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El gobierno de Moreno: el papel de Marín, los primeros nombres y la nueva ruta económica

Tras la investidura, toca conocer cuáles serán los nombres del futuro gobierno andaluz.

(Sevilla)
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El gobierno de Moreno: el papel de Marín, los primeros nombres y la nueva ruta económica
Marín y Moreno tras el debate | EFE

Rumores hay muchos, pero certezas pocas. Se sabe que Juan Manuel Moreno es el presidente de la Junta de Andalucía y que Juan Marín va a ser un poderoso vicepresidente que, ayer mismo, anunció que todo lo relativo a Turismo, que en Andalucía es media vida, estará bajo su mando.

Igualmente parece asegurado que Elías Bendodo va a ser el nuevo consejero de Presidencia, que, si todo sigue como está, tendrá a su cargo la Radio Televisión andaluza y la administración local andaluza, esto es, ayuntamientos y Diputaciones (ahora es presidente de la Diputación de Málaga).

Este mismo miércoles, Juan Marín, incumpliendo el pacto de silencio fijado hasta el lunes, anunciaba sin confirmación que Rogelio Velasco sería un buen consejero de Economía de la Junta de Andalucía. Velasco pertenece al círculo Ferraro y al equipo económico del grupo Joly que domina el Observatorio Económico de Andalucía.

Aunque se afirma que el no adscrito políticamente Velasco ha sido designado por el economista de cabecera de Ciudadanos, Luis Garicano, lo cierto es que su relación más estrecha es la que lo une al catedrático de Economía Aplicada, Curro Ferraro, un antiguo alto cargo socialista, crítico con el régimen, que ocupó la secretaría general de la Consejería de Economía y tuvo diversas posiciones en los gobiernos socialistas de Manuel Chaves, siendo incluso miembro del Consejo Asesor para la Segunda Modernización de Andalucía de la que nadie supo nunca nada más.

Velasco dirigiría, en el caso de certificarse su nombramiento, el nuevo departamento de Economía, Innovación y Conocimiento, que incluiría la política respecto a los autónomos y el empresariado en general, uniendo a tal cometido la dirección de la orientación de las Universidades cuyos rectores, en su inmensa mayoría, han sido cómplices del régimen andaluz durante décadas.

Velasco, cuenta el grupo de prensa Joly al que está vinculado, es un sevillano de 62 años pero que ha tenido presencia en la Universidades de Málaga y Granada como catedrático de Teoría Económica. Conocedor de las investigaciones económicas de California, estuvo en la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, en su Centro de Emprendimiento e Innovación, y desde enero de 2012 y hasta la actualidad como profesor de Emprendimiento en la Business School, en Madrid.

Su experiencia empresarial se centra en el Grupo Telefónica, en el que desempeñó diversos cargos: consejero delegado de Telefé y el resto de medios en Argentina, director financiero y, luego, director general de Telefónica Venture Capital, y finalmente, director corporativo de contenidos de Telefónica, puesto en el que era responsable de los contenidos para el grupo en 27 países. En 1992 fue consultor del IABD/ Banco Mundial, en Washington D. C. (EEUU).

Si como ha anunciado el nuevo presidente Moreno serán las políticas de fomento del empleo las principales ocupaciones del nuevo gobierno de la Junta de Andalucía, parece claro que el papel de Rogelio Velasco debería ser más que relevante.

Por ahora, las demás consejerías del gobierno están sumidas en rumores que van desde Fátima Báñez, ex ministra de Trabajo del gobierno Rajoy, como nueva consejera de Hacienda y Administraciones públicas a Alicia Martínez, política de experiencia vinculada a Juan Ignacio Zoido, y, por ende, a Casado.

