse aliviado, menudo marrón se ha quitado de encima. Y Pedro con su pan se lo coma con sus nuevos amiguitos supremacistas. José María Marco advierte de que intentar aparentar que nada ha pasado va a ser que no. "No se puede volver atrás, ni dar por no ocurrido lo que ha pasado estos años. Ni la sociedad catalana ni el conjunto de la sociedad española están ya en aquel punto". Y menos con nuestros compatriotas catalanes sometidos a la dictadura y la represión nacionalista, sería una traición imperdonable. Abel Hernández dice que "el hecho de recibir con cortesía exagerada al heredero provisional de los golpistas, declarado enemigo público de España, que desprecia a los españoles, ya supone un evidente riesgo político para el dirigente socialista". Nos veremos en las urnas, que alguna vez tendrá que convocar.

La Vanguardia es pura mantequilla. "El diálogo se abre paso". Marius Caroll se olvida del más elemental pudor. "El clima era tan franco que Sánchez llevó a su invitado a conocer la fuente del recinto donde Antonio Machado se citaba a escondidas con su amante. Y en ese contexto se intercambiaron los números de móvil". ¿Pero hubo rollito?

Temas

En España

    0
    comentarios