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ERC quiere humillar a Sánchez antes de avalar la investidura y jalea al Tsunami

Junqueras y Aragonès ponen condiciones: referéndum, amnistía y que Sánchez se reúna con Torra.

(Barcelona)
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Junqueras y Aragonès ponen condiciones: referéndum, amnistía y que Sánchez se reúna con Torra.
Los CDR cortando la circulación. | EFE

Pedro Sánchez tendrá que sudar tinta china si quiere que ERC se abstenga en su investidura. El voto a cambio de nada de mayo tendrá ahora un coste mucho más elevado, según han aclarado este miércoles el presidente de la formación republicana, Oriol Junqueras, y su segundo, Pere Aragonès. La primera condición para Sánchez ya no es coger el teléfono al presidente de la Generalidad, Quim Torra, sino llamar a Quim Torra y citarse con él y con el vicepresidente regional y representante de Junqueras, el mentado Aragonès. "Sit and talk". El mensaje del Tsunami es el mismo que el de ERC, arrastrada por Junts per Catalunya (JxCat) y Waterloo.

Junqueras y Aragonès han copado los micrófonos de la radio del conde de Godó y de la emisora oficial de la Generalidad respectivamente para sentar las bases y condiciones de la abstención ante el pacto Sánchez/Iglesias. En una entrevista por escrito Junqueras ha dejado claro que está a favor de las movilizaciones, de la presión del Tsunami. "La ciudadanía protesta ante el menosprecio por el diálogo de Sánchez", ha declarado Junqueras, quien también ha dicho que la posición de ERC es, de entrada, votar en contra de la investidura. ¿Qué tiene que cambiar? "Lo primero -alega el preso- es que Sánchez quiera hablar, que se siente y hable. A lo mejor podría comenzar por convocar a Torra y Aragonès".

ERC pretende arrastrar a JxCat a un escenario de componenda con Sánchez e Iglesias. No quiere asumir en solitario el desgaste de aparecer ante la opinión pública separatista como el partido negociador y, por ende, "autonomista". Ha perdido dos diputados en las últimas elecciones (ha pasado de 15 a 13) mientras JxCat pasaba de siete a ocho y la Cup lograba dos. No es un gran retroceso, pero teme que la ola republicana comience a debilitarse ante la resistencia de Puigdemont. De ahí el "sit and talk", el apoyo a las algaradas y disturbios, a los cortes de carreteras y la presión para que cese el consejero de Interior y responsable de los Mossos, el posconvergente Miquel Buch.

Apoyo a los cortes de carreteras

El vicepresidente regional reproduce en "Catalunya Ràdio" el discurso de su jefe. Justifica los cortes de carreteras, asegura que no está cuantificado el destrozo económico y repite el "sit and talk". También consagra el objetivo del referéndum: "Nuestra prioridad es un referéndum acordado y reconocido internacionalmente". ERC rechaza la unilateralidad, pero también cualquier otro escenario que no sea el del referéndum o referéndum que planteara Puigdemont. La amnistía es la clave oculta de los posicionamientos separatistas.

En cuanto a las condiciones para negociar, el primer punto es la reunión entre Torra y Sánchez con él mismo como testigo. A partir de ahí se podría comenzar a hablar de la investidura. "Primero tiene que haber una interlocución entre los dos presidentes", advierte Aragonès, que vuelve a citar el "sit and talk" y da las gracias a los manifestantes que están destrozando la economía y la imagen de Cataluña según las patronales y los grandes empresarios.

Desalojo de la Ap-7

Mientras Aragonès y Junqueras protagonizan las aperturas de las radios separatistas, los Mossos tratan de disolver a los manifestantes que se niegan a abandonar el corte de la Ap-7 en las cercanías de Gerona. El "Tsunami" da por desconvocada su movilización de tres días nada más empezar el tercero de esos días. En un comunicado considera que ha conseguido "internacionalizar el conflicto" por haber provocado la intervención de la policía francesa. En la calzada quedan los recalcitrantes, que se enfrentan a los Mossos como no lo hicieron con los gendarmes.

Con solo unos cientos de individuos y la complicidad de la Generalidad, el "Tsunami" ha bloqueado las comunicaciones por carretera con Francia durante dos días. La organización es el nexo de unión de las tres facciones del independentismo, la minoritaria CUP y las que se disputan la hegemonía, JxCat y ERC.

Los republicanos escenifican ahora su oposición a Sánchez, pero confían en que en JxCat se formen grietas. Filtran que los diputados de esa lista dependientes del PDeCAT están dispuestos a negociar. No parece ser el caso de Carles Puigdemont, que con un escaño más para su lista en el Congreso considera ratificada su estrategia de enfrentamiento puro y duro con el PSOE y está dispuesto a explotar cualquier síntoma de debilidad pactista con ERC.

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