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Vox es "la respuesta más dura que tienen a mano" los votantes cabreados

La murga catalana continúa con Torra amarrado a sus pancartas. Más de lo mismo.

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El Mundo dice que "Torra juega con la Junta para no asumir la retirada de lazos". El cuento de nunca acabar. Exige Rosell en su editorial que Torra "deberá ser imputado y finalmente inhabilitado". No parece que la Fiscalía esté por la labor. Aunque "no parece que Torra haya superado su característica cobardía" y le ha largado el muerto al Defensor del Pueblo catalán que le "brindará la coartada más conveniente para obedecer a la Junta Electoral sin que parezca que se están plegando a la legalidad española por miedo a las consecuencias penales. De tal modo que Torra pueda retirar los lazos con la excusa de una institución catalana confiando en que la obvia claudicación le sea perdonada por su propio electorado". Qué tostón, allá ellos. Federico Jiménez Losantos defiende el fichaje de los generales de Vox. "La reacción más zafia ha sido la del sicalíptico jotero Echeminga Dominga, del partido que fichó al generalito Julio Rodríguez en aquella época en que Iñigo Errejón se jactaba de tener ya a parte del ejército dispuesta a asaltar los cielos a sus órdenes". Pero "más grave ha sido la reacción de la ministra de Defensa, que ha dicho que los militares están para defender a todos los españoles, como si en el ejercicio de sus derechos cívicos no lo hicieran en las listas de Vox y sí Zaida Cantera en las del Partido Socialista, que gobierna con el apoyo de los enemigos de España y de la libertad. ¿Y los jueces como Robles que va y viene de la toga al ministerio?". ¿El final de una gran amistad?

El País dice que "Torra lleva al límite su pulso al Estado por los lazos amarillos" y "la Junta Electoral se dispone a acudir al fiscal" pero sigue mareando la perdiz. El juicio del 1-O se complica. "La estrategia de los abogados fue bien mientras declararon los políticos. Con los mossos y los guardias civiles se complica" porque "empiezan a sacar los trapos más violentos". Pero ahí está Xavier Vidal Folch, abogado mediático de los golpistas, inasequible al desaliento. Hoy nos dice que los agentes "actuaron a ciegas" y que "todos sabemos, porque lo vimos en directo o diferido, que en algunos colegios no se cumplieron las órdenes" del uso mínimo y proporcionado de la fuerza. Lo que todos sabemos, Folch, porque lo vimos, es la violencia y el odio de los indepes. A veces me pregunto si Vidal Folch está viendo el juicio o escribiendo una novela.

ABC dice que "Sánchez se esconde tras la Junta Electoral". "Resulta casi humillante que Torra persista en esta actitud y decepcionante que no haya réplica inmediata del Estado más allá de una hipotética querella por desobediencia", dice Rubido. No creo que nadie creyera que Torra se iba a quitar el lacito por las buenas. Luis Ventoso advierte de que de estos barros "brota el grueso del voto a Vox, cuyo mayor agente electoral es Sánchez. El enorme enfado por los abusos separatistas provoca una reacción emocional: responderles con lo más duro que se tenga a mano, y para muchos votantes eso se llama Vox". Igualito que hace un años fue Podemos. Los extremos se tocan. Y no se lo van a creer, pero dice ABC que "la fragmentación del centro derecha aúpa al PSOE". ¿De verdad van a seguir con esa matraca hasta el día de las elecciones? Hay que ser zoquete para no ver que está produciendo el efecto contrario al deseado.

La Razón dice que "la Junta Electoral lleva a Torra a la Fiscalía por no quitar los lazos". Bueno, bueno, Marhuenda, no corras tanto. La Junta Electoral lo está consultando con la almohada. Dice el editorial que "ante la provocación de Torra de no cumplir la sentencia que le obliga a retirar los lazos amarillos, el Gobierno debe actuar e interponer una denuncia ante la Fiscalía". Mientras, a Casado le crecen los enanos. "Los fichajes dinamitan la paz interna dentro del PP". César Lumbreras destaca las "similitudes entre Pedro Sánchez y Pablo Casado". Que ninguno "tiene vida al margen de la política", la "escabechina" perpetrada en las listas de sus partidos, la obsesión por "la imagen". "¿Y si Pablo Casado fuese el Pedro Sánchez del PP?". Puf, lo que le faltaba a Casado, que La Razón deje de meterse con Ciudadanos para atizarle a él.

La Vanguardia dice que "Torra mantiene los lazos y trata de ganar tiempo". Le regaña en el editorial por su empeño en pasar a la historia "por su política de gestos partidistas". ¿Que Torra va a pasar a la historia? Ni en sus mejores sueños. "Esta desobediencia es innecesaria y redundante y puede ser contraproducente". Francamente, a la inmensa mayoría de los ciudadanos, y no digamos a los catalanes normales, nos importan un bledo los lacitos y las pancartas. Y es tomarnos por imbéciles que quitarlos en unos días vaya a influir en nuestro voto. A ver si pasamos pantalla, que estamos hartos de Torra y sus lacitos.

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