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El separatismo escarba en la fractura social ante la pasividad del Gobierno

Comienza el otoño catalán: alerta terrorista, persecución contra quienes retiran propaganda separatista y nueva "hoja de ruta".

El Gobierno rezuma optimismo, considera que el pasado viernes, conmemoración del primer aniversario de los atentados islamistas de Barcelona y Cambrils, no pasó nada, todo fue como la seda y el presidente de la Generalidad, Quim Torra, y sus acompañantes son gentes de paz y de diálogo. Un hombre ha atacado a una agente de los Mossos d'Esquadra en la comisaría de Cornellá. El individuo esgrimía un arma blanca y gritaba en árabe "Alá es grande". La policía ha utilizado su arma.

Los Mossos consideran indubitado que se trata de un ataque terrorista. La Audiencia Nacional se ha hecho cargo del caso y se han activado todos los protocolos de seguridad. El presidente de la Generalidad, Quim Torra, ha presidido una reunión con los máximos responsables operativos del Estado. A diferencia de lo acontecido el año pasado, el "Govern" se conduce con una cierta prudencia.

El atacante era Abdelouahab Taib, un argelino de 29 años con varios de residencia legal en España. Se había separado de su esposa, ciudadana española que se había convertido al Islam tras conocer al sujeto. Los Mossos aseguran que no constan antecedentes, pero esperan al resultado del rastreo digital de las huellas del abatido.

Amenaza al Estado

El suceso es una especie de "pause" en la inauguración del otoño catalán. La actitud reflexiva de la Generalidad cuadra con el relato del Gobierno, que considera que el separatismo no pasará de las palabras a los hechos.

El presidente de la Generalidad, Quim Torra, amenaza al Estado. El separatismo pasará al ataque contra el Estado cuando comience el juicio contra los golpistas en prisión preventiva. Los jefes de las entidades separatistas preparan un nuevo asalto a las calles. El abogado de Puigdemont, Jaume Alonso Cuevillas, y la editorialista de La Vanguardia Pilar Rahola, dan bolos a cargo de la Generalidad para difundir la nueva "hoja de ruta". Tras los "homenajes" a las víctimas del 17-A del año pasado, toca una "conferencia política" de Torra el 4 de septiembre. Luego el 11 y después el primer aniversario del referéndum ilegal del 1-O del 17. Rahola propone otra huelga general mientras sigue la desbandada de empresas.

Obsesión con las brigadas de limpieza

Las fuerzas vivas del separatismo están obsesionadas con los grupos de ciudadanos que retiran propaganda separatista de los espacios públicos, los lazos amarillo con los que los CDR inundan el mobiliario urbano para protestar contra el encarcelamiento de los golpistas que no se escaparon. Torra llama a atacar al Estado. Replica la vicepresidenta Carmen Calvo: "Con frases no se ataca al Estado".

Barra libre a los líderes separatistas para atacar a España. Los Mossos tienen orden de perseguir a las "brigadas" que arrancan los lazos amarillos. Ya han practicado varias identificaciones y amenazan con multas de hasta treinta mil euros al amparo de la denominada "ley mordaza". Reacciona la fiscal general, María José Segarra. Poner o quitar lazos no es delito, afirma salomónica ante la persecución decretada por la Generalidad contra quienes descontaminan las calles de plásticos amarillos. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, menosprecia las amenazas de Torra. "Con frases no se ataca al Estado", afirma.


Taller de cocina en la cárcel

El entramado sociopolítico del separatismo sigue en pie. La cancelación del 155 y el cambio del Gobierno ha reactivado a las organizaciones "cívicas", Puigdemont arrastra a ERC y el traslado de los golpistas a cárceles catalanas ha resultado ser un cambio sustantivo. El panorama de los presos separatistas ha cambiado por completo. Se suceden las manifestaciones frente a la cárcel de Lledoners. También las visitas. Incluso las actividades. Para conmemorar el primer aniversario del ataque islamista del 17-A, además del mitin de Torra, los presos celebraron un taller de cocinacon la prestigiosa restauradora separatista Ada Parellada.

El separatismo calienta motores para un otoño "potente", dice Rahola. Máxima tensión política, a pesar incluso del incidente que los Mossos no dudan en catalogar como terrorista. Los 16 muertos del año pasado no alteraron la agenda separatista. Quieren "guerra", más bofetadas en la calle, crispación y desórdenes públicos, movilizar a sus bases para proclamar la república de las municipales de 2019.

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