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Así abordan los militares españoles a los barcos apresados por piratas: "Lo primordial es acceder al puente del mando"

Los Equipos Operativos de Seguridad (EOS) de la Armada hacen "prácticas constantes" para que estas misiones sean un éxito.

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Así abordan los militares españoles a los barcos apresados por piratas: "Lo primordial es acceder al puente del mando"
El Equipo Operativo de Seguridad del P71 Serviola. | Armada

La piratería ha recobrado fuerza en algunas áreas marítimas en la última década. Si durante unos años la preocupación internacional se centró en las aguas cercanas a Somalia, donde muchos países se vieron obligados a intervenir porque ponía en peligro una parte importante del comercio mundial, la zona que empieza a preocupar ahora es la del Golfo de Guinea. Mientras en la primera ha decrecido la actividad pirata, en la segunda va en aumento de forma exponencial.

Y es que la piratería se ha convertido en un negocio sumamente lucrativo para las poblaciones de países costeros con pocas posibilidades de desarrollo económico. Con una inversión muy básica, una lancha y unas cuantas armas que se compran a precio reducido en el mercado negro local se puede emprender una actividad delictiva que les permite salir adelante económicamente.

Los buques de la Armada española desplegadas en estas zonas marítimas conflictivas están teniendo trabajo en los últimos meses. El Patrullero P71 Serviola ha liberado dos embarcaciones en apenas dos meses en el Golfo de Guinea. Primero, a un buque mercante de bandera nigeriana. Después, otro mercante de bandera maltesa. También ha tenido trabajo la fragata F85 Navarra, que liberó a finales de abril a un pesquero secuestrado frente a las costas de Somalia.

¿Quiénes son los militares españoles que han protagonizado estas misiones? ¿Cómo las llevan a cabo? El sargento de Infantería de Marina Manuel Lora García, jefe del Equipo Operativo de Seguridad (EOS) del Serviola descuelga el teléfono del buque, que se encuentra navegando por aguas africanas. En unos días tienen previsto llegar hasta el puerto de Dakar, la capital de Senegal, donde realizarán varios ejercicios de adiestramiento con la marina local.

Él es el encargado de explicar a Libertad Digital cómo fue la operación de rescate del mercante maltés liberado hace dos semanas. "El aviso lo recibimos la tarde antes. Había un barco que estaba siendo atacado por piratas. No había mucha información. Lo poco que sabíamos nos lo dijo una fragata de Guinea Ecuatorial que estaba en la zona. El barco puso entonces rumbo a las coordenadas que nos había indicado", comienza.

"Nosotros lo tenemos todo planificado. Hacemos prácticas constantes. La mitad del trabajo es la protección de nuestro buque y la otra mitad la intervención marítima. La practicamos una y otra vez, de forma constante. Y según la información que nos llega vamos incluyendo o modificando el plan. El problema aquí es que apenas teníamos información. Lo único que podíamos hacer era municionar, sacar los equipos y concentrarnos", continúa.

"Mi equipo se compone realmente de 11 personas, pero este barco es pequeño y hemos venido un equipo reducido de 7. En la operación de abordaje uno se queda en nuestro barco, es el tirador de élite y su misión es proporcionarnos seguridad. Los otros seis vamos en lancha hasta el barco que hay que abordar en tres equipos o binomios. Uno es el de mando, en el que estoy yo. Otro es el de personal, que se encarga de retener y controlar al personal del barco secuestrado. El otro es el de seguridad, que nos tiene que dar seguridad a los otros dos equipos", explica.

Una vez posicionados junto al buque empiezan los momentos más complicados, según explica el sargento Lora García: "Una vez subes al barco, lo primordial es acceder al puente de mando, porque desde allí puedes controlar todo el buque. Avanzamos hacia el mismo y lo tomamos. Allí se quedó uno de los binomios para asegurarlo". Desde el puente es desde donde contactaron que la tripulación, que se había encerrado en una habitación del pánico.

"Del puente fuimos a la sala de máquinas, donde se quedó otro binomio para asegurar esa zona. Como no sabíamos si quedaban o no piratas en la embarcaciones, dos miembros de la tripulación que ya había salido de la habitación del pánico nos dejaron un par de guías y fuimos registrando poco a poco todo el barco, mirando en qué zonas podían haberse escondido los piratas. Ese registro nos llevó aproximadamente dos horas", continúa.

El militar español dice que tardaron entre tres horas y media y cuatro horas en completar toda la operación. "Mientras estás realizando el abordaje y control del barco estás un poco nervioso, aunque cuando ves que todo va saliendo bien te vas tranquilando. Luego cuando vuelves a tu barco vuelven a aumentar los nervios, porque piensas en todo lo que podía haber pasado pero que no ha pasado", concluye.

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