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Sánchez comparecerá el viernes para anunciar un adelanto electoral inevitable

Como adelantó LD, comparecerá tras el Consejo de Ministros. Lo más probable: disolución de las Cortes el 5 de marzo y elecciones el 28 de abril.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no ha hecho la esperada declaración tras el fracaso de los Presupuestos que anticipaban fuentes del Gobierno y que utilizaban de escudo los propios ministros del Ejecutivo para evitar responder a las preguntas de la prensa: "Tendrán poco que esperar", anticipaba el titular de Fomento, José Luis Ábalos; "Ahora hablará el presidente", añadía la vicepresidenta, Carmen Calvo. Pero no lo hizo. Pedro Sánchez guardó silencio y lo seguirá haciendo "algunas horas más", adelantan fuentes de Moncloa que apuntan a que "hoy no habrá ninguna declaración".

Según han confirmado fuentes de Moncloa a Libertad Digital, el próximo viernes, tras el Consejo de Ministros, Sánchez hará una declaración extraordinaria en la que desvelará sus planes sin convocar aún a las urnas con la consiguiente disolución de las Cortes. Algo que no ocurriría hasta el próximo 5 de marzo, si se cumplen las quinielas de elecciones el 28 de abril, 54 días antes como fija la ley Orgánica de Régimen Electoral General (LOREG), con la disolución de las Cortes y previa consulta del rey Felipe VI.

Y éste es un dato importante que aportan fuentes de Moncloa a Libertad Digital para justificar que hoy no haya hablado: Sánchez no puede anunciar convocatoria de elecciones con el Rey fuera de España y actualmente está de viaje oficial en Marruecos. Otro dato relevante: Felipe VI vuelve a España el jueves por la noche, cuadrando el círculo de las previsiones de Moncloa. "No parece lógico" anunciar una convocatoria de elecciones antes con el jefe del Estado fuera del país.

Hay un segundo motivo que aportan desde el Gobierno: "Ha de informar antes al Consejo de Ministros" por deferencia con el gabinete que se reunirá el viernes con el mismo ambiente de fin de legislatura que se respiraba este miércoles en el Congreso de los Diputados en donde la efervescencia de los corrillos no admitía ya más fechas que la elegida: el 28 de abril serán las elecciones generales, según admiten sutilmente miembros del Gobierno y el PSOE.

Pero para celebrar elecciones el 28 de abril, el presidente debería convocar el mismo martes 5 de marzo, para lo cual quedan tres semanas. ¿Por qué no lo hace ya mismo aceptando la fecha del 14 de abril? Según fuentes socialistas, por varios motivos: primero, que "no se pueden celebrar elecciones en plena Semana Santa", el Domingo de Ramos; y segundo, porque necesitan las tres semanas que restan para aprobar la "agenda social" que hoy ha decaído con el rechazo a los Presupuestos Generales del Estado.

Es el motivo por el que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, volvió a insistir en el Congreso en que el Gobierno "trabajará hasta el final". Porque debe pisar el acelerador y aprovechar los tres Consejos de Ministros que quedan hasta el 5 de marzo para aprobar por Decreto Ley las "tareas pendientes" que verbalizó Montero en los pasillos del Congreso: "Medidas para el alquiler, pensiones, acceso a la vivienda de los jóvenes, abaratamiento de la factura de la luz, mayor dotación de becas y mayor dotación de dependencia".

Decretos que podría empezar a aprobar el Ejecutivo este mismo viernes y que tendrán que ser convalidados posteriormente por el Parlamento. Con una complicación añadida, según informan fuentes parlamentarias: la agenda legislativa del pleno de la semana que viene ya está cerrada y sólo quedaría la semana del 25 de febrero al 3 de marzo de plenos hábiles, ya que la siguiente es la primera del mes y no hay sesiones. Algo que obligaría al Ejecutivo a tirar de una medida excepcional: convocar a la Diputación Permanente, con las Cortes ya disueltas, para convalidar esos decretos sociales que el presidente Pedro Sánchez quiere usar como primer acto de campaña.

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