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Bronca en 'La Vanguardia' a los andaluces: que no se quejen tanto y trabajen más

Pues hala, ya está, el PSOE ha dejado de gobernar en Andalucía y Juan Manuel Moreno es el nuevo dueño de San Telmo. Susana llora por las esquinas.

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El Mundo: "Moreno, a Díaz: Andalucía no es el PSOE; esto se ha acabado". El editorial se centra en la decepcionante intervención de Susana Díaz, que no levanta cabeza. Díaz "se mostró incapaz siquiera de escenificar el papel que le corresponde, al menos por número de escaños: el de líder de la oposición. Díaz se encuentra perdida en su propio laberinto (…) Las verborreicas contradicciones de la expresidenta son uno de los síntomas que evidencian su confusión. La desorientación de Díaz a la hora de centrar sus discursos es comprensible, dado el nerviosismo a flor de piel". Se la ve fatal, el animal político ha resultado ser un fraude, apenas un gorrioncito melancólico. Jorge Bustos analiza los discursos de las "Cinco Llagas". "Vox es una herida nueva que, al decir de su portavoz Serrano, sangra por culpa de una 'dictadura ideológica intrusiva y totalitaria' que, para abreviar, podemos llamar progresismo. El juez voxero se estrenó con un previsible discurso desacomplejado". Lo mejor que dijo fue que no iba a utilizar el lenguaje inclusivo porque sólo disponía de media hora, ahí estuvo bien. Teresa Rodríguez, oh Teresa, maravillosa Teresa, estuvo genial, parecía el Club de la Comedia. "Exhibe un folclore propio", "gitanería flamenca y gracejo necesario para bautizar a Abascal como el Niño de las Pistolas. Teresa Rodríguez es una oradora racial muy siglo XX. A mí me gustó, lo confieso, pero también me gusta José Luis Perales y no espero que mis amigos lo entiendan". Tranquilo, Jorge, yo te entiendo, a mí también me gustó, me tronché de risa con lo de ‘en casa con la pata quebrá, el gobierno mu poco flamenco, que si los pobres y los ricos, que si los banqueros malos malísimos, que si la corbata grande y los corazones pequeños. Estuvo graciosísima, tan exagerá, tan apasionada. Tiene duende, como Rocío Jurado pero en diputada podemita. Juan Marín, ni fu ni fa, "transmitía la extraña sensación de que podría militar en cualquier partido", qué tío más soso. "En cuanto a Susana Díaz, la llaga más sangrante, qué vamos a decir. Que se creyó que Andalucía era suya y los andaluces se la expropiaron". Y así anda, como alma en pena por el Hospital de las Cinco Llagas.

El País tan solo le dedica un pie de foto. "Moreno abre un nuevo ciclo político en Andalucía". Como Susana lea la información de Lourdes Lucio se va a deprimir aún más. "Cada vez son más los dirigentes, en un goteo continuo, que dudan de que la socialista aguante en los bancos de la oposición. 'Ha ganado, pero es la responsable del fracaso y tiene el dudoso honor de perder la Junta de Andalucía', confesaba un alto cargo con trienios. Hay una preocupación creciente en el partido por los mimbres para ejercer la oposición". Uf, Susana, que El País es la voz de tu amo. Te veo de patitas en la calle en menos que canta un gallo. Un titular dice que "los ultras reclaman ser los artífices del cambio y no darán un cheque en blanco". No especifica si habla de VOX, de Podemos o del PSOE, que desde que fleta autobuses contra las urnas se les puede calificar de ultras. Rubén Amón escribe un artículo contra VOX, pero es tan malo y está tan lleno de topicazos que no merece la pena ni comentarlo.

ABC: "Día I del cambio en Andalucía". Dice el editorial que "tanto el PSOE como la marca andaluza de Podemos llevan semanas criminalizando los pactos de investidura y gobierno alcanzados", lo que tiene su guasa después de los pactos de Sánchez. "Una vez más, la pretendida superioridad moral de la izquierda quiere imponerse sobre la suma de votos. La izquierda siempre lo hace a conveniencia: cuando pacta con separatistas, nacionalistas o batasunos, se trata de un libre ejercicio de legitimidad política basado en el deseo de la mayoría y cuando lo hace la derecha es sencillamente el retorno de un fascismo xenófobo". "Lo razonable y deseable sería que siempre gobernase el partido más votado", pero "Pedro Sánchez rompió esa norma no escrita". Bueno, no, Pedro Sánchez lo hizo a nivel nacional, pero el PSOE lleva pactando décadas hasta con el diablo en ayuntamientos y comunidades pasándose por el forro el partido más votado. Es más, creo que Susana Díaz es la primera socialista a la que se le ha oído reivindicar lo de la lista más votada, ¿por qué será? Manuel Marín también se fija en Teresa Rodríguez, que estuvo cumbre. "De repente, Andalucía se ha llenado de ricos potentados, terratenientes explotadores, fachas miserables y fascistas peligrosos, hombres de negro ajenos al sufrimiento del débil, censores y pistoleros, maltratadores y enajenados xenófobos", era desternillante. "Podemos llamó ayer 'miserables' a los 1.804.884 votantes que han permitido el cambio en Andalucía. Fue un error iracundo y a la desesperada para demostrar que este Podemos acomodaticio retorna a los orígenes", pero nada, que ya no cuela. Dice Marín que "hizo fortuna aquello de que el PP o Ciudadanos son una fábrica de independentistas. Podemos y el PSOE lo son ahora de derechistas con orgullo de pertenencia". Es lo que tiene pisotear a media España que no piensa como ellos, que puede generar reacciones.

La Razón se lo pone difícil al flamante presidente andaluz. "La oposición contra Moreno: 40 alusiones a los franquistas de Vox". Tras una extensa exposición de los problemas de Andalucía dice Marhuenda que "Susana Díaz puso en marcha un alarmismo contra el centro derecha gobernante, invocando fantasmas históricos, por supuesto el franquismo". Está muy tocada, no hay que tenérselo en cuenta. Belén Bajo dice que no tiene sentido la "rabieta que se ha cogido la señora Díaz", "ha perdido la dignidad", "está enrabietada". "Señora Díaz, no es el fin del mundo", oh Susana no llores más por ti, serénate mujer.

En La Vanguardia, el director, Marius Carol, exige a los andaluces que dejen de quejarse. Como lo oyen. "Andalucía es la autonomía que ha recibido más dinero del Estado durante los últimos quince años", "no ha sabido cambiar el modelo productivo, marcado por la temporalidad y el peso de la Administración", de subvenciones, vaya, Andalucía nos roba, viene a decir. "Andalucía debe demostrar que sabe encontrar un camino propio no basado en la queja, sino en la iniciativa. Y sus dirigentes tendrían que dejar de hablar de privilegios, no sea que alguien les saque los colores". Si es que son unos vagos, menos siesta, menos servesitas y más trabajar, leñe, a ver si aprenden de los catalanes, que no se quejan nunca de nada.

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