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El abad de Montserrat pide perdón por los abusos a menores, pero se aferra al cargo

Nueva denuncia de pederastia: acusan al expárroco de Constantí (Tarragona), muerto hace dos años, de abusos continuados.

(Barcelona)
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Abadía de Montserrat. | CC /Gyrofrog

La denuncia de Miguel Hurtado, que sufrió abusos del monje benedictino Andreu Soler en Montserrat, ha desencadenado un rosario de acusaciones y no sólo en la abadía benedictina. El abad, Josep María Soler, se refirió al escándalo en la homilía del domingo. Se mostró compungido y desolado, a diferencia de cuando se le comunicaron hace casi dos décadas las actividades depredadoras del "hermano Andreu".

El abad Soler leyó un papel en el que decía que "mis hermanos de comunidad y yo mismo pedimos humildemente perdón a las víctimas, nos solidarizamos con su dolor y les ofrecemos el apoyo de la comunidad. Los abusos sexuales a los menores por parte de personas consagradas a Dios nos duelen profundamente porque hieren la parte más vulnerable de las víctimas y traicionan la confianza que habían puesto en ellos. Sabemos qué dolor se causa y cómo cuesta cicatrizar las heridas. Reiteramos una vez más nuestra condena rotunda a cualquier tipo de abuso realizado a menores y expresamos también nuestra voluntad de transparencia total. Por eso hemos creado una comisión externa que analice los casos que se puedan denunciar".

A las puertas del monasterio, víctimas de abusos en Montserrat mostraban unos carteles en los que exigían la renuncia del abad por encubrimiento. Ahí estaba Miguel Hurtado, cuya aparición en un documental de Albert Solé y en El Periódico, ha desatado el escándalo que tiene contra las cuerdas al abad de Montserrat, el "papa" de la "iglesia catalana".

Hurtado cuenta que Soler habló con su madre y que le dijo que no denunciara al monje pederasta, que era mejor que fuera la comunidad benedictina la que se hiciera cargo del asunto. Si la familia acudía a la justicia, Montserrat tendría que proporcionar un abogado al que fuera durante cuatro décadas responsable de los "scouts" del monasterio, alegó el abad Soler, que sólo informó al Vaticano de los hechos cuando el "hermano Andreu" ya había fallecido.

En pleno escándalo por el encubrimiento de los responsables de la abadía de Montserrat, otra víctima de abusos ha denunciado al que fuera párroco de Constantí, Pere Llagostera, fallecido en enero de 2017. Llagostera abusaba de los monaguillos que como premio se llevaba de excursión a los Pirineos. El procedimiento era similar al del monje Soler, visitas nocturnas, tocamientos y felaciones a niños de entre diez y doce años, según refiere Joan Maria Ramon, que ahora cuenta con 59 años y sufrió los abusos en 1968. Su testimonio coincide con el del batería del grupo "Els Pets", Joan Reig, que afirma que Llagostera le robó la infancia. Llagostera fue rector de Constantí entre 1972 y 1999.

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