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Susana Díaz, machacada por Pedro Sánchez y acorralada por el nuevo gobierno de centro derecha

Pedro Sánchez tritura las listas electorales andaluzas para imponer a los propios.

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"Llora como hombre lo que no supiste defender como una mujer", parece ser el mensaje indirecto de Pedro Sánchez a Susana Díaz tras su desbarajuste electoral en Andalucía. Tras haber fracasado en defender la joya de la "república" socialista desde 1982 ante las derechas, Susana Díaz comprueba cómo, como ella hizo cuando pudo pero no consumó, Pedro Sánchez tritura las listas electorales andaluzas para imponer a los propios. Al tiempo, el nuevo gobierno del centroderecha acorrala a la trianera por la evidencia de una gestión ineficiente y nuevos datos de la corrupción.

Pedro Sánchez, que ya sufrió la hostilidad de un grupo parlamentario socialista que no aceptaba su liderazgo, ha decidido demostrar a Susana Díaz y, de paso, a los demás barones díscolos que afrontan elecciones municipales y autonómicas, que las listas socialistas, todas ellas, van a ser miradas con lupa y finalmente decididas por el secretario general que, además de presidente del gobierno, es él mismo.

En este marco, las listas del PSOE andaluz son las esenciales puesto que aportan al grupo parlamentario socialista un importante número de efectivos y tiene luego un peso decisivo en las decisiones. Pero esta vez Pedro Sánchez, aleccionado por la experiencia, ha decidido proceder al control, vía decreto, de los componentes andaluces del grupo parlamentario para evitar sorpresas desagradables.

Además, en el caso andaluz, hay algo de venganza política concreta. Fue Susana Díaz la que decidió, por su cuenta y sin contar con Pedro Sánchez que tuvo que asentir para evitar el escándalo de la disensión, convocar unas elecciones anticipadas en Andalucía, elecciones que perdió. Por si fuera poco, eliminó a los sanchistas de las listas y dejaba claro que Andalucía era territorio "comanche" para la dirección de Ferraz.

En las últimas semanas, Susana Díaz ha intentado dar la impresión ante propios y extraños que seguía conservando su poder en el Sur, pero Pedro Sánchez la ha desmadejado de un decretazo reglamentariamente impecable. La voluntad de las bases susanistas ha sido reducida a cenizas por la Ejecutiva de Ferraz, que controla la Comisión de Listas.

El caso es curioso porque indica que la democracia en el seno del PSOE es tal que, aunque parece que son los de abajo, los militantes de base, los que en las asambleas locales deciden a sus candidatos, lo cierto es que las direcciones regionales y, sobre todo, la nacional tiene la competencia final para decidir quién está en las listas y quién no, independientemente de lo que las bases voten.

Ciertamente, Susana Díaz ha dejado claro que controla, si bien cada vez menos desde la presencia de su enemigo íntimo Alfonso Rodríguez Gómez de Celis en la Delegación del Gobierno en Andalucía, las bases andaluzas casi en todas las provincias, sobre todo en algunas. Pero acaba de tener conciencia de que quien manda en el PSOE de verdad es Pedro Sánchez y que no parece dispuesto a perdonar. Es su Manual de resistencia.

Y eso es lo que va a ocurrir porque Pedro Sánchez, además de colocar a sus ministros en las cabezas de las listas, como era costumbre, no esta dispuesto a que reconocidos susanistas vayan en puestos relevantes al Congreso. El Senado, que es menos decisivo en realidad, es otra cosa. Así que los PSOE de Aragón y Andalucía, que no han entendido el mensaje, se han visto zarandeados por la dirección.

En el caso andaluz, el nombre clave es Antonio Pradas, el susanista sevillano que manejó los hilos parlamentarios y en Ferraz para conseguir la defenestración de Pedro Sánchez de la secretaría general en 2016. Pradas, como otros, fueron los más votados por las bases en las provincias Sevilla, Córdoba, Almería y Cádiz, las más susanistas.

