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El chivatazo a ETA y el Alakrana, telón de fondo de la comida de Delgado y Garzón con Villarejo

El juez Garzón y la ahora ministra pidieron al número dos de la Policía la destitución de un alto mando policial de la Audiencia.

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Baltasar Garzón y Dolores Delgado. | LD

La filtración de las grabaciones de una distendida comida con ilustres comensales hace nueve años tiene ahora contra las cuerdas a la ministra Dolores Delgado. La entonces fiscal se sentó el día de autos alrededor de una mantel con el excomisario José Manuel Villarejo, con el entonces Director Adjunto Operativo (DAO) o número dos de la Policía, Miguel Ángel Fernández-Chico, los comisarios Enrique García Castaño y Gabriel Fuentes, y con su íntimo amigo Baltasar Garzón.

Más allá de poner en evidencia, pese a la negación de Delgado, que sí existía una relación personal y profesional entre la actual ministra y Villarejo, que se encuentra actualmente en prisión, los audios hechos públicos por Moncloa.com tienen en el telón de fondo dos acontecimientos que tuvieron un amplio eco mediático durante aquellos años. Por un lado, el chivatazo a la red de extorsión de ETA o caso Faisán. Por el otro, el polémico pago del rescate del Alakrana.

En las grabaciones se puede escuchar cómo tanto Garzón como Delgado piden al número dos de la Policía que retire de la Audiencia Nacional a un comisario y a un policía que les son molestos. Esta petición coincide con la aparición de las menciones a Fernando Grande-Marlaska, actual ministro del Interior y entonces juez de la Audiencia Nacional, en las que se incluyen algunas expresiones descalificadoras contra el mismo.

Garzón descalifica profesionalmente al comisario molesto y pide a Fernández-Chico su cambio de destino, a lo que el entonces DAO de la Policía y hombre de confianza del entonces ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba se muestra inicialmente disconforme: "Eso no es verdad, Baltasar, eso no es verdad. Si le preguntas a Marlaska te dirá que es el mejor del mundo". "No me pongas delante de Marlaska que entonces la hemos cagado", replica Garzón.

"Tenéis que quitar a esas dos personas de allí pronto, que el comisario me mande a alguien nuevo", insiste el juez pidiendo el cambio del alto mando policial. "No es normal esto", interviene la actual ministra apoyando a su íntimo amigo. "Que dinamite a todo el que esté allí. Es que es una pena, es que no hacen nada. Mira o quitan la p... unidad de la Policía de la Audiencia Nacional…", prosigue Garzón. "También eso, también eso", apostilla Dolores Delgado.

El encarcelado Villarejo se ofrece en esos momentos a Fernández-Chico para ser enviado él como sustituto del comisario molesto: "Mándame dentro de unos meses a mí allí". La conversación sigue y tras criticar Garzón a Marlaska, Delgado pone en duda la capacidad de su actual compañero en el Consejo de Ministros: "Luego vas y le sacas las castañas del fuego, va Balta y lo arregla. Balta lo arregla, que ya llega y tú tranquilo. Ya llega y lo arregla. Y El Mundo titula… manda…".

El único titular de El Mundo en aquella época relacionado con la Audiencia Nacional y que afectase a causas que tenían relación tanto con Baltasar Garzón como con Fernando Grande Marlaska fue publicado el 19 de octubre y estaba relacionado con la investigación del chivatazo a la estructura de extorsión de ETA de que había una operación policial contra ellos en marcha. Era el denominado Caso Faisán.

El periódico de Unidad Editorial informaba entonces de que el Ministerio del Interior había retirado del equipo que investigaba la delación a la banda terrorista al comisario jefe encargado de coordinarla. Su sustituto, un funcionario policial de menor rango, era contrario a impulsar la investigación ante la posibilidad de que diera al traste con la negociación política entre ETA y el Gobierno Zapatero.

Casualmente, otros dos de los protagonistas de esta sobremesa están relacionados de forma directa e indirecta con el sumario del soplo a la banda. En primer lugar, como no puede ser de otro modo, el entonces DAO de la Policía Nacional. Fernández-Chico terminó enviando un documento al juez instructor de la causa en la que desautorizaba al propio equipo investigador porque las pesquisas no iban por donde le interesaba y avalaba las tesis sostenidas por las defensas de los imputados.

El otro es el comisario Enrique García Castaño, conocido como el Gordo. Aparece en el sumario del Faisán porque fue grabada una llamada telefónica suya al entonces Jefe Superior de la Policía en el País Vasco, Enrique Pamiés, condenado finalmente por el chivatazo a ETA, en el que le decía que no tenía que preocuparse por su imputación en la causa. "No te preocupes, Baltasar es amigo", como quedó reflejado en el sumario, según publicó entonces el diario El Mundo.

La pésima gestión del Alakrana

El otro telón de fondo que tiene la conversación fue la pésima gestión que el Gobierno hizo entonces del secuestro del Alakrana frente a las costas de Somalia. El juez Garzón y los mandos policiales critican abiertamente que el Gobierno español decidiese pagar un rescate, detener a dos de los secuestradores del barco, trasladarlos a España y no saber muy bien qué hacer con ellos, en vez de asaltar el buque con fuerzas especiales.

La gestión de la crisis fue supervisada mano a mano por la entonces ministra de Defensa, Carmen Chacón, y el entonces Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), José Julio Rodríguez, que ahora milita en las filas de Podemos y que Pablo Iglesias sigue intentando colocar como puede en algún cargo de relevancia después de que no haya salido elegido diputado en ninguna de las provincias (Zaragoza y Jaén) en las que lo ha situado en las dos últimas elecciones generales.

El Gobierno español terminó pagando un rescate que la Audiencia Nacional estimó en entre 2,3 y 2,7 millones de euros pese a que se había mandado a la zona un grupo de la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE) de la Armada para que asaltase el barco pesquero y liberase a la tripulación de la Alakrana sin pagar precio por la liberación. Chacón y Rodríguez no querían que hubiese víctimas ni entre los piratas, algo prácticamente imposible.

Este grupo de élite había sido trasladado hasta el Océano Índico en un avión C-130 Hércules del Ejército del Aire y lanzado de noche en paracaídas sobre la zona para que no fueran detectados por los piratas. Las lanchas de dos buques de la Armada que controlaban al Alakrana en la distancia les fueron "pescando" del mar uno a uno y trasladándolos hasta uno de los buques donde se reagruparon a la espera de entrar en acción.

Finalmente no entraron en acción. Aunque la FGNE terminó sumando una nueva operación de éxito a su historial poco después, cuando bajo mando de la Operación Atalanta de la UE asaltaron el yate de la ciudadana francesa Evelyn Colombo, que se encontraba también secuestrada. Liberaron a los rehenes sin bajas entre los cautivos y el comando español, aunque sí entre los secuestradores. Su proeza apareció horas después destacada en muchos periódicos franceses.

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