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Marlaska maniata a sus antidisturbios en Cataluña: orden de no usar pelotas ni botes de humo

Los Mossos muestran su malestar con su consejero, pero Buch ni dimite ni condena la violencia de los CDR.

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Los Mossos muestran su malestar con su consejero, pero Buch ni dimite ni condena la violencia de los CDR.
Agentes antidisturbios de la Policía Nacional en Gerona. | EFE

La preocupación está creciendo a marchas forzadas entre los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional desplazados a Cataluña. Los conocidos popularmente como antidisturbios han vivido esta semana las dos primeras noches de algaradas como consecuencia de la reacción del independentismo más radical a la sentencia del Tribunal Supremo que condena por sedición a los políticos golpistas.

Si la primera jornada fue complicada, con el intento de colapso del aeropuerto de El Prat, la noche del martes significó un salto cualitativo, sobre todo porque los independentistas se emplearon con muchísima violencia en las cuatro capitales de provincia catalanas. Utilizaron adoquines, piedras, palos, tornillería o vallas metálicas, entre otros elementos, para atacar a los agentes de la Policía Nacional y los Mossos d´Esquadra.

Pero lo que no esperaban ni mucho menos los agentes de la UIP que tuvieron que mantener el orden durante la pasada noche es que fueran sus propios mandos los que les pusieran la actuación mucho más difícil. Fuentes policiales consultadas por Libertad Digital aseguran que recibieron la orden verbal, trasmitida a través de las emisoras, de no utilizar pelotas de goma ni botes de humo para disolver a los violentos y que se les instó a limitarse únicamente a realizar salvas de advertencia.

Esa orden provenía del Centro de Coordinación Operativo (CECOR), desde el que los mandos de los cuerpos policiales implicados estaban dirigiendo el operativo. Las fuentes policiales consultadas recuerdan que el uso de pelotas de goma está permitido en el protocolo de la Policía Nacional (no así en el de los Mossos d´Esquadra) y creen que sus mandos tomaron esa decisión por presiones del Ministerio del Interior, que dirige Fernando Grande-Marlaska.

Agentes que participaron en el operativo de la noche de este martes y que se enfrentaron a los CDR (Comités de Defensa de la República) independentistas aseguran que "lo que he visto aquí en tres días no lo había visto nunca" y alertan de que "como el Estado deje que se pasen tanto de la raya la van a liar muy gorda", en alusión a los radicales independentistas, al tiempo que denuncian que sería necesario aumentar de forma importante el número de antidisturbios desplegados en la región.

Los agentes antidisturbios desplegados en Cataluña consideran que el uso de las pelotas de goma y de los botes de humo, en el caso de ser necesario, es fundamental para la realización de su trabajo y para su propia seguridad porque "falta personal para mantener la seguridad sin estos elementos", pese a la excelente relación que están manteniendo con los agentes de los Mossos en las calles catalanas.

Debido a los hechos de estas últimas horas, el Ministerio del Interior está enviando una nueva remesa de agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado a Cataluña. Fuentes consultadas por este periódico explican que el nuevo refuerzo estaría compuesto por unos 200 agentes, lo que haría superar la cifra de policías y guardias civiles extra a los dos millares, una cifra que no llega todavía al tercio de la que fue enviada en la operación Copérnico en 2017.

Malestar en los Mossos con Buch

El malestar también ha llegado hasta el seno de los Mossos d´Esquadra. Sindicatos del cuerpo han denunciado este miércoles la falta de solidaridad del consejero catalán de Interior, Miquel Buch, con los agentes heridos durante los disturbios de ayer. El portavoz de USPAC, Francesc Vidal, ha reprochado que "hasta ahora no haya salido a dar apoyo a las acciones de los mossos y a denunciar la brutalidad de una minoría".

Ha destacado la importancia de que "las órdenes finales las dé un mando policial y no un político", especialmente en episodios como los de anoche, al tiempo que ha denuncia la "aberración" de un dispositivo que alarga la jornada de algunos agentes "más de 15 horas sin relevos ni avituallamiento básico", a la vez que ha alertado del material "obsoleto" que emplean muchas unidades ARRO (unidades de seguridad ciudadana) a la hora de realizar tareas de antidisturbios.

"También se vio a agentes de seguridad ciudadana en pantalones y camisa haciendo actuaciones de orden público cuando no tienen ni la formación ni el material para hacerlo".

El portavoz de la Trisindical, David Miquel, ha asegurado a EFE que la relación con los otros cuerpos es "excelente" pero ha lamentado que Buch, a quien ha vuelto a pedir su dimisión, no haya "condenado los actos violentos" contra los mossos "de forma contundente y rápida". Asimismo, ha denunciado que el ejecutivo catalán "esté haciendo equilibrios peligrosos para quedar bien con todo el mundo" al darles "unas órdenes que no querrían dar, pero que mandan porque saben las consecuencias de no hacerlo".

El portavoz de FEPOL, Toni Castejón, ha resaltado la "muy buena coordinación" de los mossos con la Policía Nacional y, sobre la actuación del conseller Buch, ha pedido "centrarse en la coordinación policial" y ha admitido que desde FEPOL creen que "no sirve de nada pedir dimisiones a nivel político porque todos –ha dicho– nos han decepcionado". El sindicato ha denunciado asimismo el uso de material antidisturbios de hace más de 30 años por parte de las unidades ARRO.

Buch ni deja su cargo ni condena la violencia

El consejero de interior catalán ha comparecido en rueda de prensa para valorar las escenas de extrema violencia vividas ayer martes en las cuatro provincias catalanas. "Ayer miles de catalanes salieron a las calles para expresar su rechazo y enfado con la sentencia. Durante todo el día se produjeron muestras de esta disconformidad. Lamentablemente, varias de ellas acabaron con enfrentamientos entre una minoría de manifestantes y la policía".

Según Buch, la actuación de los radicales, que solo en Barcelona provocaron 157 hogueras causando más de 320.000 euros en daños de mobiliario urbano, según datos del consistorio de Ada Colau, fueron "incidentes indeseados" obra de "grupos provocadores y agitadores" que nada tienen que ver con la causa independentista. Buch ha pedido alejarse de estos "inflitrados" que según él, solo buscan enturbiar la respuesta "pacífica y cívica" del independentismo.

El consejero, que ha comparecido junto al nuevo director de los Mossos, Pere Ferrer, que ha defendido la competencia de la Generalidad en materia de seguridad pública en Cataluña dejando claro que es tarea de la policía catalana el garantizar la seguridad en las calles y el derecho de manifestación. Preguntado por las investigaciones que le piden los grupos separatistas a Mossos que "hayan podido excederse en sus actuaciones", Buch ha dejado claro que se actuará contra quien no haya aplicado los protocolos establecidos.

Pese a la reunión de urgencia que se ha convocado esta mañana en la Generalidad, presionado por varios consejeros de ERC que han pedido su dimisión, según fuentes consultadas por Libertad Digital, Buch ha dejado claro en su intervención ante los medios que en las últimas 48 horas "no se ha planteado dimitir porque está concentrado en garantizar el derecho de los ciudadanos a manifestarse pacíficamente en contra de la sentencia. Ya habrá tiempo de dar explicaciones", ha añadido.

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