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PP y Vox inician la legislatura a la gresca

La maniobra sorpresa del PSOE para la conformación de la Mesa del Congreso ha evidenciado la falta de entendimiento del centro derecha.

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La maniobra sorpresa del PSOE para la conformación de la Mesa del Congreso ha evidenciado la falta de entendimiento del centro derecha.
Casado y Abascal este martes. | EFE

La maniobra sorpresa del PSOE para la conformación de la Mesa del Congreso de la XIV Legislatura ha conseguido que el centro derecha en España evidencie su desunión y su falta de entendimiento frente a una izquierda que gana cada vez más poder. El Partido Popular y Vox se han lanzado en las últimas 48 horas duros reproches a cuenta de la negociación para la configuración del órgano rector de la Cámara Baja.

Los desencuentros entre PP y Vox comenzaban hace varios días cuando los de Pablo Casado proponían a los de Santiago Abascal un pacto "2-1-1" para la Mesa del Congreso. Es decir, que los populares ocupasen dos puestos; uno, Cs y otro, Vox. Propuesta que era rechazada dado que entendían que sus 52 diputados les daban derecho a dos asientos.

Mientras, los socialistas urdían su plan

En las últimas 48 horas, mientras los socialistas urdían su plan, los de Casado y Abascal eran incapaces de llegar a un acuerdo para impedir que la izquierda se hiciera con más puestos de los que les correspondían en un principio por representación en la Mesa del Congreso.

La batalla comenzaba a primera hora de la mañana del martes, cuando todavía no había comenzado la sesión para la constitución del Congreso y Santiago Abascal acusaba al PP de aprovecharse del cordón sanitario que la izquierda había anunciado contra ellos y "chantajearles" pidiéndoles que votaran a Cs. Por su parte, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, aseguraba en Twitter que "algunos no entendían que España está por encima de los sillones" y recordaba a Vox que la derecha podía hacerse con cuatro puestos en la Mesa.

Pero el veto a Vox finalmente no se producía cuando el PSOE renunciaba a presentar dos candidatos para las vicepresidencias del Congreso, garantizándose así la primera. Una estrategia que facilitaba la entrada de los de Abascal en este órgano.

Durante el receso de la sesión, los diputados del PP y Vox se dedicaban a responsabilizarte mutuamente de lo ocurrido en los pasillos del Congreso. Se acusaban uno a otro de haber perdido uno de los puestos en favor de la izquierda.

El propio Pablo Casado aseguraba que "ofrecieron un pacto a Vox al que se han negado regalando un representante a la izquierda". "La división del centro y la derecha es el salvavidas de Sánchez", añadía el líder ‘popular’.

Por su parte, el líder de Vox, Santiago Abascal, afeaba al PP haber dado "inútilmente" sus votos a Cs en la segunda votación de las secretarías de la Mesa en lugar de al candidato de su partido. "El PP es el único responsable de que el comunismo y el separatismo tengan un sitio más en la Mesa", aseguraba y advertía de que "tomarán nota".

Pacto con Cs para el Senado

Fuentes del PP respondían a esta acusación asegurando que habían apoyado a Cs porque "tenían un pacto que no se circunscribía sólo al Congreso sino que afectaba también al Senado". Acuerdo por el que los votos de PP y Cs en la Cámara Alta le quitaban un puesto al PSOE en la Mesa del Senado empatando con los socialistas a tres puestos. Destacaban desde Génova la importancia de esta maniobra para hacer frente al desafío separatista desde el Senado.

Desde el partido de Casado añadían también que "gracias a Vox en la Mesa del Congreso no estará José María Espejo de Ciudadanos que en el Parlamento de Cataluña luchó contra los separatistas. En su lugar, será sustituido por Gerardo Pisarello, aliado de Ada Colau y los independentistas". Precisan estas fuentes que si Vox hubiese aceptado su propuesta, los de Abascal, ahora tendrían "los mismos puestos que ahora pero la izquierda uno menos".

Mientras tanto, fuentes de Vox aseguraban que ahora "se fían menos del PP". Desconfianza que podría trasladarse a futuras negociaciones de ambos partidos en las comunidades donde los populares gobiernan con Cs gracias al apoyo de los de Abascal. "Llevamos un año siendo oposición leal por el interés de España y apoyando con nuestros votos las posibles alternativas a la izquierda. El PP ha preferido hacer lo contrario. Los españoles tomarán nota", aseguraban desde el partido.

El enfrentamiento continúa tras la sesión

Pero las diferencias entre los dos partidos no quedaban ahí. Tras la sesión constitutiva , los grupos comparecieron en el Escritorio del Congreso y el PP y Vox volvieron a protagonizar un nuevo capítulo de su particular enfrentamiento.

Pablo Casado cargaba contra los de Abascal diciendo que "no se pueden dar carnés de españolidad o de patriotismo cuando prefieres que Podemos tenga un puesto en la Mesa a que lo tenga un partido como Cs. Si tanto nos importa España y si queremos echar a la izquierda radical, tenemos que hacerlo unidos".

A juicio del PP, "al PSOE le conviene la presencia mediática e institucional de Vox para seguir fragmentando al centro y la derecha, y parece claro que a Vox lo que le interesa es abanderar un victimismo de un cordón sanitario, aunque él se lo teja a otro partido constitucionalista como es Cs".

Tras Casado, era el portavoz del Vox, Iván Espinosa de los Monteros, el que echaba más leña al fuego. "Nos parece irresponsable que el PP haya decidido por un capricho infantil permitir que el comunismo se adueñe de un sitio más en la Mesa del Congreso".

"Uno ya no se puede fiar del PP y, a partir de hoy, nuestros equipos municipales y autonómicos estarán más atentos y más cautos a la hora de llegar a ningún tipo de acuerdo con los populares. Serán más exigentes con ello de lo que hemos venido siendo hasta ahora", amenazaba el dirigente de Vox.

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