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La prensa de un vistazo: Rahola se cabrea y arremete contra los 'indepes': son "patéticos"

Los pactos se van encarrilando y Sánchez se deja ver con el espíritu de Rajoy metido dentro.

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El Mundo dice que "Sánchez agita una reforma legal ante su incapacidad para negociar". "Propone cambiar la Constitución para facilitar las investiduras y el resto de partidos las rechaza". El Mundo tira de hemeroteca para poner en evidencia la cara de cemento armado que tiene el señor Sánchez, que en 2015 decía que "la lista más votada no es sinónimo de mayoría" y hoy, presidente, nos suelta que "lo único que pido es que, si al final es imposible llegar a un acuerdo, al menos que permitan gobernar a la lista más votada". Ole, ole y ole. Y mientras pacta con Bildu en Navarra, ahora "el PSC pacta con el separatismo" en la Diputación de Barcelona pero apalea a Ciudadanos por pactar con Vox. Y le sale de lujo. La verdad, me quito el sombrero, este tío es un genio. Dice Paco Rosell en su editorial que "la reforma del artículo 99 no es precisamente sencilla". "Ya basta de soluciones de bombero pirómano. Y además, si no es capaz de sacar adelante una investidura ni unos presupuestos propios, ¿cómo va a aprobar una reforma constitucional?". ¿Sería tan contundente e inflexible El Mundo con la idea si la propusiera, por ejemplo, Rivera? Antonio Lucas se hace un Marlaska y echa la culpa a Ciudadanos de que les agredieran en el Orgullo. Una "pantomima full", el "sindiós propiciado por los chicos y chicas de Rivera ha sido el salto de la Pantoja en la política española (…) En unas semanas comprobaremos que no ha sucedido absolutamente nada y tanta indignación no fue más que un paripé". Mientras, el periódico en el que escribe denuncia "el ultimátum de líderes del Orgullo a Cs: O formáis esto en 24 horas u os quedáis fuera". ¿No se sentiría más a gusto Lucas en El País o en el diario de Escolar? Federico Jiménez Losantos, en la columna de al lado, arremete contra Marlaska, "que va camino del banquillo como presunto polidelincuente, tiene su símbolo de burricie callejera (el tipo del culo al aire)" y propugna la violencia "contra la mitad de los ciudadanos, reos del delito de votar al PP, Cs o Vox". Sería interesante una tertulia entre Lucas y Jiménez Losantos.

El País dice que "Sánchez acepta ministros de Podemos sin perfil político". ¿Mande? ¿Podemitas despolitizados? Eso sí que es rizar el rizo. Rubén Amón opina sobre la reforma constitucional que quiere ahora Sánchez. "Pretende solucionar un problema creando uno mayor. E incurriendo en una paradoja: si no hay consenso para hacerlo presidente con más síes que noes, menos puede haberlo para modificar a su medida las tablas de la ley. En realidad, la gran propuesta de Sánchez hasta la fecha consiste en que le hagan presidente. No pacta un programa, ni un proyecto. No ofrece condiciones ni tampoco las acepta. Quiere a la vez el apoyo de Podemos y de Ciudadanos. Reclama al PP un gesto honorable de adhesión. Solicita que se pongan de perfil los soberanistas. Y aspira a una investidura por aclamación parlamentaria. Solo le falta pedirle el voto a Santiago Abascal en nombre de la estabilidad patriótica". Pues no lo descartes. Mientras, él está chupi guay en Moncloa, viajando de acá para allá. Ande yo caliente ríase la gente.

ABC dice que "Sánchez propone a PP y Cs negociar su abstención y una reforma electoral", no le hace ascos a nada. "El problema es que Sánchez juega a capricho con la democracia", dice el editorial. "Dice una cosa y su contraria, y su palabra hace tiempo que perdió el valor (…) Ahora esgrime una propuesta de reforma constitucional para que gobierne la lista más votada, pero esa idea fue expresamente depreciada por Sánchez cuando se la propuso el PP". Ya, pero según la doctrina Calvo entonces era Pedro Sánchez y ahora es el presidente del Gobierno, hombre, no es lo mismo. Ignacio Camacho dice que no habrá acuerdo hasta que Iglesias renuncie a ser ministro. Es un veto personal, acaso extensivo al núcleo del pablismo". "Sánchez acudió al Pirulí a apretarle las tuercas. Las apelaciones al PP o a Cs son mera retórica". Él prefiere el gobierno de la moción de censura. "Eso o volver a las urnas con una campaña expedita: entre unos y otros no me dejan gobernar y necesito una clara mayoría. Está repitiendo la estrategia marianista". Lo cierto es que si no le ves y sólo le escuchas (físicamente son bastante diferentes) es como si hablara el mismísimo Rajoy.

La Razón: "Bloqueo para el desbloqueo". Cada partido propone una cosa para el desbloqueo. Dice el editorial que "oportunista o no, la necesidad de esta reforma se viene planteando hace tiempo, reafirmada hace unos días por dirigentes populares, por la necesidad de una estabilidad que ahora resulta imposible". "Si hay acuerdo y se dispone de las tres quintas partes del Congreso y del Senado, podrá ponerse en marcha el procedimiento". Pero Marhuenda ve un "inconveniente". Que Iglesias "ha anunciado en varias ocasiones que pedirá un referéndum para aprobar cualquier reforma constitucional". ¿Y qué tiene eso de inconveniente? Es lo lógico. No se entiende la alergia que le tienen algunos a los referéndum.

La Vanguardia presume de que "PSC y JuntsxCat certifican su alianza en la Diputación". Pilar Rahola, sin embargo, tiene un cabreo sideral. "Las dos almas del independentismo demuestran una dosis patética de amaterurismo" frente a la astucia de los socialistas, que se están llevando el gato al agua. El PSC ha montado "trampas suculentas donde han ido cayendo JuntsxCat y ERC, con el resultado de herirse mutuamente, mientras el PSC lo miraba encantado". Se queda con la Diputación, gobierna a pachas con Colau el Ayuntamiento de Barcelona que ganó ERC, vamos, que les sale todo bordado. "Aquello de no pactar con los partidos del 155 era papel mojado". Hombre, se referían al PP y Cs, Rahola, que no te enteras. "Los independentistas han perdido la cabellera entera, mientras la jugada de los socialistas ha sido maestra: han utilizado al enemigo para derrotar al enemigo". "El independentismo ni sabe dónde va, ni tiene estrategia planificada, ni es capaz de consensuar una hoja de ruta de ministros, que planifique los próximos pasos. El resultado final es brutal: el PSC no ha sufrido ningún desgaste por su apoyo al 155, ERC y JuntsxCat están en plena guerra del barro, y la gente, en la calle, no entiende nada. El espíritu del 1 de octubre es, hoy por hoy, un alma en pena". Y esto no es nada. Sánchez conseguirá la presidencia del gobierno con la abstención de los secesionistas en el Congreso, o incluso con su apoyo amenazándoles con que, si no es él, será la derecha. Ahí sí que se te va a quedar cara de tonta, Pilar.

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