De todos modos, la división en dos de las Consejerías deja a Moreno con escaso margen de maniobra para colocar a los propios porque tiene que tener en cuenta a los históricos de Javier Arenas, como Antonio Sanz, exdelegado del gobierno en Andalucía y presidente del PP de Cádiz y todos los componentes del equipo de la nueva dirección nacional de Pablo Casado, que exigirá no pocas carteras en el nuevo gobierno. Por ejemplo, se pone encima de la mesa el nombre de José Antonio Nieto, ex alto cargo de Interior junto al ex ministro Zoido y ex alcalde de Córdoba, provincia cuya organización popular domina.

En el caso de Ciudadanos, apenas hay nombres en circulación y lo único que ha trascendido, además de lo ya expuesto, es que recurrirán a "expertos" independientes. Tampoco Juan Marín podrá influir totalmente en nombramientos desde su clan de la Manzanilla porque dependerán en buena medida de la dirección nacional de Albert Rivera, Inés Arrimadas y demás componentes de Ciudadanos, muy especialmente de Fran Herviás, casado con la diputada sevillana Virginia Millán Salmerón.

Es ya conocido que el PP controlará Presidencia, Hacienda, Familia o Sanidad y que Ciudadanos detentará la gestión de Regeneración política, Educación, Igualdad y Turismo. Habrá que ver cómo se concretan y cuáles son los nombres definitivos.

Las nuevas claves: eficiencia y competitividad

El grupo al que pertenece Rogelio Velasco, el Observatorio Económico de Andalucía, ya adelantó hace unos meses su análisis de la economía andaluza en el marco nacional e internacional. Lo más llamativo ya entonces era que se fijaba un marco de dos años para que estalle una nueva crisis económica, lo que dificultará decisivamente el cambio económico andaluz.

En un encuentro sostenido por sus expertos que resumió el grupo Joly, Velasco incluido, no se esperaba ninguna reforma relevante del gobierno de Pedro Sánchez que pudiera tener efectos en Andalucía y se hacía hincapié en la necesidad de mejorar la financiación autonómica de Andalucía y dotar de eficiencia al gasto público andaluz.

Andalucía tiene que rectificar una marcha que conduce a la divergencia en términos de PIB desde 2005, esto es, desde antes de la gran crisis de 2008. Según este análisis la recuperación ha venido de la mano de los empleos de camarero y albañil, del crecimiento de las exportaciones si bien los datos de la Junta son ficticios porque en el caso de la industria aeronáutica, combustibles y minerales, el valor añadido no está en lo que se hace en Andalucía.

Más impacto podría tener una nueva financiación autonómica, si bien pocos se atreven a hablar con claridad de la injusticia congénita del cupo vasco y del nuevo cupo que se prefigura en el horizonte, el cupo catalán. En general, se apuesta por un modelo general con base en la población de derecho sin adjetivos. Igualmente, hay coincidencia en que el sector inmobiliario andaluz marcha lentamente.

Donde la coincidencia es absoluta es el escandaloso nivel del sector público andaluz que supone casi la mitad de la economía andaluza. Por ello, la mejor reforma que puede realizarse es la de la Administración Pública y paralela de modo que la eficiencia sustituya al camino emprendido en 1982, de gasto sin sentido salvo el partidista.

En aquel encuentro económico, el que puede ser futuro consejero de Economía, Rogelio Velasco, dijo que en ese camino de reforma y regeneración "Andalucía necesita crear una universidad de élite, que sea tecnológica y que debería estar ubicada en Málaga". Avergonzado por el nivel de los libros de texto de Economía que se estudian en Andalucía, apostó por una Universidad de élite centrada en materias científicas y tecnológicas.

El escenario futuro es de la competencia creciente entre Comunidades Autónomas. Andalucía tiene que impulsar una revolución en competencia tecnológica, tiene que compensar sus desventajas fiscales –ni vascos ni navarros ni en su caso Cataluña van a renunciar a sus ventajas–, y aprovechar la baza de los bajos salarios respecto a otras regiones.

Sin afrontar una reforma en profundidad que afronte la realidad de una competencia abierta no se podrá resolver el problema del desempleo que sigue 8 puntos de media por encima de la media nacional con una importante cantidad de personas mayores de 55 años que no tienen acceso al mercado de trabajo.

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