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"Da pánico" que la vida de los policías heridos esté en manos de "la jauría" que acosó a Sánchez

Sánchez se dejó caer ayer por Barcelona y comprobó, tras un subfusil y un maletín antibalas, la tranquilidad que se respira en la ciudad tomada.

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Sánchez se dejó caer ayer por Barcelona y comprobó, tras un subfusil y un maletín antibalas, la tranquilidad que se respira en la ciudad tomada.

El Mundo entrevista a Jordi Sánchez. "El procés no fue un engaño, Felipe VI no habría hablado". Ya, lo del engaño lo dicen los jueces. Este maestro del odio echa espumarajos por la boca hablando de la "España de la venganza y el odio fruto de la incapacidad de diálogo". Ya les hemos visto dialogar esta semana. "Sánchez sufre la tensión separatista". "Viaja a Cataluña blindado y acaba abucheado por el personal del hospital". La misma gentuza en cuyas manos está la vida de los policías heridos. Lo mismo la familia debería plantearse sacarlos de los hospitales catalanes echando leches, cualquiera sabe lo que es capaz de hacer semejante turba de fanáticos llenos de odio. En su viaje relámpago a Barcelona, de la que tuvo que salir por patas, Sánchez se dio cuenta de que "la violencia no ha acabado". Cuenta Marisol Hernández que Sánchez se cayó ayer del Falcón. "El independentismo amenaza con consumar la secesión en las calles. Por la vía de los hechos al margen de la clase política soberanista si hace falta. Y Pedro Sánchez empieza a ser consciente de ello". Aguililla, que es uno. Raúl del Pozo corrobora esa impresión. "Estamos presenciando una revuelta muy seria que puede terminar con la proclamación de la república, la toma de la máquina estatal, en la calle o en el parlament", le dicen los que saben de la cosa. Así que Marlaska, ponte las pilas, majo.

El País dice que "Sánchez respalda a la policía en Barcelona y alerta de una crisis larga". Menuda jeta se le puso, nada que ver con la cara de relax y felicidad de la semana pasada en Bruselas. "Tsunami democrátic reaparece para torpedear la visita". Como si alguna vez hubieran desaparecido. Lluis Bassets dice que "la Barcelona incendiada de estos días es un nuevo episodio en el entrenamiento al que nos está sometiendo el independentismo. Si queréis la independencia, tendréis que contar con la violencia", lo de la revolución de las sonrisas era un truco, atontaos. "Quieren diálogo, pero la pistola ya está sobre la mesa: quien no se aparte se arriesga a un balazo; quien se aparte, también". Eso sí, unos y otros tratan de convencernos de que los violentos son una "minoría" muy minoritaria y que aquí no pasa na. "Los barrios mantienen el ritmo de cualquier lunes tras una semana de marchas y disturbios en el centro". Félix de Azúa dice que no se lo creen ni ellos. "Ya no hay protección para los habitantes de Barcelona si no se someten a los nacionalistas. El Gobierno español ha decidido que no tiene potestad alguna en Cataluña. Así que tampoco protege a los españoles de Barcelona, una ciudad entregada al fascio". Así que ya saben lo que tiene que hacer, salir de allí escopetados como Rivera, Arrimadas, y ayer Sánchez.

ABC: "Sánchez descubre la insurrección". "Subfusiles ante un problema de orden público". El editorial explica las motivaciones del presidente para hacerse el loco. Sánchez "no quiere implicarse en una estrategia que pudiera restarle votos en Cataluña, y por eso no ha querido ejercer el legítimo control de los mossos". Pues ayer no pareció que la gente estuviera deseando votarle. A Álvaro Martínez también le inquietó ver las caras de odio de los médicos. "No parece un simple problema de orden público que el jefe del Ejecutivo tuviera que entrar y salir por la puerta de Urgencias (toda una metáfora) al visitar a los policías heridos y que parte del personal sanitario que tiene que cuidar a esos agentes (da cierto pánico pensarlo) le grite y le insulte gravemente a Sánchez por los pasillos del hospital, sometido a un acoso que le acompañó hasta al coche. Ni la bata blanca se quitaron para convertirse en jauría". ¿No sería más prudente trasladar a los policías heridos a hospitales fuera de Cataluña? Por prevenir, vaya.

La Razón dice que "Sánchez planta a Torra pero Lastra llama a Rufián". Lastra y Rufián dirigiendo la crisis catalana, vaya dos patas p'a un banco. ¿Es que no hay nadie con alguna neurona más? Dice el editorial que Sánchez "pudo comprobar ayer el grado de odio e irracionalidad que existe en Cataluña. Un problema de invasión del espacio público e imposición del credo nacionalista". Sánchez "no debería minimizar el desamparo político de una buena parte de los ciudadanos que esperan más que una visita de dos horas a Barcelona (…) Sánchez no es consciente de la gravedad de la situación". O sí lo es y no sabe qué hacer con ella. Rajoy y Soraya deben estar descojonándose de la risa. Mira este, el del diálogo, el listo, el que que sabía muy bien cómo tratar con esta pandilla de tarados.

La Vanguardia dice que "los empresarios se movilizarán para reclamar una salida a la crisis". ¿Qué, peligran los negocios del conde? ¿Les está haciendo pupita la revolución en los bolsillos a sus agitadores? El periódico se esfuerza por dar la imagen de paz y sosiego. "Tercera jornada de protesta tranquila", "pacificadores de la noche". Desde que se han cargado a Pilar Rahola este periódico ya no es lo mismo.

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