Aunque tuvo que dejar el número 1 por Sevilla a la ministra María Jesús Montero, sevillana y ya claramente sanchista, Pradas se mantenía en la segunda posición, un puesto de segura recompensa con un escaño. Pero Sánchez ha dicho que no y Pradas, de estar en algún sitio, estará probablemente en el Senado.

¿Quién le sustituye como número dos de la lista por Sevilla? Pues Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. En el número cuatro, irá otro sanchista, Francisco Salazar, un afín al clan Toscano de Dos Hermanas, muro capital de Pedro Sánchez en Sevilla.

La propuesta de Susana Díaz era ceder el número 1 a la ministra Montero, pero conservar los puestos siguientes, dos y tres, para sus afines Antonio Pradas y Carmen Cuello mientras el delegado del Gobierno en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, era colocado en cuarto lugar.

El tema no es baladí, como han demostrado las elecciones andaluzas. Cuando una facción del PSOE se impone por decreto a la otra, tiene lugar el misterio de una "desgana electoral" que puede provocar una abstención importante. Susana Díaz ha insinuado que eso fue lo que pasó en las elecciones andaluzas: que Pedro Sánchez y sus huestes promovieron la fuga de las urnas de los propios socialistas. Pero ahora puede ocurrir al revés, con quebranto para Sánchez.

El decretazo de Sánchez va a afectar también, lo anticipa Diario de Sevilla, a la susanista cordobesa María Jesús Serrano y al puesto número 3 del alcalde susanista de San Roque (Cádiz) Juan Carlos Ruiz Boix, que serán despeñados de los primeros puestos.

Se habla menos de otras listas, las municipales, pero también ha habido problemas en las candidaturas para las elecciones municipales de Córdoba, Fuengirola (Málaga) y Alcalá de Guadaira (Sevilla), según fuentes de Ferraz que recoge La Razón.

El nuevo gobierno andaluz acorrala a Susana Díaz

A pesar de la confusión que produce su trayectoria inicial , el nuevo gobierno andaluz del Partido Popular y Ciudadanos ha encendido dos potentes focos que arrojan luz sobre dos flancos débiles de Susana Díaz, la gestión ineficiente de los recursos y la corrupción. Apenas hay síntomas de cambio en Sanidad y otras áreas, pero algo se mueve en dirección contraria a los intereses de Susana Díaz que cada día ve más cerca la exigencia de una dimisión. Habrá que esperar al resultado de las elecciones municipales en las ciudades importantes y las capitales que hoy gobierna el PSOE.

Como ya hemos puesto de manifiesto en crónicas anteriores las asombrosas anomalías de una gestión socialista de los recursos propios, añadamos hoy dos datos más: los nuevos datos sobre la FAFFE, que convierte a esta Fundación en una romería de corruptelas que alcanza las joyas, las discotecas, las Ferias y otras malversaciones del dinero para los parados.

La FAFFE, como es sabido, fue objeto de una Comisión de Investigación que Susana Díaz frustró al convocar elecciones anticipadas el pasado día 2 de diciembre. Los escándalos de las tarjetas sex-black encontradas en sus oscuros pasadizos administrativos parecen quedar relegados por los nuevos.

Por otro, se ha sabido que fue la propia Junta de Andalucía la que impidió que los "profesionales" del peritaje de la "violencia de género" fueran en efecto profesionales colegiados en sus respectivos colegios profesionales, lo que ha hecho que Ciudadanos haya reconsiderado su posición, inicialmente hostil a Vox, y que ahora exige titulación a quienes vayan a examinar e influir en los casos de violencia doméstica en los juzgados.

Estas nuevas "sorpresas" se unen al destape del número real de pacientes afectados por las listas de espera en la sanidad andaluza, al dinero dejado de invertir en las políticas de empleo o al dinero, más de quinientos millones de euros, que la Junta debe pagar como consecuencia de sentencias desfavorables en los Tribunales. Igualmente, los titulares sobre las productoras de Canal Sur y su política de personal, donde abunda el enchufismo político y la ausencia de pruebas regladas para el acceso, ensombrecen el panorama.

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