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La batalla de Barcelona: más violencia separatista ante la "moderación" del Gobierno

Los CDR se envalentonan y queman la ciudad a plena luz del día mientras los dirigentes separatistas intensifican las soflamas.

(Barcelona)
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Los CDR se envalentonan y queman la ciudad a plena luz del día mientras los dirigentes separatistas intensifican las soflamas.
Violencia en el centro de Barcelona | EFE

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, decía tener información al mediodía sobre un hipotético descenso de la tensión y la violencia en Cataluña y destacaba que Barcelona se puede visitar "con total normalidad". El presidente en funciones, Pedro Sánchez, aseguraba que la moderación contribuía a calmar los ánimos. No habían pasado ni tres horas de tales declaraciones cuando el centro de la capital catalana volvía a convertirse en un escenario apocalíptico con grupos de jóvenes lanzando toda clase de objetos contundentes y artefactos incendiarios contra la Policía Nacional, atrincherada en el entorno de la Jefatura Superior de Policía, en la Vía Layetana.

A diferencia de los últimos días, la violencia se desató por la tarde, a plena luz del día y con cientos de miles de independentistas manifestándose a pocas calles de donde los elementos más aguerridos de los Comités de Defensa de la República (CDR) hostigaban a los efectivos de la Policía Nacional y asediaban su sede en Cataluña. Situación explosiva y ambiente prebélico. El gobierno de la Generalidad y los partidos separatistas se desentienden de la violencia de las bases separatistas. En esta ocasión no se trata de proclamar la independencia en el Parlament sino de que el "pueblo" la proclame por la vía del desbordamiento y la insurrección popular.

El asesino de Bultó

La huelga general convocada por el sindicato separatista Intersindical CSC, dirigido por Carles Sastre, el asesino del empresario José María Bultó, ha sido un fracaso en toda regla. Sólo la función pública de la Generalidad y la enseñanza han seguido de forma mayoritaria el paro. El consumo de energía ha sido similar al de un día normal. Otra cosa ha sido la manifestación, 525.000 personas según la Guardia Urbana de Barcelona, más gente que el pasado "Onze de Setembre" tras una semana de "estado de excepción" en el separatismo, con los medios afines bombardeando propaganda, con manifestaciones de calentamiento, marchas separatistas sobre Barcelona, la ocupación violenta del Aeropuerto, cortes de carreteras y de vías de tren, terrorismo callejero por las noches y cierre de las aulas.

La teoría de los infiltrados

En paralelo a la manifestación, miles de miembros de los CDR se han lanzado contra la Policía Nacional y han vuelto a pegar fuego al centro de la ciudad, con especial incidencia en la citada Vía Layetana y plaza Urquinaona. Los Mossos no han hecho acto de presencia. Los partidos separatistas y hasta el propio Govern censuran sus cargas de los últimos días. Y cobra fuerza entre el independentismo la teoría de los infiltrados y los agentes provocadores difundida primero por Torra y luego por los medios afectos a la causa separatista. La violencia, según esa tesis, es culpa de la presencia policial, del impacto emocional causado por las sentencias y de policías camuflados. Se habla incluso de que tales alborotadores reciben sobres con dinero tras las algaradas. El paraíso de las fake news. El grueso del separatismo conserva una imagen virginal de sí mismo, la visión de una revuelta cívica, pacífica y festiva, el triunfo del adoctrinamiento.

Leña al fuego

A pesar de la violencia de los últimos días, los dirigentes separatistas insisten en sus arengas. La presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, ha exigido a los partidos una nueva declaración unilateral de independencia. El vicepresidente de Òmnium, Marcel Mauri, lee una carta de Jordi Cuixart que echa más leña al fuego. "Intentan escarmentar a la población" y "esto es un golpe del Estado a la democracia", dice Mauri. Dejan hablar incluso a Carles Sastre, fundador del grupo terrorista Terra Lliure, condenado a 48 años de cárcel y que nunca ha dado el más leve síntoma de arrepentimiento. "Somos imparables", asegura. Más declaraciones. El presidente del Parlament, Roger Torrent, se suma a las soflamas: "La ciudadanía ha dicho que por mas cárcel y represión no se puede parar la democracia".

La violencia continúa

El centro de Barcelona sigue en llamas. La ciudad ha quedado colapsada por la llegada de miles de personas de toda Cataluña convocadas por la ANC. Quim Torra se manifiesta por Twitter. Da la enhorabuena a la entidad separatista por las marchas sobre Barcelona. Nada sobre la violencia. El separatismo dobla el órdago al Estado. Las calles son suyas. El "Tsunami democràtic" sigue activo en las redes, cambia de dominios y redobla la agitación digital. A las ocho y media, horas después del comienzo de la batalla de Barcelona, los Mossos se suman a la Policía Nacional. Un agente ha resultado herido grave. Se han practicado una decena de detenciones. La violencia separatista continúa. Periodistas de TVE han sido agredidos por los separatistas. Los fuegos y los disturbios se extienden por la ciudad como una mancha de aceite conforme avanza la noche.

Devastación en el centro

Los separatistas vuelcan contenedores, montan barricadas con vallas y jardineras, prenden cualquier material susceptible de arder, posan ante los destrozos, desafían a los agentes de Mossos y Policía Nacional, confraternizan con los bomberos y lanzan toda clase de objetos contundentes e incendiarios. También se entregan al pillaje y a la simple destrucción. Mossos y Policía Nacional no dan abasto, son insuficientes para contener las oleadas de violentos, que cambian de escenario en función de los movimientos de los agentes. Ronda de San Pedro, ronda Universidad, la plaza del mismo nombre, la plaza de Cataluña, Arco del Triunfo, paseo de San Juan, plaza Urquinaona... Todo el centro de la capital catalana es pasto de la devastación.

Los graves disturbios en Barcelona tienen sus réplicas en Gerona, Lérida y Tarragona. El separatismo ha declarado la guerra al Estado. El balance de la quinta jornada es un aumento sustantivo de la violencia. El Govern simula gabinetes de crisis mientras Grande-Marlaska advierte sobre la aplicación del Código Penal. Cataluña arde sin control. Ya son dos los policías nacionales heridos graves. Se especula con que el Gobierno reaccionará por fin este fin de semana.

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