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Un coronel de la Guardia Civil, el Estado en el Tribunal Supremo

Preciso testimonio de Diego Pérez de los Cobos sobre la violencia en el golpe de Estado separatista y la pasividad de los Mossos.

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Un coronel de la Guardia Civil, el Estado en el Tribunal Supremo
Enric Millo, uno de los testigos de este martes | EFE

El coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos ha comparecido como testigo en el juicio que se sigue en el Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado separatista de septiembre y octubre de 2017. Testimonio de grosor y calado. Refiere con concisión, claridad y precisión la violencia separatista en los hechos de aquellos meses. También, la pasividad de los Mossos, las maniobras del jefe de la policía regional, el major Josep Lluís Trapero, su renuencia a coordinarse con la Policía Nacional y la Guardia Civil, su alineación con las autoridades políticas de la Generalidad, sus desplantes y su soberbia.

Pérez de los Cobos traza una descripción de la rebelión incluso desde el plano político. Explica que él mismo pidió al entonces presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, que desconvocara el referéndum. Esa era la mejor manera, ha contado, de cumplir con el auto de la magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) Mercedes Armas, en especial a la parte no dispositiva relativa a la preservación de la convivencia ciudadana. Así se lo dijo en la Junta de Seguridad del 28 de septiembre. La respuesta de Puigdemont fue que él ya sabía lo que tenía que hacer. En aquella tormentosa reunión, una de las intervenciones del consejero Forn fue para llamar la atención al coronel de la Guardia Civil porque no trataba con el suficiente respeto al presidente de la Generalidad, según explicó el lunes el ex secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto.

El coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos es el Estado. Su testimonio es incontrovertible. La gran estrella de la defensa, el letrado Javier Melero, naufraga. De nada le vale inquirir al coronel si tiene que llamarle Pérez, Pérez de los Cobos o qué. Las triquiñuelas no afectan al testigo, que le dice que le puede llamar como quiera. Melero se pone interesante, exhibe un reloj con una correa verde benemérita y lanza preguntas sobre las instrucciones de Fiscalía y la orden judicial definitiva. El coordinador del operativo conjunto exhibe un conocimiento exacto de los documentos judiciales, de las leyes que afectan a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y a los Mossos d'Esquadra.

Servidores del Estado

Diego Pérez de los Cobos no cae en contradicción alguna. Es un testimonio profesional, de servidor del Estado. Como el de los letrados del Parlament Antoni Bayona y Xavier Muro, que desbarataron las excusas separatistas sobre el papel de Carme Forcadell, expresidenta de la cámara. Describe el coronel de la Benemérita los parapetos humanos en los colegios electorales con niños y ancianos, los grupos de resistencia organizados y jerarquizados, las deambulaciones de parejas de mossos por los centros de votación. Y que se lo temía, pero no desde septiembre del 17 sino desde dos años antes. Contemplaba dos escenarios. En el A, los Mossos cumplían el mandato judicial de impedir el referéndum; en el B, se caracterizaban por la "insuficiencia, inadecuación e ineficacia", que fue lo que pasó.

Los abogados defensores de los golpistas propenden a la sobreactuación. Algunos de ellos se creen Perry Mason. El letrado de Oriol Junqueras, Andreu Van den Eynde, ha llegado a preguntar al exdelegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, si hubo muertos o heridos el 11-S o el 20-S. Javier Melero, letrado del exconsejero de Interior, Quim Forn, entabla un debate con el testigo sobre si la declaración de independencia del 27 de octubre fue o no fue una declaración de independencia y cierra su interrogatorio con la siguiente pregunta: "¿Las autoridades del supuesto nuevo estado se dirigieron a usted?" Millo replica que supone que tras la proclamación de la república él ya no era nadie en Cataluña a quien hubiera que reportar nada.

El exdelegado del Gobierno ha pormenorizado en materia de violencia independentista. Ha sido el momento de la trampa del Fairy, esparcir detergente a la entrada en los colegios electorales para que los agentes cayeran al suelo y pudieran ser pateados en la cabeza. Describe también lesiones en los agentes, dedos rotos y fracturas en las piernas, material destrozado, un chaleco antibalas rajado. También habla de las actividades contra comitivas judiciales previas al 20 de septiembre en la consejería de Economía. También recuerda el testimonio de Marta Torrecillas, la ciudadana que dijo que le habían roto los dedos de una mano uno a uno y que un agente había abusado sexualmente de ella durante la intervención.

Más "civismo" independentista

Millo es una de las bestias negras del independentismo cívico y pacífico. Su testimonio ha provocado una profunda irritación. El presidente de la Generalidad, Quim Torra, ha trinado que "hay mentiras, hay falsedades y después, estás declaraciones del Sr. Millo". Aludía Torra a un titular del diario El Punt-Avui que atribuía a Millo la siguiente frase: "No se puede negar que el independentismo es violento". En su deposición, Millo ha destacado en varias ocasiones en los Comités de Defensa del Referéndum primero y la república después (CDR) hay de todo, la típica gente de buena fe y encapuchados.

Millo, el "miserable"

Más duro incluso se ha mostrado Joan Ignasi Elena, designado portavoz de los encausados de ERC. Elena, exalcalde exsocialista de Villanueva y Geltrú, coordinador del "Pacte Nacional pel Referéndum" y estudiante tardío de Teología, ha valorado así en Twitter la intervención de Millo: "Sin ningún género de dudas, Millo es, a distancia, una de las personas más miserables que han pasado por la vida pública. ¡Qué asco, por favor!".

El aludido ha explicado en el Tribunal Supremo el impacto que le causó la aparición de una pintada en un muro de Gerona: "Millo, muerte". Fue su propia hija quien la limpió. A día de hoy el Ministerio de Interior mantiene la protección a Millo. No puede salir a la calle sin protección. Su familia también ha sufrido las consecuencias de su dedicación política con cambios de colegio y estudios fuera de Cataluña.

También han comparecido en la sesión del Supremo la exvicepresidenta del gobierno catalán Neus Munté. Cesó el 14 de julio de 2017, cuando Puigdemont pisó el acelerador hacia el referéndum ilegal se bajó del carro. Ahora aduce razones personales y asegura que la intención de Puigdemont en todo momento era la de celebrar un referéndum acordado. Entra en contradicción con sus declaraciones en la instrucción, cuando reconoció que dejó el Govern para no desobedecer los requerimientos del Tribunal Constitucional.

Juan Antonio Puigserver, secretario general técnico del Ministerio del Interior antes y ahora, es el siguiente testigo. Relata con asepsia funcionarial la Junta de Seguridad convocada por Puigdemont el 28 de octubre de 2017. Subraya la contradicción de la parte de la Generalidad, que convocaba y a la vez debía impedir el referéndum.

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