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'El País' entra en pánico: Cayetana pidió a Ambrosio un Ferrero Rocher y Arrimadas parecía Heidi

La Junta Electoral desata una guerra de debates de incierto desenlace.

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Los participantes en el debate a cinco en TVE el pasado martes. | EFE

El Mundo dice que "Sánchez intenta torpedear el debate al cambiar sus exigencias". "Impone ahora que el único formato a cuatro sea en TVE y el martes, cuando estaba ya estaba comprometido con Atresmedia". ¿Cómo ha podido hacerle esto a Ferreras? Se va a enterar el presidente cuando el jefe de La Sexta (con permiso de Pablo Iglesias) regrese de sus vacaciones. Dice Rosell que las maniobras de Sánchez para evitar el debate ponen en evidencia su "inseguridad" y su "actitud cobarde". Un gallina. Javier Redondo dice que Sánchez se ha cabreado porque le han quitado el juguete de "la reedición de la foto de Colón" con la prohibición de que Vox esté en los debates. "A Abascal le resbala no comparecer porque sus canales de comunicación son otros, y ya no aspira a sumar. Vox entra en la fase de sujeción de apoyos". Una lástima, con las ganas que teníamos de verle en la tele. Nos solidarizamos contigo, Ferreras, menuda faena.

El País dice que "Sánchez acepta un debate en TVE y el PP pide otro más en la privada". Cué intenta vendernos que "en el PSOE hubo muchas dudas internas para aceptar el debate a cinco. Algunos dirigentes creían que era muy duro, por la historia del partido, que el secretario general diera carta de naturaleza a Vox", pero "finalmente se impuso la visión estratégica de visualizar la llamada foto de Colón". Oye Cué, ¿nos tomas por imbéciles? A Pedro Sánchez le importa una higa el PSOE y su historia y perdió el culo para decir que sí al debate de La Sexta. Un poco de respeto a los lectores, que no nos chupamos el dedo y conocemos al personaje. Cayetana Álvarez de Toledo ha desatado el pánico en El País, y por extensión en el PSOE. No hay más que ver la artillería pesada contra ella. Natalia Junquera dice que "el duro discurso de Álvarez de Toledo entusiasma al nuevo Partido Popular" pero "el viejo PP no comparte ese entusiasmo". Parece que Junquera se pasó la tarde al teléfono preguntando a los sorayos, que ya no pintan nada en el PP. Íñigo Domínguez firma un artículo nauseabundo, con tufo podemita, que rezuma machismo y clasismo trasnochado. "Dos vengadoras contra todos los demás". Cayetana y Arrimadas "irrumpieron como en una película de superheroínas vengadoras", dice. "Cosmopolita y viajada, con acento argentino, ha introducido en la política nuevas formas de ser insolente, de clase realmente alta y no como otros del PP, que vienen más de la derecha de provincias de toda la vida. Aunque en algún momento pareció que iba a llamar a Ambrosio para pedirle un Ferrero Rocher". Que uno se vea obligado a escribir semejantes gilipolleces para contentar al jefe... Qué oficio tan duro el del periodismo. Pero no acaba ahí, no contento con este bajuno y mediocre ejercicio de clasismo, se pone en plan machista. "Fue Arrimadas, de rosa y con coloretes de Heidi. El espectáculo fue digno de verse: dos chicas de derechas contra todos". Suponemos que la brigada de vigilancia feminista del periódico le meterá un buen paquete a Domínguez por ese tic machista. El terror le ha hecho enloquecer.

ABC viene muy flojo en cuanto a campaña se refiere. Sólo Isabel San Sebastián habla de los debates. "La Junta Electoral hurta a los españoles la oportunidad de evaluar por sí mismos a todos los candidatos, sin exclusiones ideológicas". "Flaco favor se hace a la transparencia vetando en el escenario a un actor que, guste más o guste menos, desempeña un papel protagonista". La misma Junta que está actuando concediendo con gran generosidad a los presos mítines y ruedas de prensa desde la cárcel. ¿Estamos locos o qué? ¿Qué se han fumado los de la Junta Electoral?

La Razón dice que "Sánchez se esconde y ahora solo acepta debatir en RTVE". Marhuenda tiene un cabreo comprensible: Sánchez les ha puesto los cuernos sin despeinarse. "Sánchez esta en su derecho de trazar la estrategia que considere, pero lo que no tiene justificación es que, tras comprometerse con un grupo de comunicación rompa el compromiso atendiendo a sus intereses electoral y faltando a su compromiso con los ciudadanos (…) Ahora Sánchez quiere imponer el formato del debate, la cadena y el día", "la decisión de Sánchez ha sido un grave error y las consecuencias nefastas". Después de lo que ha hecho Planeta por él, jugándose su prestigio al publicarle un libro que ni siquiera ha escrito él. En fin, todo por la pasta… o por el poder.

La Vanguardia dice que "PP y Cs aprietan a Sánchez por limitar los debates". Lola García desvela que el ofrecimiento del PSOE a pactar con Cs ha sido puro teatro para dañar a Rivera. "El PSOE prefiere apoyarse en Podemos y PNV: la alianza con Cs dejaría todo el carril izquierdo para Iglesias". O sea, que volvemos al principio. Votar PSOE es votar Podemos, por si algún indeciso tuviera la tentación.

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