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La crítica a la pésima gestión socialista no oculta el enfrentamiento de PP y Cs con Vox

Susana Díaz juega con la posibilidad de una moción de censura tras el maratón electoral próximo que la devuelva al gobierno.

(Sevilla)
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Mientras el PP y Ciudadanos siguen insistiendo en los agujeros de la gestión socialista al frente de la Junta, se vislumbra la tensión creciente ente Vox y los dos partidos del gobierno. A pesar de las afirmaciones de Inés Arrimadas de que no gobernarán nunca con Pedro Sánchez (de otros líderes o lideresas no habla), Susana Díaz juega con la posibilidad de una moción de censura tras el maratón electoral próximo que la devuelva al gobierno. Para ello, harían falta dos cosas: que Ciudadanos estuviese dispuesto a apoyarla y que, antes, Vox rompiera la baraja andaluza a causa de sus diferencias con el gobierno y su ninguneo continuo.

Ayer mismo, Inés Arrimadas, en comparecencia pública junto a Juan Marín afeó a Vox que se esté dedicando a "torpedear" al nuevo gobierno andaluz que sostiene y le ha advertido que sus votantes no estarán de acuerdo con que "le facilite y le ponga una alfombra roja al PSOE-A para que vuelva, sino que quieren que Andalucía afronte cuatro años de reformas". Por ello, la líder de la oposición en Cataluña ha invitado a Vox a que reflexione y piense "de qué lado estar, si ayudando al cambio o al PSOE a seguir teniendo el poder".

Por ello, la observación minuciosa de cómo se van desarrollando las relaciones entre estos tres partidos del gobierno andaluz, que parecen no querer darse cuenta de su relación política –imprescindible para que el nuevo gobierno siga en la Junta y seguramente para disponer de una alternativa de gobierno en España–, es necesaria para comprender si habrá o no futuro en Andalucía para un cambio en profundidad, que exige años y determinación.

Ayer, en el capítulo de denuncias de la gestión socialista, llego el turno de la ejecución de los fondos europeos en los últimos años, que no ha superado incomprensiblemente el listón del 20 por ciento, un "maltrato" a los andaluces. Además, se informó de que la Junta no presentó en los últimos cinco años ni un solo proyecto" para acogerse al 1,5% Cultural que otorga el Gobierno central y que supone decenas de millones de euros, "algo inadmisible".

Dos ejemplos bastan para darse cuenta de que la tensión entre Vox y los partidos, cuyo gobierno sustenta, está creciendo. El primero se refiere al "cambio" impulsado por Cs y PP que para Vox no es suficiente ni está bien orientado. El segundo, más concreto, se relaciona con la conocida como Memoria Histórica donde las diferencias son ya imposible de ocultar.

Los Juanma, Moreno y Marín, defienden su gobierno y lo que ya llevan hecho desde hace casi tres meses. Pero Marín insiste siempre en que las cosas hay que hacerlas de modo que no haya un "tsunami" que venga a "volarlo todo", con olvido sistemático de las "víctimas" y marginados del régimen anterior, y es persistente en el ninguneo continuo del papel de Vox, al que no concede siquiera que en la práctica sea el partido que lo mantiene en su súper Consejería.

Por el contrario, el portavoz de Vox en el Parlamento, Alejandro Hernández, se muestra "bastante descontento" con el ritmo y las prioridades del nuevo gobierno PP-Cs, al tiempo que ha asegurado que "el cambio no termina de producirse" en Andalucía. Concretamente, denuncia que todo se limite a denunciar la herencia recibida del PSOE pero que no se cumplen los acuerdos firmados con Vox.

Denuncia asimismo que han sido ninguneados en la renovación de los órganos de extracción parlamentaria, como el consejo de la Radio Televisión Andaluz y otros, además de lamentar que la supresión de los aforamientos no se impulse a nivel nacional y acompañada de la despolitización de la justicia.

De hecho, cuando se refiere al acuerdo sobre Memoria Histórica que suscribieron PP y Vox para poder constituir el gobierno, Marín dice que eso no le obliga a nada porque ellos no tienen un acuerdo con Vox, a pesar del sustento político evidente que les presta.

Vox ha sacado los pies del plato cuando se ha referido a la tarea de los "buscadores de huesos", expresión que luego han aclarado no se refiere ofensivamente a nadie, e insiste en su acuerdo con el gobierno para modificar el sentido de la Ley vigente.

La consejera de Cultura de la Junta, la popular Patricia del Pozo que presidirá hoy la reunión del Consejo Andaluz de Memoria Histórica, ya ha dicho que "no comparte" la expresión "buscadores de huesos" pronunciada por Vox en el pasado Pleno de la Cámara y que ha provocado el acoso político por parte de un PSOE que la acusa de decir una cosa mientras su partido dice otra y que dependerá presupuestariamente de Vox para cualquier cosa en relación con la Memoria Histórica.

Del Pozo ha afirmado que la ley de Memoria Histórica está en vigor, que no paralizará expediente alguno, que habrá que consignar sus proyectos, e incluirlos en el presupuesto" aunque estos dependan de Vox Por eso, añadió ayer que espera "que este tema no sea un escollo para sacar unos presupuestos que serán buenos para el desarrollo de Andalucía.

Al mismo tiempo, el PP y ella misma afirman que les gustaría disponer de una ley más amplia que la vigente sin precisar cómo podría conseguirse tal ley. Recuérdese que se ha anunciado una Ley de la Concordia que procuraría dar un cambio al sentido actual de la Ley vigente, orientada sólo a las víctimas republicanas de la Guerra Civil y a reivindicar el papel "democrático" de la II República frente a la reconciliación constitucional de la Transición.

Igualmente, Ciudadanos insiste en el cumplimiento de la ley de Memoria Histórica, pero su diputada María del Carmen Martínez llama la atención sobre las prisas que ahora tiene el PSOE después de una ley que se aprobó en su gobierno y un plan que elaboraron "tarde". Además, cree que se está usando esta ley para hablar de otros temas como los presupuestos".

En respuesta a estas indecisiones, Vox, por medio de su diputado Benito Morillo, ha dicho que su partido "no consentirá" que se implementen planes políticos del anterior Ejecutivo socialista y "menos" en materia de memoria histórica. Tampoco cree lógico dedicar recursos a una ley que va a ser sustituida en un próximo futuro. La Ley vigente no es apoyada por Vox, como es sabido, pero tampoco fue votada por PP y Cs por importantes diferencias con PSOE y Podemos.

Durante el debate producido en la Comisión de Cultura y Patrimonio Histórico del I Plan Andaluz de Memoria Democrática 2018-2022, Morillo ha reprochado a los demás partidos que en esta comisión se hable sólo de memoria histórica y "poco" de cultura y patrimonio, para añadir que "nunca se opondrán" al cumplimiento de la ley y recordar que el punto 33 del acuerdo de investidura recoge la "derogación" de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía.

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