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Ángeles Domínguez: "Las víctimas del 11-M somos como malditas, como si nos hubieran enterrado"

La Asociación de Ayuda a las Víctimas ha presentado el informe "Las familias, 14 años después".

La Asociación de Ayuda a las Víctimas ha presentado el informe "Las familias, 14 años después".
Ángeles Domínguez, acompañada por Ana Rodríguez y María Espigares | Libertad Digital

La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M (AAV11M), que preside Ángeles Domínguez, ha presentado este miércoles en Madrid el informe "Las familias, 14 años después", un "estudio comparativo de las secuelas psicosociales entre los familiares de fallecidos y supervivientes" del atentado.

Al acto ha asistido el director de Es la mañana de Federico, Federico Jiménez Losantos, quien ha dicho a Libertad Digital que "el 11-M está siendo como el golpe de Cataluña: nunca existió. Es igual, el mismo modo de negación social". "Cambió el Gobierno –ha recordado–. Es el atentado con más éxito de la Historia".

Respondiendo a preguntas de LD y de esRadio, Domínguez ha lamentado que, "después de casi 15 años, las víctimas no existimos para la mayoría de los medios. Fundamentalmente, Libertad Digital, que siempre ha estado ahí. Y, puntualmente, semanas antes de los aniversarios del atentado, sí que se acuerdan. Mi percepción y la de la mayoría de las víctimas es que no somos noticia. La realidad es que nos sentimos bastante solas", ha agregado.

La presidenta de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M ha recordado que "hay muchísima gente que tiene problemas psicológicos, que no ha montado todavía en el tren, mucha gente que todavía tiene miedo cuando hay muchísima gente", y que "las víctimas necesitamos poder expresarlo". "Las víctimas del 11-M somos como malditas. Están ahí, pero la gente mira para otro lado. Es como si estuviéramos todos muertos, como si nos hubieran enterrado", ha agregado.

Los datos del informe

El documento ha sido presentado por Domínguez, por la psicóloga María Espigares y por la trabajadora social Ana Rodríguez. La primera ha dicho que les "pareció necesario plasmar en este cuarto estudio" las necesidades de las familias, "tan ignoradas en muchas ocasiones".

Espigares ha explicado que las secuelas psicológicas "continúan manifestándose en un alto número de supervivientes" y que "sus familiares también sufren las secuelas". La psicóloga considera "imprescindible conocer en profundidad el estado actual de familiares de fallecidos y de supervivientes". Con una muestra de 117 personas –todas ellas familiares de heridos o fallecidos–, el informe señala, entre otros datos, que:

  • El 44,4% de los encuestados vio su economía muy o bastante afectada;
  • La llamada "área sanitaria" del 43,6%, muy o bastante afectada;
  • El entorno familiar del 60,7%, muy o bastante afectado;
  • El "área laboral" del 44,4% "se vio afectado significativamente".

Espigares ha contado que los "familiares más próximos a la víctima sufren estados de ansiedad, no sólo por el atentado en sí mismo, sino por las situaciones traumáticas que sufrieron tras el atentado" y que, del mismo modo, "es necesario prestar atención al desarrollo de los hijos menores". Además, la psicóloga ha destacado que "el 80% de las familias percibe un bienestar emocional estable" y que, aunque, actualmente, el 47,9% de las familias presenta un "desequilibrio familiar", el 92,3% dice tener un "núcleo familiar unido o cohesionado".

Por su parte, Rodríguez ha señalado que sin el apoyo de la asociación, las secuelas "hubieran sido mucho mayores" y ha instado a "trabajar y prestar un especial apoyo a estos núcleos para que se vean fuertes y estables". La trabajadora social ha mostrado cómo el 72,6% de las víctimas no ha solicitado subvenciones, y que sólo el 27,4%, lo ha hecho, exclusivamente, para el área psicológica.

Además, sobre las ayudas desde la administración, casi un 89% de los encuestados señala "que no tenía conocimiento de que podía acceder a este tipo de ayudas" y que "la mayor parte de las peticiones son de víctimas directas".

Para finalizar, la trabajadora social ha dicho que, para las víctimas, el papel de las asociaciones –en general– "sigue siendo tan necesario como al principio y que, lejos de desaparecer, deberían recibir ayudas para consolidarse". "Los familiares de heridos se han sentido abandonados y refieren que la atención recibida no ha sido suficiente", ha rematado.

Dos víctimas: "Seguimos adelante"

En el acto, han narrado sus experiencias dos víctimas. El primero ha sido Gabriel. El atentado le pilló en Indonesia, pero a su pareja Laura la explosión la hirió gravemente: "Está en silla de ruedas. Además, estaba embarazada, de muy poco tiempo".

Gabriel ha contado que a Laura "tardaron aproximadamente un día en encontrarla" y que los médicos "no pensaban que fuera a salir adelante". "Afortunadamente, salió y, posteriormente, pasó un año en el hospital de parapléjicos de Toledo" y, además, "pudimos tener una hija después". Las secuelas del atentado aún duran: "La ansiedad todavía perdura en mí. Seguimos adelante".

Por su parte, Alice ha narrado que, cuando puso la tele ese día, "entre las primeras imágenes que vimos, para bien o para mal, vimos a mi padre en silla de ruedas". Tras una larga y terrible peregrinación –su madre y ella acudieron al Hospital de la Princesa, donde había dos listas: una, con los supervivientes; otra, con los fallecidos: "Para una adolescente de 14 años, ver esas dos listas no fue fácil. Mi padre no estaba"–, encontraron a su padre en el Hospital Gregorio Marañón: "Recuerdo estar llegando y no querer entrar. Tenía una herida muy fuerte en el pecho y pérdida de audición. A medida que ha pasado el tiempo, le han surgido otras secuelas. Por la onda expansiva, mi padre se hizo muchísimo daño en el cuello. De ahí le bajan dolores y, además, tiene mucha ansiedad".

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