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Vox se come el lazo amarillo y los celos de Puigdemont

A Puigdemont, roído por los celos, sólo le queda entregarse para tapar a Junqueras.

(Barcelona)
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Puigdemont, en la rueda de prensa que ofreció este martes en Berlín. | EFE

El cartel electoral de ERC es Junqueras en el Tribunal Supremo negando el saludo al presidente suplente de Puigdemont. Segunda jornada del juicio. Quim Torra ya no está en la sala. No estaba nada claro qué pintaba el primer día y así se lo hizo saber el líder de ERC, que aún en silencio explota el momento procesal. El repaso de los fiscales a las defensas ha sido antológico. Se consuelan los abogados de los golpistas con que tanto Javier Zaragoza como Fidel Cadena habrían entrado al trapo del derecho a la autodeterminación, pero tras sus intervenciones, la argumentación previa de las defensas sobre la vulneración de derechos ha quedado seriamente dañada. También la reputación profesional de algunos letrados.

Es mentira que se entrara en las viviendas y despachos de los procesados, que sus comunicaciones fueran intervenidas o que el 20 de septiembre de 2017 se registrara la totalidad de la consejería de Economía. Tampoco es cierto que 120 catedráticos de Derecho hayan firmado un manifiesto contrario a considerar rebelión el golpe. De hecho, según especificó Zaragoza, en España no hay 120 catedráticos de Derecho. Aludía el fiscal a algunas de las muchas falsedades e "inexactitudes" vertidas el martes por Andreu Van den Eynde, abogado de Junqueras y Romeva, o por Benet Salellas, exdiputado de la CUP y letrado de Cuixart.

Los fiscales no les han pasado ni una a las defensas, que deberán elevar el tono de sus prestaciones para estar a la altura de las circunstancias. Las fake news que tan bien funcionan en el circuito mediático golpista tienen las patas muy cortas en sede judicial. Por el momento, el presidente de la sala, Manuel Marchena, está siendo exquisito con los letrados. Les concedió todo el tiempo del mundo, un tiempo que algunos invirtieron en ponerse la venda: Jordi Pina, defensor de Sànchez y Turull, por ejemplo, al pedir a los magistrados que no hagan de salvapatrias.

Es noticia de la segunda sesión que la solvencia declamatoria de Zaragoza y Cadena está muy por encima que la del grueso de las defensas. También destacó, y mucho, el toque de Manuel Marchena al abogado de Vox Pedro Fernández, que defraudó un tanto las expectativas depositadas en el papel de la acusación popular en el juicio. Los iniciales reparos de Fernández sobre el lazo amarillo que luce en la solapa Jordi Sànchez fueron resueltos por Marchena con la alusión a dos sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que condenan a Bosnia Herzegovina y Bélgica (dos veces citó este país el juez) por impedir la exhibición de símbolos religiosos en sendos juicios. A efectos axiológicos, según ha dicho, el lazo amarillo sería como la Cruz y Marchena no está dispuesto a que la tan invocada justicia europea tenga el más mínimo detalle al que aferrarse para reeditar prejuicios sobre la Leyenda Negra. Además, si las defensas quieren jugar la carta europea, el tribunal no rechaza el escenario.

La rápida resolución de la cuestión de orden del lazo ayuda a comprender las estrictas reglas por las que se conduce el presidente de la sala para evitar que los acusados y sus defensas alberguen reproches formales de cierta consistencia. ¿Punto para el lazo? En esa sala no se juzgan ideas, sino la comisión de los delitos de rebelión, sedición y malversación que desencadenaron la proclamación de la república catalana.

Notable también ha sido la alusión de Zaragoza a Puigdemont y Marta Rovira, reclamados como testigos por los letrados Pina y Olga Arderiu, de Carme Forcadell. El fiscal estuvo didáctico, toda vez que abogados tan cuajados como Pina parecen requerir una lección de refresco sobre algo tan elemental como que un prófugo de la justicia no pueda declarar en calidad de testigo en un proceso que le atañe como acusado.

Un personaje indirecto

A pesar de los esfuerzos de algunas defensas, Puigdemont será un personaje indirecto del proceso, cosa que el presidente del consejo de la república de Waterloo no acaba de digerir. Desde su fuga ha hecho muchos amigos y no sólo entre la ultraderecha flamenca, de ahí que el festival Cinema for Peace que se celebra en Berlín le contara entre sus invitados. Los autores del documental Dos Cataluñas han devuelto uno de los premios del festival porque se lo entregó el expresidente de la Generalidad tras pegar un mitin. Golpe de efecto anulado. A la progresía le conmueve mucho más la suerte del místico Junqueras que la fuga y vida en Waterloo del "pastelero loco", el alias que le pusieron sus socios y sin embargo enemigos de ERC. Desvelan en su entorno que Puigdemont, roído por los celos, medita pegar un golpe de efecto y entregarse. Añora los focos, dispuestos ahora sobre una estancia del Supremo en la que este jueves debutará de viva voz Junqueras.

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