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El plan secreto de Rivera sale a la luz

Cuando pensábamos que ya estaba todo el pescado vendido, Cs dio ayer una campanada (otra) con un extraño fichaje.

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El plan secreto de Rivera sale a la luz
Albert Rivera el pasado lunes en un foro de El Mundo. | EFE

El Mundo entrevista a Pablo Casado. "Rivera no es fiable; si puede repetirá su pacto con Sánchez". Pedazo de revelación de última hora, no lo habíamos oído en toda la campaña. Mientras, "Cs aprovecha la venganza de Garrido para desestabilizar al PP". No es descartable que de aquí al domingo Ciudadanos cometa otra docenita más de errores. Javier Redondo nos ayuda a comprender los espasmódicos movimientos de Rivera. "No piensa en el 28-A sino en el pos 26-M". Vamos, que su mente se mueve con las mismas convulsiones que su cuerpo. "Su veto a Sánchez no es un farol. Prefiere una investidura fallida –y nuevas elecciones– o una legislatura corta que abrase a Sánchez en la pira amarilla que investirlo presidente y diluirse en la niebla del tan poco prestigiado centro-centro. Rivera decidió hace tiempo batirse contra el PP". Una apuesta arriesgada. Si se repiten elecciones por su culpa puede parecer que el voto a Ciudadanos no sirve para nada. No hay más que leer a David Gistau para ver el desánimo. "El bipartidismo ha dejado paso a una barahúnda de siglas menores, insignificantes por sí mismas, incapaces de construir nada duradero y de conceder al país un proyecto estable". David Jiménez Torres critica la foto de Colón. "En el principio fue la radicalización. Un día entró en España un frente que llevaba tiempo asolando Europa, una extraña ciclogénesis que no afecta a las nubes sino a los cerebros, y muchos españoles se despertaron súbitamente ultras. Y todos corrieron a una plaza madrileña a reconocerse como hermanos y a fundirse en una masa berroqueña y ceñuda". Pero David, eso no empezó el día de la plaza de Colón. La radicalización empezó con la irrupción de Podemos y el ceño siempre fruncido de Pablo Iglesias, aunque ahora se ponga en modo zen.

El País, encantado. "El fichaje del expresidente de Madrid por Cs ahonda la pugna de la derecha". Como si les hubiera hecho el titular el mismísimo Sánchez. Rubén Amón también se adentra en los vericuetos del retorcido cerebro de Rivera. "Rivera piensa reconstruir las relaciones con el PP después del domingo, pero ahora le apremia ganar terreno electoral". Los designios de Rivera son inescrutables. El editorial se queja de que en los debates no se trataron los "problemas y circunstancias de mayor relevancia para la ciudadanía. Por ejemplo, el concepto Europa" o "el problema más urgente que tiene la humanidad entera: el cambio climático". Es verdad, si no se habla de otra cosa. Bajas al mercado y ¿de qué habla la gente? Pues del concepto Europa y el cambio climático, no hay más que poner la oreja. Vas al bar, ¿y qué comenta la parroquia? 'No he pegado ojo pensando en el concepto Europa y el cambio climático'. Hasta el camarero entra en el debate. "Al revés", continúa El País, "uno de los asuntos que tuvieron mayor presencia en los debates fue la política territorial relacionada con Cataluña". ¿Cataluña? ¿Pasa algo en Cataluña? Estos políticos es que no se enteran.

ABC dice que "Rivera torpedea a Casado y enrarece el final de campaña". Venga, venga, ya será menos, nadie va a votar pensando en Garrido. Dice el editorial que "este gesto inopinado de abandono del PP por la puerta de atrás, con aires de vendetta y rencor acumulado, es representativo de la cara más agria de la política y solo puede ser interpretado como una traición alevosa porque ya había aceptado conformar la lista europea popular". Sólo le ha faltado tirar a Casado a las vías del metro para parecer House of Cards. "Con su fuga Garrido retrata su incoherencia, pero también lo hace Rivera con sus fichajes estrella de PP y PSOE". Hombre, llamar estrellas a Garrido o a Soraya Rodríguez es un poco exagerado. Al margen de Garrido, los columnistas hacen llamamientos desesperados en el penúltimo día de campaña. "No, no era Winston Churchill, en 1940, una figura seductora. Pero la alternativa se llamaba Adolf Hitler. No, no es la historia del PP nada que pueda exaltar el entusiasmo de nadie. Pero la alternativa se llama Pablo Iglesias.Y un gobierno a la venezolana con Sánchez. Que cada cual apueste como se lo exija la lógica. No el afecto", dice Albiac. "Hay que ir a votar en masa. Para armar una mayoría capaz de impedir que repita el peor presidente de nuestra historia", clama Isabel San Sebastián. "El domingo no hay más alternativa que una alianza de los socialistas con Podemos, apoyada por el nacionalismo rupturista, o un pacto de centro y las derechas. Punto", remata Ignacio Camacho.

La Razón interpreta lo de Garrido como que "vengó a Cifuentes". "El expresidente de la Comunidad de Madrid se fue a Cs tras pedir personalmente a Casado ir en la lista europea". Fernando Rayón cree que le puede salir "el tiro por la culata", porque "dice bastante de los métodos de Rivera para hacer política". Y encima para fichar a un tío que ha "demostrado que no era de fiar". Si le hace eso a un partido en el que milita desde hace 30 años cualquiera sabe lo que hará en Ciudadanos. Jesús Rivasés no disimula su asco. "Solo es otro traidor que cambia de bando. No pasará a la historia salvo por lo desabrido del portazo a su partido de siempre y porque su traición es de las más baratas de la historia". Rivera, todavía te queda un día. Últimas rebajas.

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