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Vox denuncia una "cacicada" de todos en su contra por la distribución de los grupos en el Congreso

Espinosa acusa al PP de negociar con el PSOE "posiciones de privilegio" para los separatistas y cómo "diluir" a Vox.

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Espinosa acusa al PP de negociar con el PSOE "posiciones de privilegio" para los separatistas y cómo "diluir" a Vox.

Vox denuncia una "cacicada" en su contra del resto de partidos con representación en el Congreso, después de que la Mesa de la Cámara Baja diera luz verde en su reunión de este lunes a la nueva distribución de los grupos parlamentarios, así como a su ubicación en el hemiciclo. Así lo aseguraba el portavoz parlamentario de la formación, Iván Espinosa de los Monteros, en una rueda de prensa junto al vicepresidente del órgano de Gobierno del Parlamento, el diputado de Vox Ignacio Gil Lázaro, en la que denunciaba que "ningún grupo político se ha dirigido a Vox para intentar acordar posiciones" algo, afirmaba, "sin precedentes".

Espinosa de los Monteros subrayaba, además, las explicaciones distintas dadas por el resto de fuerzas en la pasada legislatura (fracasada al no fraguar investidura alguna) cuando Vox ocupó el gallinero y las que se dan ahora. "Se nos dijo que era una decisión que se tomaba, de manera unánime, en la Mesa, porque no estábamos en la Mesa. Como en esta legislatura sí estamos, entonces se nos dice que es una decisión que toman los grupos" lamentaba.

Los de Santiago Abascal tendrán que compartir una parte importante, y preferente, de su bancada, con Ciudadanos, así como la primera fila, como por otra parte es tradicional, con el PNV, un grupo que con apenas seis escaños tiene un lugar más preferente que otros con más representantes, como el propio Ciudadanos, pero también ERC.

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Una y otra vez, Espinosa restaba importancia a la distribución en sí de los asientos, llegando a decir que las últimas filas "son igual de respetables que las demás" y afirmando a que a "los españoles se la trae al fresco" dónde se sienten los diputados. Incidía, sin embargo, en las "formas" empleadas por el resto de grupos, señalando en particular al PP por, a su juicio, haberse sentado con el PSOE para dejar "posiciones de privilegio a los separatistas y a la izquierda más radical" y buscar "una manera de diluirnos en el hemiciclo".

Fuentes de Vox afirmaban que los de Pablo Casado no han tenido ningún contacto sobre este asunto y desvelaban que a sus 52 diputados se les ha distribuido divididos en tres plantas distintas de la zona de oficinas del Congreso.

La división en dos del Grupo Mixto, un "fraude de Ley"

Otro aspecto con el que Vox mostraba su discrepancia, tanto dentro de la Mesa como en la rueda de prensa posterior, es con la autorización de la división en dos del Grupo Mixto, algo inédito en la historia del Congreso, que tendrá así diez grupos en total.

Además de los grupos propios que tendrán, al haber obtenido sin problemas los requisitos, PSOE, PP, Vox, Podemos, ERC, Ciudadanos, PNV y Bildu, se constituirá el Grupo Plural, que integra a los diputados separatistas de Junts Per Catalunya, a Íñigo Errejón y sus socios de Compromis y Equo, a los nacionalistas canarios y a los diputados del BNG, del Partido Regionalista de Cantabria (PRC, la formación lideraba por el presidente autonómico Miguel Ángel Revilla) y de Teruel Existe. Dieciséis diputados en total que superan el mínimo de quince exigidos, sin que ninguno haya compartido candidatura, como establece el reglamento.

Todos menos la CUP, Navarra Suma y Foro Asturias, que en principio integrarán el Mixto, aunque una vez echase a andar la legislatura se les unirían los dos nacionalistas canarios, el del PRC y el de Teruel Existe, quedando Errejón con los separatistas. Gil Lázaro, el representante de Vox en la Mesa, lo considera un "fraude de Ley" algo que argumentaba aludiendo a las palabras de uno de los urdidores de la fórmula, el diputado de Compromís, Joan Baldovi, quien ya dejó claro desde el inicio que ese grupo (su propuesta en principio era otra que rechazó la Mesa) se constituiría de manera instrumental para posteriormente desgajarse.

El préstamo de diputados para constituir grupos o la laxitud de la Mesa ante los requisitos exigidos para constituir grupo (al menos quince diputados o cinco y el 15% de votos en las provincias por las que se concurre o, en su defecto, el 5% en toda España) han formado parte de la tradición parlamentaria. Además del protagonismo y el tiempo en los debates, un grupo propio permite tener más personal contratado para las tareas parlamentarias.

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