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FAES cree que la OTAN sólo tendrá futuro con un "liderazgo solido" de EEUU y un nuevo concepto estratégico

El centro de pensamiento liberal cree que es urgente que los países europeos vuelvan a la senda de la inversión en materia de Defensa.

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El centro de pensamiento liberal cree que es urgente que los países europeos vuelvan a la senda de la inversión en materia de Defensa.
Presentación del informe FAES sobre el futuro de la OTAN. | FAES

¿La OTAN es una organización con futuro? ¿Tiene sentido tras el final de la Guerra Fría? ¿Sigue siendo una herramienta útil para sus países miembros? Setenta años después de su creación y en un mundo totalmente diferente al que la vio nacer, el debate sobre si la Alianza Atlántica tiene sentido en nuestros días o sí, por el contrario, es una organización en proceso de desaparición, está muy presente entre los analistas de los países socios de esta organización supranacional.

La Fundación FAES ha presentado este lunes su propia aportación al debate con la puesta de largo del informe "La Alianza Atlántica 70 años después: de la reforma a la refundación", en el que repasa los éxitos cosechados por esta institución desde su fundación, analiza cómo debe reformularse en el actual panorama mundial para seguir siendo eficiente y en el que considera que ha sido fundamental para que Europa esté viviendo sus décadas de mayor libertad, paz, estabilidad y desarrollo.

El trabajo refleja la necesidad de que la OTAN debe perdurar siendo tan eficaz como lo ha sido durante décadas, pero para ello está obligada a evolucionar o quedará únicamente como una enorme estructura burocrática inservible. El presidente de FAES y expresidente del Gobierno, José María Aznar, lo ha resumido de forma clara: "La conjunción de atlantismo, europeísmo y orden liberal es la más deseable y provechosa para afrontar el futuro complicado".

Los expertos del think tank liberal, coordinados por Florentino Portero y Mira Milosevich, creen que la supervivencia de la OTAN sólo es posible si se cumplen varios retos importantes. El primero de ellos es decidir si sigue siendo la organización política, mas que militar, que nació para defender una visión liberal del mundo y que ha traído consigo el mayor periodo de prosperidad económica, paz y libertad de la historia tanto a sus países miembros como muchas otras zonas del mundo.

El segundo de ellos es la reaparición del "liderazgo sólido" que durante años ejerció Estados Unidos en el seno de la organización y que ahora mismo está cuestionado por la intencionada "falta de autoridad" de su actual presidente, Donald Trump, algo que pese a su peculiar forma de ser no ha sido solo por su propia iniciativa, sino que le viene también heredara por sus predecesores, casi desde la época de Bill Clinton.

El objetivo debería ser sacar a la primera potencial mundial de la actitud de retraimiento que han tomando los últimos inquilinos de la Casa Blanca fruto de la desconfianza que en el Capitolio (Legislativo estadounidense) se ha ido generando (tanto en demócratas como en republicanos) por la imposibilidad de conseguir que los europeos se costeen íntegramente su seguridad y que un peso importante de la misma no siga recayendo en el contribuyente del país norteamericano.

El tercer gran reto al que se enfrenta la Alianza Atlántica es la necesidad de elaborar un nuevo Concepto Estratégico en el que se recojan el conjunto de riesgos y amenazas a los que se enfrentan los países socios de la organización y en el que se decida cómo afrontarlos de manera conjunta, sin las iniciativas unilaterales que en muchas casos se están tomando por algunos países y que terminan erosionando el funcionamiento interno de la OTAN y quitándole sentido.

Desde la perspectiva europea, son dos las amenazas principales a las que tiene que hacer frente los países de la Alianza Atlántica. Por un lado, la amenaza rusa, para la que consideran que se debería desarrollar una estrategia integral respecto a Rusia, basada en la unidad, la disuasión y la resistencia, sobre todo para responder a las amenazas híbridas. Por el otro, la amenaza del flanco sur, cuya forma principal es el terrorismo yihadista.

El último gran reto para la OTAN es la necesidad de que se vuelvan a hacer inversiones importantes en Defensa. "Sin capacidades militares ni interoperatividad la Alianza es una ficción, lo que también puede trasladarse a las defensas nacionales de los estados signatarios. O se revierte el curso de las inversiones en Defensa o toda la reflexión anterior carecería de sentido. La Alianza se desvanecería por inasistencia de las partes", dicen los expertos de FAES.

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