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La feria de las incertidumbres, últimas fotos de la campaña andaluza

Una parte crítica de la sociedad andaluza se está movilizando y es un hecho y hay inquietud en la Junta.

(Sevilla)
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Cierre de campaña de VOX, una de las grandes incertidumbres . | EFE

No es un deseo, aunque lo sea para muchos. Es una evidencia que una parte crítica de la sociedad andaluza se está movilizando y es un hecho –me lo contaba ayer un amigo que trabaja en los higadillos de la tela de araña–, que hay inquietud en la Junta y que se producen movimientos certificados en las Relaciones de Puestos de Trabajo conducentes a asegurar el futuro laboral de los "eventuales" políticos en la administración paralela. Dato crucial. El régimen no las tiene todas consigo y una derrota obligaría, como en 2012, cuando se creyó que Arenas llegaba a San Telmo, a poner en marcha éste y otros procesos, como la destrucción de documentos a escala industrial.

Pero las incertidumbres no son exclusivas de una Susana Díaz que ve cómo las batas blancas inundan las calles andaluzas, algo que ella afea por electoralista mientras aplaude los mismos batazos de Cataluña. No es incertidumbre, sino estupor, lo que produce el antaño admirado Spiriman, el médico que desató la marea sanitaria andaluza, pidiendo el voto nulo de los que ha contado unos miles. O sea, que siga Susana, su querellante y gran beneficiaria de su nulidad. O sea, nada puede hacerse. O sea, que la Sanidad siga como está. O sea.

Menos mal que están Manuel Chaves y José Antonio Griñán para recordarnos que el caso de los ERE sigue vivo. Ayer, en el Senado, un Griñán cada día más decrépito, pero sin perder su proverbial soberbia, no dijo ni mú debido a la proximidad electoral. Su silencio fue compensado por el clamor de todo un director general de Urbanismo de la Junta de Susana Díaz acusado de agresión sexual, a tres días de la convocatoria. Estas cosas pasan y pesan. Por cierto, ahora es Podemos quien pide la comparecencia del dúo presidencial de los ERE en la Comisión de Investigación del fraude de la formación en… ¡el Principado de Asturias!

Pero a Susana le crecen los enanos. Va Zapatero, el desinhibido del sufrimiento venezolano, y ensalza a la trianera por su respeto al pluralismo y la considera el referente social del socialismo. Está claro que el Instituto Nacional de Estadística no es lo suyo. Pero el feminismo sí. Y el diálogo con los separatistas también. Con amigos así, la incertidumbre crece.

La incertidumbre es la hermana gemela de Juan Manuel Moreno. Ayer, en la entrevista con Luis Herrero, todo le parecía incierto. Le echa las culpas al régimen socialista de la dificultad de ganar. Sí, pero vamos para 40 años. Tiempo ha habido de hacer cosas. El condicional se le cuela por las gateras. Si es la primera fuerza de las derechas, presentará su candidatura a presidir la Junta. Si la inmigración no fuera como es, VOX no tendría peso. Si, si, si…

Pero, ¿y si es Ciudadanos la primera fuerza para el cambio? Ah, no, de eso está seguro. Y de la presencia del PP en Almería y Málaga también, aunque, por cierto, gracias sobre todo a un cuestionado Gabriel Amat, que se pasó a Casado en las primarias, y a Francisco de la Torre, no a otros.

Mejor que nunca lo hemos visto está Pablo Casado, que ha tenido que bajar al ruedo andaluz alarmado por la incertidumbre y las consecuencias de un batacazo grave. Su profecía de que, si el cambio triunfa en Andalucía, a Pedro Sánchez le quedan dos telediarios, es creíble. Por eso llama al voto masivo, a que nadie se quede en casa, a que la marea del cambio pueda con el agua estancada de los 40 años de PSOE.

La misma incertidumbre exhibe Ciudadanos que ayer se mostraba muy incisivo con una cuña radiofónica en la que la voz de Inés Arrimadas, no de la Juan Marín, anunciaba que se estaba a sólo un uno por ciento de producirse el cambio en Andalucía invitando a salir a las urnas a votar. Luego Albert Rivera apuntalaba el mensaje. Esto es, los centro-derechas andaluces sienten cerca el cambio, pero padecen la incertidumbre.

¿Cuál es el problema? Que hay más de 300.000 nuevos votantes y que la cifra de indecisos que no saben si votarán o no y por quién lo harán si finalmente van a los colegios electorales, se sitúa en la cuarta parte del electorado, que son, nada más y nada menos, que 1,7 millones de ciudadanos, más que los votos conseguidos por el PSOE en 2015, que apenas sobrepasaron los 1,4 millones. Esto es, el cambio es incierto, pero posible es.

Por cierto, no a todo el mundo le gusta Inés Arrimadas. De ella se ha dicho que mucho bla, bla, bla en Andalucía arropando a un candidato menor cuando si ella hubiera sido la cabeza de cartel, el cambio hubiera sido seguro. Y Moreno le recordó ayer mismo que es una persona que, cuando gana, ni siquiera pelea, como hizo en Cataluña que, tras ganar las elecciones, no presentó su candidatura porque no había suma posible. Pero, ¿y el ruido que sus mensajes hubieran hecho en el resto de España? Otra incertidumbre.

Por la extrema izquierda anticapitalista, animalista y trotsko-comunista, Teresa de Rota sigue haciendo ver que sus diferencias con Iglesias con tremendas. Ayer le espetó a su jefe que las alianzas en Andalucía, si las hay, las decidirá ella. Pero lo que tiene encima es la incertidumbre del voto útil que Susana Díaz le succiona días tras día asustando a sus huestes con la derecha rabiosa.

Teresa Rodríguez, que tiene mal olfato según Susana Díaz, le dijo a la de Triana que era "la portera de la derecha". Cuidado con el lobby de porteras. Y con lo que se dice, como que no habrá coalición con el PSOE o que susanismo es algo diferente del socialismo.

Por cierto, que ayer mismo recirculaba por las redes sociales el vídeo de la chirigota del año pasado, sobre Felipe González, donde se le decía de todo menos bonito. Traidor era lo más suave. Se titulaba "El perro andalú". Arsa. Señal de que los kremlins de Cái están activos y que no quieren que pragmatismo alguno arruine al dogmatismo totalitario.

Y Javier Maloto, el que hace de malo del PP para con VOX, recuerda a todos los andaluces que VOX existe y lo hace con funestos presagios. Un voto a VOX, cuatro años más de Susana Díaz, dice él, pero no calcula cuántos votos le quita al PP ese mismo voto. Es que lo de Vox lleva camino del milagro. No lo mencionan, no lo consideran, lo acusan hasta de estafar en la lotería, la tele vasca con ETA al fondo lo machaca, Susana Díaz lo demoniza y, sin embargo, existe.

Ayer, en Roquetas noche, territorio pepero, nuevo lleno de Santiago Abascal ante 1.300 personas que confesó: "No estábamos en el debate y lo protagonizamos en referencia a que ha sido el partido más citado por los candidatos del PSOE, PP, Cs y Adelante Andalucía". Así ha sido, en efecto. Tomen nota de que Europa Press daba una noticia de Almería a las 23:10 de anoche, pero era de la Junta, no del mitin de VOX.

Y hoy, por fin, cierre definitivo de una campaña que empezó suave, siguió decayendo y que ha sacado la cabeza de la incertidumbre a pocas horas del desenlace. Lo que puede ser, puede ser y además no es imposible.

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